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El coloquio del Instituto Balseiro del viernes 18/05 se titula: "Dualidades y fenómenos emergentes en sistemas cuánticos”. El expositor será: Gonzalo Torroba, investigador del CONICET en el grupo de Teoría de Partículas y Campos del Centro Atómico Bariloche (CNEA).

Como todos los viernes, tendrá lugar a las 14.30 hrs. en el Salón de Actos del Instituto Balseiro, en el Centro Atómico Bariloche (Av. Bustillo 9500). La entrada es gratuita y abierta a todo el público. Para ingresar, es necesario presentar el DNI en la entrada del CAB.

Resumen:

Los sistemas cuánticos fuertemente correlacionados juegan un rol central en materia condensada y en física de altas energías. Debido a que poseen un enorme número de grados de libertad interactuando entre sí, en general no es posible determinar su dinámica. Sin embargo, en varios casos ha sido posible reformularlos en términos de nuevas variables que permiten resolver el problema. En este coloquio exploraremos este fenómeno emergente, conocido como dualidad. Presentaremos descubrimientos recientes de dualidades, y analizaremos cómo contribuyen a nuestro entendimiento de la materia cuántica.

Minibiografía:

Gonzalo Torroba obtuvo su licenciatura y maestría en Física en el IB en el año 2003. Se doctoró en Rutgers University en 2009, y fue investigador postdoctoral en SLAC National Accelerator Laboratory y Stanford University, EEUU. En el año 2014 regresó a Argentina; se desempeña como investigador adjunto del Conicet en el Grupo de Partículas y Campos del CAB, y es docente del IB. Sus áreas de investigación incluyen la física de altas energías y la materia condensada, temas en los que ha publicado más de 60 artículos científicos. En 2017 recibió el Premio Estímulo de la Fundación Bunge y Born por sus contribuciones en física teórica.

En el mundo, la noticia impactó con fuerza: el físico teórico quizás más famoso del siglo XXI falleció luego de contradecir por más de medio siglo los pronósticos de una breve vida. En la ciencia, los aportes de Stephen Hawking son reconocidos por la comunidad física mundial. En la cultura popular, se ganó un lugar en los corazones de la gente como un ícono de la cosmología en los medios, la TV y el cine. Docentes del Instituto Balseiro le rinden homenaje con sus palabras en esta nota. Se incluye una columna de opinión de Juan Martín Maldacena.

Fecha de publicación: 14/03/2018

Con sólo 21 años, fue diagnosticado de una enfermedad que afecta las neuronas motoras y que lo dejaría en silla de ruedas. A pesar del pronóstico de que viviría sólo un par de años, Stephen Hawking continuó por más de medio siglo con sus estudios en el campo de la física, y logró destacarse a nivel mundial como referente del estudio de los agujeros negros y del Big Bang, mezclando la teoría de la relatividad general con la teoría de la mecánica cuántica. Ahora bien, ¿por qué genera en la gente tanta admiración?

Los Simpsons, The Big Bang Theory y Star Trek en la televisión, y la Teoría del Todo en el cine son sólo algunos ejemplos de su impacto en la cultura popular. Autor de varios libros de divulgación, como “Breve historia del tiempo”, hoy es visto como un heredero de grandes físicos como Kepler, Copérnico, Galileo, y Einstein. Entre sus logros, ocupó el sillón de Isaac Newton en la Universidad de Cambridge y se dio gustos como recorrer el mundo y hasta sentir la microgravedad. En esa ciudad murió hoy, a los 76 años.

“Hawking hizo contribuciones importantísimas en temas relacionados con la interacción gravitatoria. En la década del 60, demostró teoremas muy generales relacionados con la existencia de singularidades en la Teoría de la Relatividad General de Einstein”, cuenta Diego Mazzitelli, uno de los profesores del Instituto Balseiro consultados para esta nota y que participó en una conferencia dictada por Hawking en el Centro Internacional de Física Teórica.

“En particular, demostró que concentraciones muy grandes de materia/energía, algo que llamamos ‘colapso gravitacional’, dan lugar a la formación de agujeros negros. También probó que los modelos cosmológicos, extrapolados hacia atrás en el tiempo, dan lugar, bajo condiciones muy generales un ‘Big bang’ o una singularidad inicial”, agrega Mazzitelli, que es investigador del CONICET en el grupo de Física de Partículas y Campos del Centro Atómico Bariloche.

Considerando efectos de mecánica cuántica en presencia de agujeros negros, Hawking demostró años después que los agujeros negros no son negros, sino que emiten radiación. Ese fenómeno hoy se conoce como radiación de Hawking. “Si bien esta radiación es muy chica como para ser observada en agujeros negros astrofísicos, tiene una gran relevancia en estudios teóricos que apuntan a compatibilizar la interacción gravitatoria con la mecánica cuántica”, dijo Mazzitelli, que investiga en Teoría cuántica de campos y gravitación.

“Sin duda fue uno de los científicos más reconocidos popularmente. Y es llamativo como pudo mantener esa condición a pesar de la terrible enfermedad que padeció”, agregó el físico. Y recordó que a lo largo de su carrera hizo algunas afirmaciones polémicas, como predecir el fin de la física teórica basándose en la supergravedad, e incluso realizó apuestas fallidas, incluyendo que no iba a descubrirse la partícula de Higgs, o que no se encontraría evidencia para la existencia de agujeros negros.

Silvia Mollerach trabaja en el campo de los rayos cósmicos de altísimas energías y es docente en el Balseiro. Comparte con Hawking haber tenido al mismo director de doctorado. Ella se doctoró en 1990 en la Scuola Internazionale Superiore di Studi Avanzati, en Trieste, Italia, bajo la dirección del físico británico Dennis Sciama, profesor de Oxford y anteriormente de Cambridge, donde dirigió a Hawking.

“Hawking hizo aportes fundamentales en la comprensión de efectos cuánticos en agujeros negros y en cosmología. En este último campo estuvo entre los primeros que estudió cómo fluctuaciones cuánticas en el universo primordial podían dar lugar a las inhomogeneidades iniciales en la densidad de energía en el universo, que luego originaron por acreción gravitatoria las galaxias y otras estructuras observadas”, reflexiona Mollerach, que trabaja en el mismo grupo que Mazzitelli en el CAB.

“Esa idea, de poder explicar las estructuras más grandes del universo a partir de fluctuaciones cuánticas, me resultó muy interesante e inspiró en mi juventud mi trabajo de doctorado en esos temas”, cuenta la investigadora del CONICET ante la consulta de si Hawking había influido de alguna manera en su carrera. Y agrega: “Sin duda inspiró a mucha gente a conocer más sobre el universo”.

Jorge Pullin es egresado del Instituto Balseiro y trabaja en relatividad general clásica y mecánica cuántica. Ocupa la cátedra Horace Hearne de física teórica de la Universidad del Estado de Louisiana, en los Estados Unidos. Además es el fundador de la revista Physical Review X, y estuvo en un par de ocasiones en reuniones donde estaba Hawking. En un reciente trabajo junto con el físico uruguayo Rodolfo Gambini, buscaron entender lo que Hawking mostró en 1975: que los agujeros negros se evaporan.

“Aun hoy no se entiende en detalle como ocurre el proceso y el mismo presenta aspectos muy paradójicos. En mi opinión, es el problema central de la física teórica fundamental porque pone a prueba la relatividad general, la mecánica cuántica y la termodinámica en sus regímenes más extremos”, escribe vía correo electrónico para esta nota.

El científico participó con su esposa, la física cordobesa Gabriela González, en la cena de honor de los 75 años de Hawking, que tuvo lugar en el Corpus Christi College de la Universidad de Cambridge en 2017. Ante la consulta de qué opinión tiene sobre Hawking como ícono de la cultura popular e inspiración para conocer más sobre el universo, Pullin comenta: “Claramente ha inspirado a muchísima gente, como lo testimonia su aparición en series populares como Los Simpsons o The Big Bang Theory”.

Para Diego Harari, profesor del Instituto Balseiro y también investigador del CONICET en el mismo grupo de física teórica que Mazzitelli y Mollerach, Hawking “fue una mente brillante y revolucionaria”. Harari cita hechos: “En 1974 combinó el principio de incerteza con la relatividad general de Einstein para concluir que los agujeros negros emiten por efectos cuánticos”.

Esa predicción tuvo y sigue teniendo un enorme impacto en muchos desarrollos teóricos, pese a que aún no se ha logrado verificar experimentalmente. “Esa verificación es difícil de hacer, ya que un agujero negro de masa como la del Sol emite a una temperatura de una millonésima de grado por sobre el cero absoluto, y su temperatura es aún menor si es más pesado”, agrega el físico.

“Además, esa predicción dio un gran impulsó a la investigación de efectos cuánticos en espacio-tiempo curvos, tema en la cual trabajé en mi etapa de estudios de doctorado en la UBA entre 1979 y 1983, y también lo hicieron amigos y colegas como Carmen Núñez, Juan Pablo Paz, Diego Mazzitelli y varios otros, dirigidos por el Dr. Mario Castagnino”, menciona Harari ante la pregunta de si Hawking influyó en su carrera.

“Recuerdo también las enseñanzas del Dr. Victor Hamity, que viajaba todas las semanas a Buenos Aires desde Córdoba para darnos un curso basado en el libro escrito en 1974 por Hawking y George Ellis sobre la estructura del espacio-tiempo. Procesar ese libro fue todo un desafío”, destaca el profesor, que investiga en la actualidad en el campo de los rayos cósmicos de la mayor energía en el Observatorio Pierre Auger y que también está interesado en el proyecto QUBIC, que busca revelar la presencia de ondas gravitacionales primordiales.

“Creo que la enorme fortaleza de Hawking desafiando su enfermedad, y la imagen de su mente sobreponiéndose a la debilidad de su cuerpo sin duda atrapó la imaginación popular y potenció el interés por sus ideas y su visión del Universo. Hawking jugó un papel importantísimo en la difusión de la ciencia”, opinó Harari.

Ante la consulta de si conoció a Hawking, cuenta que participó como oyente en una conferencia pública que el físico británico brindó a fines de los 80 el Laboratorio Fermilab, en las afueras de Chicago. “Esa misma noche hubo una reunión social, que Hawking disfrutó mucho bailando en su silla de ruedas motorizada y controlada con un dedo, como pude apreciar por ser patadura y no participar del baile”, agregó con humor el profesor.

Otro profesor del Balseiro, que trabaja en el tema de los agujeros negros y la información cuántica, es Horacio Casini. Si bien no pudo responder las preguntas para esta nota, en un breve encuentro Casini comentó lo siguiente: “Algo que admiro de Hawking es que detrás de su fama, hay aportes científicos muy importantes”.

Lo curioso es que, de todas maneras, muchos no conocen con exactitud cuáles fueron sus aportes en el campo de la física teórica. Sin embargo, quedó en los corazones de la gente y sus ideas permanecen más allá de la ciencia. “Un ejemplo a seguir... Demostró que no existe impedimento físico alguno cuando sobra voluntad para superarse y alcanzar los objetivos”, comentó una mujer (con el sobrenombre de “Su la portera”) en el muro de Facebook del Instituto Balseiro.

Sofía Lescano, estudiante universitaria de 21 años, también comentó en la página de Facebook del Balseiro desde San Miguel de Tucumán: “Stephen me ha dejado sin duda alguna, inspiración y deseos por seguir buscando la verdad (…) Si hoy aspiro a la investigación científica, fue gracias a él y a muchos otros que permiten que desde muy temprana edad, podamos abrir nuestras mentes sin conformarnos con poco”.


Columna especial: Recuerdos personales sobre S. Hawking

Por Juan Martín Maldacena

Cuando comencé a estudiar agujeros negros, como estudiante de física, conocí el nombre de S. Hawking y su descubrimiento teórico de que los agujeros negros emiten la radiación de Hawking. Leí sus trabajos sobre este tema. Hawking también propuso que este efecto llevaría a la pérdida de la información. Las leyes de la mecánica cuántica no son compatibles con la perdida de información.

Esto motivó a muchos investigadores a tratar de entender cómo compatibilizar la mecánica cuántica con los agujeros negros. Yo soy uno de ellos y he estado trabajando sobre este tema durante gran parte de mi carrera como físico teórico.

A S. Hawking lo conocí personalmente en 1996 cuando fui a Caltech a dar una presentación sobre agujeros negros según la teoría de cuerdas. S. Hawking solía pasar parte del invierno visitando Caltech, y allí estaba cuando fui a dar esa charla. Se interesó y me hizo varias preguntas. Fuimos a cenar con él y un grupo de investigadores.

Un par de años después, nos visitó por un mes en la Universidad de Harvard, cuando yo estaba allí como profesor. En esa ocasión hablamos bastante y escribimos un artículo (junto con A. Strominger) sobre la relación entre el entrelazamiento cuántico y la geometría del espacio tiempo: https://arxiv.org/abs/hep-th/0002145

Cuando yo lo conocí, solo podía hablar con un sintetizador de voz y era bastante lento para comunicarse. Hawking tenía que pensar bastante antes de hablar, así que sus frases eran densas, con bastante contenido.

Hawking tenía una fuerza de voluntad increíble para lograr sobreponerse a su enfermedad. Todo lo ordinario le llevaba mucho tiempo: comunicarse, comer, etc. A pesar de eso logró hacer contribuciones muy importantes a la física. Se convirtió en una celebridad y participó activamente de lo que ellos significa: viajar, dar conferencias, escribir artículos, etc. Tenía un buen sentido del humor y le gustaba participar en todo lo que fuera posible, quería llevar una vida lo más normal posible a pesar de su discapacidad.

Algunas anécdotas interesantes sobre Hawking

1) Durante una conferencia, Hawking estaba en la audiencia.
De repente dijo “NO”', con su sintetizador de voz. El presentador se sorprendió y se preguntó qué era lo que estaba objetando.
Pero resulto que Hawking simplemente se había quedado dormido y había apretado sin querer la palabra “no” en su computadora.

2) Stephen nos comentó una vez que estaba orgulloso de que su libro “Una breve historia del tiempo” había vendido más ejemplares que el libro “Sexo” de Madona.

3) La siguiente anécdota me la conto Sidney Coleman, un profesor de física de Harvard.
Hawking visitó Harvard en una ocasión. Sidney lo invitó a cenar a su departamento.
Ese departamento quedaba en el tercer piso y tenía escaleras estrechas y oscuras para subir. Su silla de ruedas no pasaba.
Entonces Sidney alzó a Hawking en sus brazos y lo subió por la escalera. Cuando estaba por entrar a su departamento, se encuentra con su vecino en la penumbra de la escalera.
El vecino le dice:
-¿Estas sacando la basura ?.
Sidney le responde:
- No, esto no es basura, ¡es Stephen Hawking!.

Más detalles sobre sus contribuciones científicas

Su contribución principal fue el descubrimiento teórico de que los agujeros negros emiten la “radiación de Hawking”.

Los agujeros negros son una geometría del espacio tiempo. Según la teoría de la relatividad general de Einstein, se pueden producir por una gran concentración de materia. Son una geometría donde el flujo del tiempo está muy distorsionado.

Tanto es así, que existe una región, que a veces se llama “el interior”, de donde no se puede escapar. La superficie imaginaria que separa el exterior del interior se llama “horizonte”. La llamo “imaginaria” porque no hay nada especial en esa superficie, alguien que la cruza no se da cuenta de que la está cruzando.

Según la teoría clásica de Einstein, el área del horizonte de un agujero negro siempre crece (éste es un teorema que también probó S. Hawking). Pero la mecánica cuántica implica que el agujero negro pierde energía y que el área del horizonte puede disminuir. De hecho, el agujero negro podría desaparecer totalmente.

O sea que los agujeros negros se forman, pero también se pueden “evaporar” a través de este proceso.

¿Se verificó experimentalmente? Sí y no.

No para los agujeros negros. Los agujeros negros que se producen en forma natural en el universo son muy masivos. Para ellos este efecto es muy pequeño y no se puede medir.
Sin embargo, hay un efecto muy similar que se produce en un universo en expansión. La radiación de Hawking nos dice que cuando hay un horizonte hay también una temperatura.
En un universo en expansión constante, también hay un “horizonte” que nos separa de lo que esta tan lejos que una señal no nos puede llegar nunca. Esto es relevante para el principio del universo.

El horizonte da lugar a una temperatura y esto hace que el universo tenga pequeñas fluctuaciones en su geometría. Clásicamente esta expansión produciría un universo perfectamente uniforme. Pero la temperatura o los efectos cuánticos implican que el universo no será exactamente uniforme. Esto es importante para nuestro universo.

A gran escala nuestro universo es aproximadamente uniforme, pero a escalas más chicas no lo es. Por ejemplo, la densidad de materia en la tierra es distinta que en aire y distinta que en el espacio interestelar. La idea es que el universo era muy uniforme, con pequeñas inhomogeneidades que se fueron amplificando debido a la fuerza de la gravedad, así se fue concentrando la materia en estrellas, planetas, etc.

En resumen, podemos decir que un fenómeno muy similar a la radiación de Hawking opera al principio del universo y da origen a la formación de las galaxias, estrellas y planetas.

Crédito foto: Jim Campbell/Aero-News Network / Wikipedia

 

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Área de Comunicación Institucional

Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 14/03/2018

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Karina Caputi, egresada del Instituto Balseiro (CNEA-UNCuyo), en la actualidad trabaja como astrónoma en el Instituto Kapteyn de laUniversidad de Groningen, una de las casas de estudios más prestigiosas y antiguas de los Países Bajos. Por qué estudió física para luego seguir astronomía, cuál ha sido su trayectoria profesional estudiando galaxias distantes y qué objeto del universo le fascina más fueron algunos de los temas que cuenta en esta entrevista.

Fecha de publicación: 08/02/2018

Un día después de finalizada una conferencia internacional que reunió a astrónomos de todo el mundo en Bariloche, y minutos después de dar una charla de divulgación científica en la biblioteca Sarmiento, la física y doctora en Astronomía Karina Caputi se acercó a la cafetería de una conocida esquina de Bariloche para dar esta entrevista al Área de Comunicación del Instituto Balseiro. Caputi investiga las galaxias distantes. En otras palabras, se dedica a estudiar las primeras etapas de la evolución del universo.

Nacida en Buenos Aires en 1973, Caputi aprobó los primeros dos años de la carrera de Física en la Universidad de Buenos. En 1995, ingresó al Instituto Balseiro, dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). En este instituto hizo toda la carrera con una beca completa, como hacen todos los estudiantes del Balseiro. En 1998, se graduó y vivió un par de años en Bariloche antes de mudarse a Escocia para hacer un doctorado en astronomía. Tiene en su haber tres posdoctorados, realizados en Francia, Escocia y Suiza. En la actualidad, es profesora e investigadora de galaxias distantes en la Universidad de Groningen, en Holanda.

En diciembre pasado, estuvo de regreso en Bariloche para participar de la conferencia “Galaxias distantes desde el lejano Sur”. Ella fue una de los organizadores, y contó con la colaboración local de profesores del Instituto Balseiro y de la Universidad Nacional de Río Negro. “La conferencia fue una experiencia excelente, todos quedaron muy contentos porque desde el punto de vista científico fue muy rico. Fue quizás uno de los encuentros internacionales más importantes del año sobre el tema en el mundo. A su vez la gente quedó fascinada con Bariloche, ya que la mayoría no conocía esta ciudad”, sintetizó la física y astrónoma, mientras tomaba un cortado y degustaba una barrita de chocolate.

-¿Hubo muchos anuncios importantes durante el congreso?

-Hubo varios. Por ejemplo se presentaron nuevos trabajos sobre agujeros negros súpermasivos, publicados días antes en Nature. Ese fue uno de los highlights y también hubo autores de trabajos que salieron recientemente en el Astrophysical Journal y otras revistas especializadas. Hubo de todo un poco, y desde el primer día estuvo dedicado a las galaxias más lejanas que podemos ver, cuál es el estado de conocimiento actual y lo que esperamos ver con el nuevo telescopio James Webb. Y también se presentaron muchos trabajos sobre la evolución de galaxias a distintos tiempos cósmicos, pero con énfasis en el universo bastante temprano, el universo joven.... Hubo presentaciones muy interesantes.

-Te recibiste de física en el Balseiro y después te orientaste hacia la astronomía. ¿Fue algo planificado?

-Cuando entré al secundario ya sabía que quería estudiar física y que me gustaba la astronomía. Siempre me gustaron las dos carreras. Inclusive antes de ingresar a física dudé en si no era mejor ir a estudiar astronomía a La Plata. En un momento decidí, por intuición, que iba a ser mejor estudiar física primero y después convertirme en astrónoma. Pero no estaba claro qué iba a hacer después de recibirme. Y en ese momento busqué doctorados en las dos carreras. Coyunturalmente conseguí una oportunidad muy buena en astronomía y en ese momento tomé la decisión de hacer el doctorado en astronomía a la Universidad de Edimburgo, en Escocia.

-¿Cómo hiciste con el acento del inglés escocés?

-Al principio el acento fue súper difícil. En conversaciones en grupos grandes era muy fácil perderse. El primer año fue muy sufrido desde ese punto de vista. También fui con beca. Empecé en 2001. Antes estuve dos años trabajando en el Centro Atómico como ayudante de investigación en física de plasmas.

-¿Y cuándo terminaste el doctorado?

-En 2004. En el Reino Unido en esa época los doctorados eran de tres años. El tema del doctorado fue sobre galaxias distantes. Después fui a Francia a trabajar por dos años, después estuve en Suiza trabajando por tres años y después conseguí una fellowship del Leverhulme Trust para volver a Edimburgo. Así que estuve en Edimburgo de vuelta por dos años y luego me presenté a un concurso para profesores en la Universidad de Groningen en Holanda, y entré en 2012 en un puesto tenure-track, que ahora es permanente. El tema del doctorado, que fue sobre las galaxias distantes, fue un poco por intuición pero me gustó tanto que realmente quise mantenerme en ese campo.

-Antes de entrar en el tema de las galaxias distantes, ¿qué balance hacés de la formación universitaria que recibiste en Argentina?

-Esto lo estaba charlando hace un ratito con estudiantes del Instituto: les dije que no tuvieran ninguna duda de que la formación que reciben es muy buena a nivel internacional. Cuando te comparás con otros estudiantes que vienen de otros lugares ahí te das cuenta de que la formación es muy sólida. Tanto en la UBA como en el Balseiro. Del Balseiro quizás lo que más rescato es la ética y la disciplina para el trabajo intenso. Eso sirve para toda la vida. Es un poco independiente de lo que hagas después. Esa disciplina para decir “hay que trabajar y esto tiene que estar para mañana y no hay cansancio que valga”. Esa disciplina y esa responsabilidad para el trabajo extremo que hace que siempre te lleves un poco al límite de lo que podés dar para tener siempre la mejor perfomance posible, eso es muy Instituto Balseiro. Lo reconozco como el legado que recibí acá.

-Estudiás las galaxias distantes, ¿qué son y por qué son tan interesantes como objeto de estudio?

-Las galaxias distantes son galaxias que están realmente muy lejos en el universo. Las estudiamos porque tienen una particularidad especial y es que la luz que recibimos de ellas fue emitida hace mucho tiempo atrás, justamente porque están muy lejos. Así que estudiando estas galaxias distantes podemos reconstruir distintos tiempos pasados en el universo. Y de esa manera, estudiando galaxias a distintas distancias, intentamos reconstruir la evolución completa de la historia cósmica.

-¿Qué métodos usan para estudiar estas galaxias?

-En mi caso, trabajo en astronomía observacional y lo que se hace es recolectar imágenes con telescopios bastante potentes, porque estas galaxias son muy tenues. Pero también por supuesto hay gente que hace modelos teóricos. Siempre se comparan los resultados de las observaciones con los resultados de los modelos. Lo que se hace es tomar imágenes de un pedazo del cielo que es oscuro, en el que aparentemente no hay nada y en el que el ojo desnudo no ve nada. Pero en estas regiones, si uno apunta con un telescopio y lo deja suficiente tiempo, descubre miles de galaxias.

-¿Y qué pasa cuando ya obtienen esas imágenes?

-Cuando tenemos esas imágenes, primero todas las galaxias lejanas se ven como puntitos. Pero uno no sabe realmente cuáles son las más lejanas; uno no sabe la distancia a priori. Para averiguar eso hay que tomar imágenes a distintas longitudes de onda y combinar toda esa información para poder determinar las propiedades de esas galaxias. A pesar de que las vemos de a miles, necesitamos determinar las propiedades de cada una, particularmente sus distancias con respecto a la Tierra. De ese modo averiguamos cuánto tiempo atrás se emitió la luz que estamos viendo hoy en día de cada una de ellas.

arp 220 - Credit NASA - ESA and the Hubble Heritage Team - STScIAURA-Mostraste en tu charla una imagen de la Luna y dijiste “imagínense más o menos un tercio del tamaño de la Luna, en un pedacito del cielo oscuro, se pueden ver miles de galaxias”. Eso es impresionante.

-Sí, es impresionante. Di ese ejemplo para dar una idea, porque uno se pregunta para ver galaxias cuánto espacio del cielo tenés que observar. ¿Muy grande? ¿Muy chico? Todo el mundo tiene alguna idea del tamaño de la luna llena. Entonces la idea es que si mirás con un telescopio un pedazo de cielo oscuro, donde aparentemente no hay nada, en una fracción del tamaño de la luna llena, en ese pedacito durante una observación de un tiempo considerable de varias horas con un telescopio podés detectar miles de galaxias.

-¿Qué telescopios utilizan ustedes en la actualidad para estudiar galaxias distantes?

-Principalmente, el telescopio Hubble. También usamos mucho un telescopio infrarrojo chiquito que se llama Spitzer. Fue chico pero en realidad la cantidad de resultados que produjo fueron muy impresionantes. Trabajé hace muchos años y sigo trabajando con datos de Spitzer todavía. También trabajamos con telescopios terrestres. Están los grandes telescopios en Chile, el VLT particularmente, porque son los telescopios europeos a los que yo tengo acceso, pero también hay telescopios en Estados Unidos y en otras partes del mundo.

-A partir de 2019/2020 los astrónomos contarán con un nuevo telescopio espacial, el James Webb. ¿Qué significa para la astronomía esta novedad?

-Significa la posibilidad de ver galaxias mucho más distantes que las que vemos hoy. En la actualidad ya vemos galaxias distantes pero queremos llegar a las primeras galaxias y eso va a ser sólo posible con James Webb.

-¿Cuál es tu rol en el mega proyecto del telescopio James Webb?

-Soy parte del equipo científico oficial de una de sus cámaras, MIRI. Ayudamos a testear la cámara, fui parte del equipo técnico y por eso tenemos tiempo garantizado de observación. Es un equipo de unas 20-25 personas en Europa en el tema que trabajo, y tenemos tiempo garantizado para hacer los primeros estudios de galaxias distantes con MIRI.

-¿Por qué es importante la astronomía y su fin de conocer la historia del universo?

-Para muchas personas, una de las grandes curiosidades es preguntarse qué son los objetos que uno ve en el cielo nocturno. Eso es una curiosidad que casi todos tenemos de chicos: nos preguntamos qué son esas lucecitas en el cielo. Si uno es medio curioso, realmente quiere saber qué son y quiere saber cómo se formaron. Quizás son las distancias más grandes que un humano puede concebir y de hecho lo son. Y es como la pregunta más grande que se puede tener. Es una curiosidad que en general es muy nativa, muy del ser humano, que uno tiene desde que es chico. Es algo muy grandioso y a la vez es algo muy fundamental. El origen de los objetos del cielo es una de las preguntas más simples que un chico puede hacerse.

-Si uno mira en la historia de la ciencia, son preguntas que han generado revoluciones. Ustedes, los astrónomos, son herederos directos de Kepler, Copérnico, Galileo, Newton…

-Sí, son preguntas que cambian la visión del mundo en el que vivimos. Es tratar de entender el mundo en el que vivimos. No sólo la Tierra sino en general todo el universo.

-¿A los astrónomos se les ocurre pensar si hay alguna forma de vida o incluso vida inteligente en otros lugares del universo?

-A veces nos planteamos eso. En las galaxias lejanas es extremadamente difícil resolver las estrellas individuales y mucho más difíciles resolver planetas así que ni siquiera lo tratamos. Pero sí es una pregunta que está pendiente y hay astrónomos que se dedican a estudiar eso. Y creo que es algo extremadamente interesante. Pero primero tenemos que entenderlo en galaxias más cercanas o en estrellas cercanas antes de poder plantearnos esa pregunta en galaxias lejanas.

-Además de galaxias muy distantes y que se están alejando, si hubiera algún tipo de señal ya sería vieja. O algún tipo de mensaje de alguna civilización de otra galaxia llegaría tarde…

-Eso es cierto. La luz que recibimos es muy vieja. Cualquier otra señal se movería más despacio y sería aún más vieja.

-¿Cuál es tu objeto preferido en el universo?

-Las galaxias distantes son muchas y en general no las nombramos porque son tantos miles que es muy difícil elegir una. Es mucho más difícil ver la diferencia entre ellas que en las galaxias cercanas… Pero hay galaxias que están fusionándose en el universo cercano que son extremadamente raras. Como, por ejemplo, algunas de las galaxias del tipo Arp. Se cree que este tipo de galaxias en proceso de fusión pudieron haber sido más comunes en el pasado. Pero hoy en día son extremadamente raras, y las imágenes que tenemos de ellas son hermosas.

-En 2015 lideraste un hallazgo científico que fue publicado en el Astrophysical Journal y que la oficina de prensa del Observatorio Europeo Austral tituló “El nacimiento de los monstruos”. ¿De qué se trató?

-Las galaxias más masivas que vemos hoy, las que tienen más estrellas, tienen entre tres y cuatro veces más estrellas que las que tiene la Vía Láctea. Son muy grandes. La pregunta que nos hacíamos era: “Las galaxias súpermasivas que vemos hoy, ¿desde cuándo son tan masivas?”. Entonces empezamos a buscar galaxias masivas a distintos tiempos, a distintas distancias, para tratar de encontrar las más lejanas y más masivas. Encontramos que hasta 12 mil millones de años luz atrás se ven así de masivas, y que lo son cada vez menos cuando uno va más lejos. Pero antes, en los primeros mil millón de años, ya no hay tan masivas.

-¿Y eso qué significa?

-Esto nos llevó a concluir que las primeras galaxias tan masivas se formaron después del primer mil millón de años del Big Bang. Sabemos que si hubieran estado ahí antes, tendríamos que haberlas visto. A menos que tuvieran un montón de polvo, pero eso es totalmente impensado en el universo tan joven, según las teorías de formación de galaxias. Así que ahora tenemos cierta tensión: esas teorías predicen que las galaxias muy masivas se tienen que formar mucho más tarde. Y nosotros ya las vimos bastante temprano: mil millón de años después del Big Bang.

-¿Qué física usás en tu trabajo cotidiano?

-No uso teorías difíciles de física, ni nada por el estilo. Sin embargo, para la interpretación de datos, por ejemplo de espectros, hay mucho de física cuántica, física atómica y física estadística. Así que la interpretación, sobre todo en la parte espectral, tiene elementos de física que hay que recordar para poder hacer el trabajo.

-¿Quiénes usan la física de la relatividad? ¿Los astrónomos que estudian los agujeros negros?

-Por ejemplo, sí, y los que estudian teorías de expansión del universo… Son otras ramas…

-Para finalizar, ¿qué les dirías a estudiantes de física o incluso a los que están eligiendo qué carrera seguir…? Si se quieren dedicar a la astronomía, ¿por qué sería un buen camino estudiar primero física?

-Entender física a uno le da todas las armas necesarias para ser un buen astrónomo. Le da un panorama mucho más amplio. Uno podría hacer una carrera de astronomía, por supuesto, y dedicarse directamente a eso ya que se aprenden muchos elementos de física. Pero aprender física pura hace que uno necesite abrir la mente a muchos temas distintos y a exponerse a una manera distinta de trabajar. Es mucho más amplio. Como astrónomo, finalmente va a terminar aplicando muchos de esos conceptos al universo, a un sistema distinto, pero va a necesitar todo ese trasfondo de lo que aprendió. Aunque no todos pueden estar de acuerdo, considero que una fuerte carrera de física es la mejor manera de encarar una carrera de astronomía.

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RECUADRO

BARILOCHE REUNIÓ A ASTRÓNOMOS DE TODO EL MUNDO

La conferencia “Galaxias distantes desde el lejano Sur” se realizó en San Carlos de Bariloche del 11 al 15 de diciembre de 2017. Si bien fue una reunión científica en la que participaron astrónomos de distintos países, dos de sus participantes brindaron charlas abiertas al público general. En ambos eventos, los curiosos de distintas edades llenaron los salones.

Karina Caputi, física egresada del Instituto Balseiro y doctora en astronomía de la Universidad de Edimburgo, brindó una presentación sobre las galaxias distantes, que ayudan a entender las primeras etapas de la historia del universo el sábado 16 de diciembre. En la actualidad, es Profesora Asociada de Astronomía en la Universidad de Groningen, Holanda.

Matt Greenhouse, científico de la agencia espacial estadounidense NASA, brindó una charla pública en inglés sobre el telescopio espacial James Webb el martes 12 de diciembre. Greenhouse es doctor en Astronomía por la Universidad de Wyoming y es el responsable de la instrumentación científica a bordo del Telescopio Espacial Webb.

La conferencia internacional “Galaxias distantes desde el lejano Sur” fue una actividad organizada por la Universidad de Groningen, el European Research Council y la alianza de institutos holandeses de astronomía (NOVA). Contó también con el auspicio del Instituto Balseiro, dependiente de la Comisión Nacional de la Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), la Universidad Nacional de Río Negro y fue declarada de Interés Municipal y Cultural por la Municipalidad de San Carlos de Bariloche.

En el comité organizador, colaboraron el físico Guillermo Abramson y la astrónoma Mariana Orellana. Abramson es profesor del Instituto Balseiro y Orellana es profesora en la UNRN. Ambos son investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina.

 

Crédito de la imagen de Arp 273: Credit NASA - ESA and the Hubble Heritage Team - STScIAURA

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Por Laura García Oviedo, responsable del

Área de Comunicación Institucional-

Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 08/02/2018

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La revista Physics World acaba de anunciar cuáles son los 10 grandes logros científicos de 2017. La elección fue realizada por los editores junto con los lectores de esa prestigiosa publicación. En el “top ten” figuran tres proyectos en los que participan profesionales argentinos, entre ellos profesionales del Instituto Balseiro (CNEA-UNCuyo). 

Fecha de publicación: 12/12/2017

El premio “Logro del año” que la revista Physics World otorga a diez proyectos en el mundo es uno de los más reconocidos en el universo de la física. Ese reconocimiento es otorgado a los equipos que han logrado los descubrimientos o aportes más significativos de la física en el año que termina.

La primera observación “multimensajera” de la coalescencia de dos estrellas de neutrones fue elegida como el logro de 2017. Allí colaboraron investigadores de los detectores de ondas gravitacionales LIGO-Virgo y del telescopio espacial de rayos Gamma Fermi, junto con otros 50 observatorios, incluyendo TOROS y Pierre Auger en Argentina. La revista también seleccionó otros nueve logros, entre los cuales hay dos que fueron desarrollados por equipos en los que también participan físicos argentinos.

Uno de los nueve avances destacados luego del primer puesto es el descubrimiento del origen extragaláctico de los rayos cósmicos de altísimas energías. Este hallazgo fue realizado por un grupo de cientos de científicos de distintas nacionalidades que trabajan en el observatorio Pierre Auger, ubicado en Malargüe, Mendoza. En ese mega proyecto participan investigadores de distintas instituciones científicas argentinas: entre otras, el Instituto Balseiro (dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Universidad Nacional de Cuyo), el Centro Atómico Bariloche, el Centro Atómico Constituyentes (de la CNEA) y el CONICET. El Área de Comunicación del Balseiro publicó una noticia sobre este tema aquí.

Otro de los logros es el desarrollo de un nuevo tipo de microscopio de súper resolución que puede monitorear moléculas biológicas en células vivas en tiempo real. La nueva técnica se llama MINFLUX y combina dos técnicas que ganaron Premios Nobel. Según informa Physics World, el equipo incluye al argentino Francisco Balzarotti, Yvan Eilers, Klaus Gwosch, Stefan Hell, colegas del Max Planck Institute para Química Biofísica, la Uppsala University y a Fernando Stefani del CIBION-CONICET y la Universidad de Buenos Aires.

a creación del primer láser “topológico”, por investigadores de la Universidad de California (San Diego); la prueba de que relámpagos o rayos pueden generar isótopos radioactivos, por investigadores de la Kyoto University; y la realización teórica y experimental de transmisión de información usando física cuántica sin el intercambio de partículas, por investigadores de la University of Bristol y la University of Science and Technology de China también forman parte del listado de grandes logros.

La fabricación de “cristales temporales”, por investigadores de la University of Maryland y de la Harvard University; la creación de metamateriales que enfrían sin necesidad de electricidad, por investigadores de la University of Colorado y colegas; la medición de interferencia de tres fotones, por investigadores de la University of Waterloo y de la University of Oxford; y la utilización de detectores de muones para encontrar una cámara hasta entonces desconocida en la pirámide Khufu de Giza, Egipto, por investigadores de la colaboración ScanPyramids, completan el listado que no tiene un orden por prioridad.

“El premio de este año ha sido otorgado a miles de científicos que trabajan en casi 50 colaboraciones a lo largo del mundo. Mientras que algunos premios, notablemente los Premios Nobel, son para individuos y no para grupos, acá en Physics World reconocemos que la ciencia es un esfuerzo colaborativo”, informa la revista en su sitio web.

Los mejores 10 logros de 2017 fueron premiados por investigaciones publicadas en www.physicworld.com y fueron elegidos tanto por los editores como por los lectores. Los criterios para seleccionar los proyectos ganadores fueron: importancia fundamental de la investigación, avance significativo en conocimiento, fuerte conexión entre teoría y experimento e interés general para todos los físicos.

Link a la noticia en Physics World, aquí.

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Área de Comunicación Institucional

Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 12/12/2017

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La primera autora de un paper que se publicó en el Journal of Theoretical Biology responde cinco preguntas sobre su trabajo. Éste es el segundo cuestionario de la flamante sección “Papers en primera persona” del Instituto Balseiro.

Fecha de publicación: 03/11/2017

Laila Kazimierski está realizando el Doctorado en Física en el Instituto Balseiro (CNEA-UNCuyo). Es oriunda de la ciudad de Buenos Aires y vive desde 2014 en Bariloche, donde investiga en el grupo de Física Estadística e Interdisciplinaria del Centro Atómico Bariloche. En un paper publicado en el Journal of Theoretical Biology, reporta en equipo con otros físicos los resultados de un modelo computacional de dispersión de semillas basada en el comportamiento de animales.

Kazimierski es Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad de Buenos Aires y en su doctorado es co-dirigida por los investigadores y profesores del Instituto Balseiro Guillermo Abramson y Marcelo Kuperman. Ambos firman el paper con ella y también Horacio Wio, de España. La joven física, que es becaria del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), estudia a la par la Licenciatura en Letras en la Universidad Nacional de Río Negro.

“Es importante abordar el estudio de sistemas complejos, como lo son los sistemas biológicos, desde diferentes disciplinas. Actualmente hay muchas escuelas y congresos que se dedican al estudio de este tipo de sistemas a los cuales asisten biólogos, físicos y matemáticos, entre otros. En nuestro caso, somos físicos que trabajamos en colaboración con biólogos del Laboratorio Ecotono de la UNComa”, contó la joven y agrega que los físicos aportan herramientas matemáticas y computacionales para simular estos sistemas complejos y así aprender más sobre su funcionamiento.

-¿Cómo surgió la idea de desarrollar este modelo para estudiar la propagación de las semillas de las plantas?
-El sistema biológico que nos inspira es la relación entre el marsupial Dromiciops gliroides (conocido como monito del monte) y el muérdago parásito Tristerix corymbosus (quintral), que son especies clave del bosque templado patagónico. Cada una vive gracias a la otra: el monito del monte se alimenta principalmente del fruto del quintral, y una nueva semilla de quintral germinará una vez que haya pasado por el tracto digestivo del monito del monte previamente a su deposición. Debido a esto, los sitios que ocupará la nueva generación de quintral dependerán de los recorridos por el marsupial. Estudiar cómo se propagan las semillas, entonces, es una parte clave del estudio del sistema biológico que conforman.

-Con su trabajo buscan describir la propagación de semillas a través de animales y hablan acerca de ondas y del rol de la demora en liberar las semillas…
-La dispersión de las semillas determina los patrones espaciales de las poblaciones de plantas. La capacidad de las plantas para propagarse más o menos rápidamente e invadir áreas más grandes es crucial para su supervivencia. Aún hay mucho por aprender acerca de cómo las semillas viajan largas distancias. La ubicación de plantas cuyas semillas son dispersadas por animales será función del movimiento que éstos realicen y del tiempo que tarden en depositarlas luego del paso por su intestino. Así es que la tasa de dispersión y el patrón espacial de la distribución de plantas retroalimenta las características de la dispersión de semillas a través de sus efectos sobre los movimientos de los animales.

-¿Podrías contar de forma simple, para un público general, ¿cuál considerás que ha sido el principal aporte que muestran en este paper?
-Nuestro trabajo presenta un modelo de dispersión de semillas: nos centramos en los efectos inducidos por el retraso característico entre el consumo y la deposición de semillas sobre la velocidad de dispersión de la vegetación. Nuestro modelo incluye muchos aspectos de este ciclo de dispersión de semillas: un animal come fruta, se desplaza por el espacio siguiendo ciertas reglas y, después de un tiempo, deposita las semillas en un lugar diferente, donde eventualmente crecerá una nueva planta. Abordamos desde un enfoque matemático la propagación de nuevas generaciones de plantas como ondas viajeras en forma de frentes de invasión que van avanzando en el espacio, ocupando cada vez más lugar con cierta velocidad. Mostramos, específicamente, cómo la deposición retrasada proporcionada por los animales mejora la velocidad de propagación de un frente de vegetación.

-En sistemas reales a veces se observan altos porcentajes de propagación de las plantas, a una velocidad superior a la esperada. ¿Podrías explicar qué es la paradoja de Reid y cómo ustedes sugieren su resolución?
-La distribución actual de muchas plantas es resultado de la migración posglacial del Holoceno. Debido a un cambio en las condiciones climáticas, hubo un fuerte cambio en la vegetación pero las tasas de migración indican que no son compatibles con las distancias de dispersión medidas: la tasa de propagación parece increíblemente grande en relación a las distancias promedio de dispersión de semillas. Nuestro trabajo hace un aporte a una posible hipótesis que resolvería ésta paradoja, llamada Paradoja de Reid: la propagación de semillas es más rápida gracias a la mediación de animales dispersores. En nuestro modelo, el coeficiente de difusión de los animales junto con el tiempo de tránsito intestinal de semillas (o su retraso equivalente en otros mecanismos de transporte) determinan la velocidad de propagación del frente de vegetación.

-¿Qué es lo que más te gustó de hacer este trabajo?
-En este trabajo realizamos un desarrollo matemático analítico teniendo en cuenta a cada paso el sistema ecológico que nos inspira a hacerlo. En sí, fue una cuenta que nos llevó meses resolver. Entiendo que esto pueda parecer una locura pero a mí me pareció de lo más estimulante.

 

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Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 03/11/2017

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Esta semana tendrá lugar en la ciudad de Buenos Aires una serie de actividades en el marco de la entrega de premios de la Fundación Bunge y Born. Los galardonados son Carlos Balseiro, director del Instituto Balseiro, y Gonzalo Torroba, un joven docente del mismo instituto. Ambos son físicos teóricos e investigadores del CONICET en el Centro Atómico Bariloche.

Fecha de publicación: 28/08/2017

El martes 29 de agosto a las 16 horas, el Premio Nobel de Física Serge Haroche dará un coloquio especial en el Aula Magna del Pabellón I de Ciudad Universitaria (UBA). Esta actividad se realizará en el marco de la entrega del Premio Fundación Bunge y Born 2017 a Carlos Balseiro y el Premio Estímulo a Jóvenes Científicos de la misma fundación a Gonzalo Torroba.

El miércoles 30 de agosto, a las 19 hs, se realizará la entrega de premios en el Centro Cultural Kirchner, con la presencia de personalidades de la ciencia y del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Y el viernes 31, Carlos Balseiro dará una charla en el Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) de la Universidad de Buenos Aires.

Tanto Balseiro como Torroba son egresados y profesores del Instituto Balseiro, en San Carlos de Bariloche. Carlos Balseiro es además el actual director de este instituto dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo).

El jurado de expertos a cargo de la selección estuvo conformado por físicos de distintas instituciones educativas y de investigación y desarrollo, tanto de Argentina como del extranjero. Entre ellos, se contó con la presencia del Premio Nobel en Física 2008 Serge Haroche. Entre los galardonados previos, se pueden mencionar a Luis Federico Leloir, en 1965; y Gabriel Rabinovich (2005 como Premio Estímulo y 2014 por su trayectoria).

Balseiro

Carlos Antonio Balseiro obtuvo su Licenciatura en Física en 1973 y su Doctorado en Física en 1978, en el Instituto Balseiro (Universidad Nacional de Cuyo). Luego fue investigador asociado en la Universidad de Berkeley y, más adelante, investigador visitante en numerosas instituciones de excelencia, como el Instituto Laue Langevin en Grenoble, la Universidad de Grenoble, la Universidad de California en Berkeley, etc.
Posee una destacada trayectoria como investigador en el Centro Atómico Bariloche, donde es Investigador de la CNEA, Investigador Superior del CONICET y Profesor Titular en el Instituto Balseiro, del que actualmente es su Director.

Recibió numerosos premios por su trayectoria, entre los que se destacan la Beca Guggenheim, el Premio Isnardi de la Academia Nacional de Ciencias Exactas Físicas y Naturales (ANCEFyN); el Premio Houssay y el Premio Konex (diploma de honor). Es académico miembro de la TWAS (The World Academy of Sciences) y de la ANCEFyN.

A su regreso al país, el Dr. Balseiro se consagró a Física Teórica, especializándose en física de materiales. Fue precursor mundial en temas de superconductividad y más adelante trabajó con nano estructuras.
Se destaca, además, en la Formación de Recursos Humanos, como Evaluador y en la conducción de Proyectos de Investigación. Ha publicado más de 170 trabajos en revistas internacionales incluyendo un par de artículos de difusión. Entre estos cabe destacar un artículo publicado en Science, 20 en Phys. Rev. Lett y 94 en Phys Rev B. Asimismo, participación como expositor invitado en más de 25 conferencias internacionales.

Torroba

Gonzalo Torroba, que recibió el Premio Estímulo a Jóvenes Científicos, tiene 36 años y se formó en el Instituto Balseiro, donde obtuvo el mejor promedio en la Licenciatura y Maestría en Física (2003). En 2009 se doctoró en la Rutgers University de Nueva Jersey. Fue investigador postdoctoral en el grupo de Física de Altas Energías de la Universidad de Stanford entre 2009 y 2014. En este año regresó a la Argentina, ingresando al Grupo de Partículas Elementales del Centro Atómico Bariloche, en su calidad de Investigador Adjunto del CONICET, y en la actualidad se desempeña como Jefe de Trabajos Prácticos del Instituto Balseiro.

Se destaca como formador de recursos humanos en la organización y participación de seminarios y conferencias, en el ámbito nacional y en el exterior. Ha realizado 48 publicaciones científicas en revistas internacionales con referato del más alto impacto, incluyendo JHEP, Physical Review D, Physical Review Letters, Physical Review B, Classical and Quantum Gravity, Physics Letters B, Journal of Physics A. Sus trabajos fueron citados 1010 veces, con un índice h de 14.

Artículos vinculados: 

*El director y un docente del Balseiro fueron premiados por la Fundación Bunge y Born (24/05/2017)

Esta noticia se realizó con información de la Fundación Bunge y Born. Más información, en este link.

Crédito foto: Gentileza Fundación Bunge y Born.

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Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 28/08/2017

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La XIX edición de la Escuela Giambiagi, realizada en la Universidad de Buenos Aires hace pocos días, reunió a especialistas que dictaron clases en el campo de la dinámica de fluidos computacional. Entre ellos estuvo el vicedirector del Área de Ingeniería del Instituto Balseiro, el Dr. Mariano Cantero.

Fecha de publicación: 16/08/2017

giambiagi2017 1Con más de 40 estudiantes, incluyendo estudiantes e investigadores de Buenos Aires, Córdoba, el Litoral y del país vecino Uruguay, se realizó la edición de 2017 de la Escuela Giambiagi. En esta oportunidad, la temática fue sobre fluidodinámica computacional y sus aplicaciones. El Instituto Balseiro estuvo representado por uno de sus vicedirectores, que es especialista en la temática.

Esta escuela fue organizada por el Departamento de Física de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y tuvo lugar del 31 de julio al 4 de agosto en la sala de conferencias principal del Pabellón de Industrias de Ciudad Universitaria.

El plantel docente a cargo de los cursos estuvo compuesto por: Mariano Vázquez (Barcelona Supercomputing Center, Spain), Celeste Saulo (Servicio Meteorológico Nacional, Argentina), Oscar Bruno (Caltech, USA), Albert Farrés Coma (Barcelona Supercomputing Center, Spain) y Mariano Cantero (Instituto Balseiro, Argentina).

El doctor Mariano Cantero, vicedirector por el Área de Ingeniería del Instituto Balseiro dictó cuatro módulos. Los mismos fueron: Turbulencia y modelado de turbulencia; Modelado de flujos multifase; Efectos de estratificación y de rotación en fluidos; y Ejemplos de aplicaciones a la industria energética y a la geofísica.

“El foco de mis clases fue cómo modelar y simular flujos a alto número de Reynolds, que son turbulentos y presentan una alta complejidad por la diversidad de escalas temporales y espaciales que hay que tener en cuenta”, indicó el doctor Cantero. Los temas desarrollados por el docente han sido el centro de sus investigaciones y desarrollos por los últimos 17 años.

giambiagi2017 2Con respecto a las aplicaciones presentadas en las clases de Cantero, las mismas fueron sobre simulación de componentes termohidráulicos nucleares; plumas e intrusiones ambientales, como puede ser la pluma de una erupción volcánica; y transporte de sedimentos en el océano con aplicación en prospección de petróleo.

“Fue una linda experiencia. Las escuelas Giambiagi son muy reconocidas y haber sido invitado a participar en esta escuela como experto en el tema ciertamente me enorgullece”, expresó Cantero ante la consulta sobre qué balance realiza sobre su participación en esta Escuela.

Además destacó que hubo profesores de varias partes del mundo y una participación importante de muchos alumnos de posgrado de diversas áreas. “Las clases resultaron interesantes porque tuve muchas consultas de los alumnos y algunas propuestas de colaboraciones futuras”, agregó.

SOBRE LA ESCUELA GIAMBIAGI 2017

El Área de Comunicación del Departamento de Física de la UBA comunicó en su sitio web que el encuentro trató sobre “las aplicaciones prácticas de la dinámica de fluidos computacionales, con especial énfasis en aplicaciones industriales, ciencias atmosféricas y biología”.

“El crecimiento de los supercomputadoras y el desarrollo de poderosos métodos numéricos paralelos en las últimas décadas condujeron a novedosos cambios en estas áreas. Los flujos laminares y turbulentos, que son omnipresentes en la naturaleza y en los problemas industriales, ahora pueden ser modelados y estudiados en amplias escalas”, informa la noticia firmada por el comunicador Guillermo Mattei, del DF-UBA.

“Sin embargo, siguen existiendo grandes desafíos, como el modelado de la turbulencia a pequeña escala, de dominios con geometrías complejas y de flujos multi-escala y multifísica. A pesar de que surgen problemas similares en diferentes áreas de investigación, en muchos casos las soluciones se desarrollan de forma independiente con poco cruzamiento entre estas áreas”, agrega el citado artículo.

Asimismo, el DF de la UBA informó que los tres componentes de la edición de 2017 de la Escuela Giambiagi fueron: cursos introductorios que brindaron herramientas necesarias para el modelado computacional de fluidos, cursos sobre aplicaciones de dinámica de fluidos computacional, y posters presentados por los participantes.

Más información, en el artículo publicado por el DF de la UBA en este link.

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Crédito foto primer plano del Dr. Mariano Cantero: Laura García Oviedo / Prensa Instituto Balseiro.

Crédito fotos en el cuerpo de la noticia: Prensa Departamento de Física - UBA / Gentileza

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Área de Comunicación Institucional

Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 16/08/2017

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Uno de los primeros docentes del Instituto Balseiro, Alberto Maiztegui, cuenta detalles en esta entrevista (segunda parte) sobre los primeros tiempos del entonces Instituto de Física de Bariloche. El Área de Comunicación del Instituto Balseiro publica esta nota en el marco del 62º aniversario del inicio de clases de esta institución dependiente de la CNEA y la UNCuyo.

Fecha de publicación: 01/08/2017

Tras su paso por el Instituto Balseiro, Alberto Maiztegui se mudó a Córdoba, donde fue director del entonces Instituto de Matemática, Astronomía y Física (IMAF) además de incursionar en la organización de las primeras ferias de ciencias de Argentina. Maiztegui co-organizó las primeras Olimpíadas Argentinas de Física y fue co-fundador de la Asociación de Profesores de Física de la Argentina (APFA). Fue también presidente por doce años de la Academia Nacional de Ciencias, fundada por Sarmiento en 1869, en la ciudad de Córdoba.

Si bien Alberto Maiztegui se recibió en la Universidad de Buenos Aires de Doctor en Ciencias Físico-Matemáticas en 1960, con la tesis realizada en el Instituto Balseiro y el Centro Atómico Bariloche, luego prefirió dedicarse a formar a nuevos científicos y a organizar las instituciones en las que trabajó. Como un libro abierto, relata en esta segunda parte de la entrevista realizada en Bariloche fragmentos de la historia del Instituto Balseiro y, a la par, de la física argentina, además de opinar sobre qué debería tener en cuenta un nuevo libro de física para escuelas secundarias*.

-Luego de mudarse a Córdoba, ¿volvió alguna vez como profesor invitado al Instituto?
-No, no volví como profesor invitado, salvo para hacer algunos cursos para profesores de enseñanza secundaria. Otra cosa que me satisface referir es que fui el iniciador de las ferias de ciencias en la Argentina. Y las inicié como director del IMAF en la ciudad de Córdoba. En el año ‘67 se hizo la primera feria de ciencias. Tiene una importancia muy fuerte en cuanto a la vinculación de investigadores con docentes y con estudiantes. El objetivo era que en las exposiciones que se hacían en las ferias hubiera un contacto ligero, liviano, entre investigadores y estudiantes, entre investigadores y los profesores asesores de los estudiantes. O sea una conexión de la universidad con los distintos niveles de la educación.

-¿Recuerda algún profesor o investigador que lo haya marcado cuando usted era estudiante?
-Gaviola, que fue director del Observatorio Astronómico de Córdoba. Era un hombre singular, de altísimo nivel intelectual y personal. Era un modelo de persona, con muchos defectos también, porque era humano, en particular en sus decisiones políticas. Él era muy rígido. Renunció cuando no estuvo de acuerdo con el Ministerio de Educación de la Nación y le aceptaron la renuncia, que podrían habérsela rechazado pero no comprendían entonces a un hombre como Gaviola. Él fue el que, entre sus decisiones significativas para la Argentina, decidió contratar a Guido Beck, un físico de primera línea que en el año ‘43 estaba huyendo de los nazis por ser judío. Siempre digo que Gaviola hizo una malversación de cargos porque contrató a Beck como astrofísico cuando en realidad era físico teórico.

-Gaviola contrató entonces a Guido Beck, que más tarde fue profesor en el Instituto de Física de Bariloche...
-Guido Beck fue maestro de Balseiro. Balseiro era, inicialmente, cuando se recibió en la Universidad Nacional de La Plata de Doctor en Física, un físico experimental. En su contacto con Beck, en el Observatorio de Córdoba donde se había instalado Balseiro contratado por Gaviola, la presencia de Don Guido Beck le cambió la especialidad a Balseiro y lo transformó en físico teórico. Guido Beck y Enrique Gaviola, entre otros, influyeron muchísimo en el desarrollo de la física en Argentina. Fueron de los principales responsables de la organización de la Asociación Física Argentina que se creó en La Plata en 1944.

-A usted también lo mencionan como uno de los referentes de la física argentina...
-No, no. Mis contribuciones principales fueron en la educación de la física pero no como investigador, repito, porque quiero que quede claro. Fue parte de mi vida dedicarme a la organización de la ciencia en las instituciones donde pude trabajar.

-¿Qué le diría ahora a un docente que lea esta nota? ¿Quizás alguna clave para entusiasmar a los chicos a estudiar ciencia?
-Bueno, les diría que es importante trabajar con los estudiantes de una manera ejemplar entregándoles todo lo que puede ser capaz de entregar. Y, principalmente, entregarles todo eso con amor, con amor a la docencia y con amor a la juventud.

-Cambiando de tema, ¿qué piensa sobre el informe de Balseiro con respecto al proyecto de la Isla Huemul?
-Ese informe fue la clave para dejar a un lado a Richter y sus pretendidas investigaciones. No sé si Richter era honesto o deshonesto pero estaba errado, eso sí. El informe de Balseiro fue fundamental para separarlo de los trabajos que venía haciendo en la isla Huemul

-¿Y cómo influyó lo que pasó en la isla Huemul con el nacimiento del Instituto?
-(risas) Recuerdo algo con mucha gracia. Jorge Sábato dijo una vez que habría que hacerle un monumento a Richter, en forma irónica, porque Richter eligió Bariloche como su sede de sus trabajos y eso dio origen a la creación, posteriormente, del Instituto de Física y del Centro Atómico Bariloche. Las cosas extrañas de la vida... que una cuestión tan fallida como la de Richter, una aventura tan pobre, da origen a una institución como el Balseiro y el Centro Atómico Bariloche, que realmente es de primera línea en el país y muy respetada en todo el mundo. Las incongruencias de la vida que tienen esos altibajos son realmente misteriosas.

-¿Qué puede contar de Jorge Sábato, con quien es autor del libro “Introducción a la Física”, el famoso “Maiztegui Sábato”?
-Ese libro de física es muy curioso... Calculo, así en forma global, que unos 5 millones de chicos latinoamericanos han estudiado física por nuestro libro. Y fíjese que fue una de mis obras significativas de las que estoy orgulloso. Lo digo sin pudor. Teníamos Sábato 24 años y yo 28 años de edad. Tanto Jorge como yo éramos profesores de física egresados del Instituto Nacional de Profesorado Secundario de Buenos Aires. Esa formación que nos dio aquel Instituto fue la que transmitimos en el libro. La característica fundamental del libro, aparte de que contiene buena física, fue la presentación didáctica de los temas, con sencillez, con un lenguaje limpio pero no rígido. E incluía ejemplos de la vida diaria que hizo factible acceder a los chicos a comprender los fenómenos físicos de la vida diaria como parte de un curso de física.

-¿Por qué empezaron a escribirlo?
-Esa es otra historia. La editorial Kapelusz había publicado el libro de física de los ingenieros Galloni y Fernández, que era un muy buen libro pero didácticamente, yo le diría, un poco rígido. Eso fue lo que cambiamos nosotros. Ellos tuvieron muchísimo éxito porque era un buen libro. Tanto acceso tuvo que cuando terminó el contrato de Fernández y Galloni con Kapelusz, ellos, los autores decidieron separarse de la editorial y editarlo por cuenta propia. Entonces Kapelusz se quedó sin textos de física para la enseñanza secundaria.

-¿Cómo llegaron a contactarlos a ustedes?
-Por una vinculación de la editorial con Ernesto Sábato, el escritor tío de Jorge, hizo que Kapelusz le propusiera a Ernesto que escribiera el libro. Ernesto nos presentó en Kapelusz como posibles autores a Jorge, su sobrino, y a mí, que me conocía como alumno del profesorado. Kapelusz aceptó y nos dio rienda libre.

-¿Cómo fue la experiencia de escribir el libro?
-Hicimos el libro con ideas nuestras sin recibir ninguna indicación o exigencia de la editorial. El programa que desarrollamos en el libro no tenía nada que ver, o muy poco que ver, por lo menos en el orden de los temas, con el programa oficial. Hicimos un programa nuestro. Kapelusz aceptó y el primer tomo salió en el año ’52; y el segundo tomo salió en el año ‘55. Además incluimos en nuestros libros algo que ni estaba en los programas oficiales ni en las publicaciones de otros textos: eran temas de física moderna. Esa fue también una de las novedades el libro.

-¿Le dan ganas de actualizarlo?
-Mire, déjeme decirle algo. Acá ha pasado una cosa muy importante, y ya no tengo fuerzas para encararla. Es la irrupción de la informática y la computación. Habría que revisar los textos teniendo presente que la computadora forma parte de la vida de un estudiante. Entonces hay que introducir la computación en los textos actuales. Diría que no sólo de física sino de cualquiera, hasta de historia. Ese es un trabajo mayúsculo que ya no puedo hacer. A mí me gustaría, lo he pensado pero no puedo. Ahora me digo que estoy como jubilado full time (risas).

-¿Cómo describiría a José Antonio Balseiro?
-Conozco dos facetas de Balseiro. Una, la personal y amistosa, que siempre comento que me llamaba la atención la sencillez de Balseiro en su vida personal. Era un hombre común. En cambio, profesionalmente era un adalid, sin ninguna figuración. Con una sencillez, penetraba en la gente que lo rodeaba y que trabajaba con él. Tenía la virtud que está a la vista con lo que hizo en el Instituto. Porque lo que hizo con el Instituto lo hizo merced a ese espíritu que él transmitió. Era la fuerza de esos valores que ponía: la sinceridad, la honradez, el respeto al trabajo ajeno. “El respeto al trabajo ajeno”, que si no me equivoco es una frase que figura en el discurso de Balseiro. Eso era Balseiro, un hombre simple pero fuerte.

-Leí una anécdota de la primera promoción de estudiantes que una vez estaban tan cansados que fueron a plantearle a Balseiro que no daban más y que él les dijo “bueno, mañana se van de excursión” y después ya volvieron a tomar el ritmo normal.
-Eso fue con la primera promoción, diría en el segundo mes de estar trabajando. La exigencia era muy fuerte, entonces se planteó el asunto de que había un exceso de exigencia. En el afán de formarlos y de darles lo mejor había un exceso del requerimiento de esfuerzo. Y pasó eso efectivamente: los estudiantes fueron a pasear, se declaró feriado ese día (risas). Y se cambió el plan de estudios. La idea era hacerlo en tres años y, a partir de ese momento, no recuerdo exactamente, se recibieron en tres años y medio.

-¿Recuerda alguna otra anécdota sobre Balseiro?
-Pasó una cosa muy interesante con uno de los estudiantes, Olcese, que fue a verlo un día a Balseiro y le dijo: “Esto es demasiado para mí, yo no soy capaz de seguir estos estudios”. Luego Balseiro me dice: “Che, me ha pasado esto, se va Olcese”. Pero uno de los compañeros de Olcese le robó el boleto del tren. Fue a la estación, lo devolvió y le dio la plata a Olcese (risas). Esa noche fue una algarabía con los estudiantes con las novedades. ¿Usted se da cuenta el ambiente que había? Y lo interesante es que Olcese, años después, fue director del instituto.

-Un ambiente muy familiar...
-Te cuento una más: Estábamos tomando el examen final de Laboratorio y estaba finalizando el examen de uno de los chicos. Entonces se abre la puerta y se asoma Paco (N. de la R.: Francisco de la Cruz, egresado de la cuarta promoción de Licenciados en Físicas de este instituto), en el momento en que ya estábamos despachando al que había dado el examen. Entonces lo miro al Paco y le digo: “Venga, vamos a rendir el examen”. “No, no, no” decía. Lo hicimos pasar y él se desesperaba porque estaba en pantuflas (risas)... Él venía de su habitación que estaba al lado en el otro pabellón. Sólo se había asomado a pispear qué estábamos haciendo. Le fue bien en el examen. Esto lo cuento para mostrar que la relación entre los docentes y los alumnos era tal que uno sabía perfectamente... El examen se tomaba a lo largo del cuatrimestre, al final del ciclo ya estaba tomado el examen.

-¿Mantiene la amistad con sus ex alumnos?
-Cuando nos juntamos parece que nos hubiéramos visto ayer, una cosa muy linda. Una cosa afectivamente muy fuerte. Esa es una de las cosas que yo reservo en el corazón, las relaciones personales con la familia Balseiro y con los estudiantes.

-¿Qué opina sobre estos supuestos enfrentamientos que se dice que hay a veces entre universidades nacionales y el Balseiro? ¿No habría que generar una sinergia?
-Déjelos que se peleen (risas). Hay que aportar posiciones e ideas nuevas, siempre arrastran a la oposición. Mientras sea honesta, bienvenida.

-En la actualidad el Instituto Balseiro tiene en total once carreras de física e ingeniería: cuatro de grado y siete posgrado. ¿Se imaginaba que iba a crecer tanto?
-No. Confieso que me sorprenden las dimensiones que han tomado el Centro Atómico y el Instituto. Es algo totalmente sorprendente y confortante. Con todas las dificultades que ha habido, porque la lucha es permanente por esto, por lo otro, por lo de más allá. Y el trabajo es permanente para subsistir y para avanzar. El INVAP, por ejemplo que es un desprendimiento del Balseiro. Eso se ha logrado con el esfuerzo y con la consagración a la institución.

Ir a la primera parte de la entrevista: en este link.

*Esta entrevista contó con varios pasos hasta finalmente poder ser publicada. Fue realizada en Bariloche por la Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA) y periodista científica Laura García Oviedo, responsable del Área de Comunicación del Instituto Balseiro, en el verano de 2014. A principios de 2017, fue desgrabada en Mendoza por la becaria del Área, la estudiante de Comunicación Social (UNCuyo) Victoria Posada. La edición fue realizada por García Oviedo y finalmente fue publicada en ocasión de este nuevo aniversario del inicio de clases.

Hoy, 1 de agosto, se cumple el 62º aniversario del inicio de clases en el Balseiro. Para conmemorar esa fecha, el Área de Comunicación del Instituto Balseiro comparte esta entrevista a uno de sus primeros docentes: Alberto Maiztegui, un referente para adolescentes en América Latina que aprendieron física del famoso libro “Maiztegui-Sábato” como así también para generaciones de estudiantes y docentes universitarios que lo tuvieron como profesor.

Fecha de publicación: 01/08/2017

Nació el 7 de abril de 1920 en la ciudad de Gualeguay, provincia de Entre Ríos. Hijo de un tendero, Alberto Maiztegui fue el más joven de ocho hermanos, cinco varones y tres mujeres, que eligieron diferentes profesiones: medicina, abogacía, odontología y hasta música. Él, por su parte, eligió la docencia de la física. Al punto que se convirtió, a partir de un libro que co-escribió con Jorge Sábato, cuando ambos eran veintiañeros, en un referente de la enseñanza de esta ciencia.

Alberto Maiztegui es uno de los autores del popularmente llamado “Maiztegui-Sábato”, un libro que usaron diferentes generaciones de jóvenes para aprender física en la escuela secundaria. Criado en la ciudad de Buenos Aires, allí también estudió el profesorado y se recibió de Licenciado y Doctor en Física en la Universidad de Buenos Aires (UBA). De espíritu inquieto, ya casado y con familia, se mudó a Bariloche para integrar el primer plantel de docentes del Instituto de Física de Bariloche, en 1955. Luego se mudaría a Córdoba, donde desarrolló una extensa trayectoria de docencia y gestión universitaria.

En su paso por Bariloche, el Área de Comunicación del Instituto Balseiro lo entrevistó en una amena y relajada charla realizada en la Hostería Valle del Sol, en el Circuito Chico, rodeados de lagos y montañas. En esta primera parte de la entrevista*, Maiztegui revisita su paso por Bariloche, habla de su amistad con José Antonio Balseiro y recuerda los primeros tiempos de este Instituto que este año cumplió 62 años de vida.

-¿Cómo llegó al Instituto Balseiro?
-Es una historia un poco larga porque es la historia del Instituto (risas). En 1954, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) organizó unos cursos en enero, febrero y marzo para el personal que se estaba preparando para ser reactorista o atender los reactores que no teníamos entonces. Ese curso se repitió en el ’55, al cual yo concurrí no sólo con gente de la CNEA sino con estudiantes de las universidades de Buenos Aires y La Plata. Viendo cómo se desarrollaban las actividades en forma muy favorable en cuanto a la interacción entre la gente, entre los docentes y los jóvenes estudiantes, se decidió crear el instituto de física de Bariloche.

-¿Qué opina sobre la idea de crear este instituto desde la actualidad?
-A mi juicio, desde hoy, puede uno con tranquilidad decir que fue una historia casi disparatada porque estábamos en un momento político dificilísimo. Estábamos a dos mil kilómetros de Buenos Aires, las vías de comunicación eran pobres y era un momento en que la universidad argentina se abría masivamente: sólo hacía falta inscribirse. Pues se organiza un instituto de física en esas condiciones pero para ingresar solamente quince estudiantes becados. No me diga que no era un disparate, ¿no?. Pero era un disparate hermoso y fructífero como lo estamos viendo en los días de hoy, en lo que se ha convertido el Instituto Balseiro y el Centro Atómico Bariloche.

-Entonces vino aquí en esa escuela de verano que se hizo en 1955, ¿y luego directamente decidió mudarse a Bariloche?
-Sí, era amigo y alumno de Balseiro y me incorporé al personal que iba a iniciar el Instituto de Física el 1º de agosto del ‘55. Vine como profesor adjunto e investigador de la CNEA. Ya estaba casado y tenía dos hijas. Cuando ya estábamos viviendo en Bariloche llegó la tercera hija que forma la trinidad. Hoy tengo una familia muy numerosa con once nietos y quince bisnietos. Ninguno se ha dedicado a la ciencia (risas).

-¿Lo convencieron para que viniera como profesor?
-No, yo lo convencí a Balseiro para que él me trajera como profesor. En ese momento estaba terminando la licenciatura, de hecho la finalicé en diciembre del ‘55. Vine un poco antes de terminar la licenciatura y con el título de profesor en enseñanza secundaria de física. Aquí di, como ayudante de Balseiro, las materias de laboratorio de enseñanza y electromagnetismo.

-¿Qué recuerda de esas primeras clases?
-Ahh, las primeras clases... La relación era algo muy notable, a mí me impactó muchísimo ese ambiente de convivencia dentro del Centro Atómico. Los estudiantes y los profesores vivían allí como una familia. Se formó una relación afectiva muy fuerte que conservo hasta el día de hoy. Lo habrá podido ver, mi relación con Abe Kestelmann, Arturo López Dávalos y muchos otros ex alumnos.

-¿Y qué recuerda de aquellos primeros años?
-Más adelante hubo momentos difíciles, sobre todo cuando en el año ‘62 murió Balseiro, que era el alma del instituto. Logró darle al instituto un espíritu de fortaleza que lo mantuvo a través de distintas vicisitudes. Esas dificultades se vencieron con la participación de sus primeros egresados, que contribuyeron al mantenimiento del nivel los cursos. Ha quedado el espíritu de Balseiro. Vi que tienen unas copias del discurso de Balseiro al despedir a la primera promoción que fue una obra realmente sólida, fue una transmisión de valores que le dio la fortaleza al instituto.

-¿Cómo era José Antonio Balseiro?
-Era un hombre común. Eso es muy curioso... Yo, que lo conocí como amigo, siempre digo que me admiró que como persona era un muchacho más. Balseiro era muy joven, tenía 35 años, cuando se inició el Instituto. Era un muchacho más pero tenía un espíritu con una fortaleza capaz de transmitírsela a los egresados

-¿Qué valores tenían en cuenta cuando hacían la selección de becarios?
-La primera selección fue muy curiosa. No recuerdo exactamente cuántos fueron pero calculo que alrededor de 40 o 50 chicos se presentaron como candidatos a las 15 becas. El examen se tomó con los profesores conversando con los chicos, y observando sus pensamientos, sus reacciones, sus características. Se trataba de discriminar entre ellos a aquellos que podían tener las condiciones necesarias para ser buenos científicos consagrados a la ciencia. Más adelante se tomaron exámenes de física y matemática. Pero en aquella ocasión era “semblanteándelos”, diría yo, como en el juego del póker, para indagar dentro de su naturaleza. Y tuvimos éxito porque los egresados fueron excelentes. En ese primer examen participé como testigo; nunca fui examinador.

-¿Y qué características le parece que tiene un buen científico?
-Eso es difícil. Primero, la honestidad intelectual; segundo, la consagración al trabajo, una consagración que pone al trabajo en un primer nivel dentro de otras necesidades para la vida de un hombre o de una mujer.

-Usted se dedicó más a la docencia que a la ciencia. ¿Por qué?
-Es que yo me recibí de licenciado y de doctor un poco grande. Me doctoré a los cuarenta años. A esa altura de mi vida mi participación en las actividades del Instituto era para la docencia y la organización de la institución más que para la investigación científica. Fue así como después, en Córdoba, como director del Instituto de Matemática, Astronomía y Física (N. de la R.: IMAF), la organización fue también mi principal actividad.

-Es muy importante porque es como un círculo que se retroalimenta, ¿no?
-Es cierto. Diría que a mí me faltó lo que tuvieron los chicos que ingresaron a la licenciatura jóvenes, con veinte años. Esa parte me faltó. Siempre trabajé en docencia hasta venir a Bariloche con treinta y cinco años y ahí mi participación tuvo mucho peso sobre la parte de la organización.

-¿Qué otros referentes recuerda de esa primera época del Instituto?
-Teníamos un excelente matemático y una excelente persona: Manuel Balanzat. Él fue quien inauguró los cursos el 1º de agosto del ‘55 a las 8:30. Entró al aula y así se inició el Instituto, con la clase de matemática de Balanzat. Otros eran, por ejemplo, Mcmillan como químico, Abele un excelente físico italiano que después se retiró del Instituto, lo mismo que Moretti. Y entre los docentes jóvenes, Mario Foglio, Tomás Buch...

-¿Qué sensación tenían de lo que estaban haciendo?
-No teníamos demasiada sensación. Lo estábamos haciendo con toda el alma y salió bien. No lo juzgábamos. Sí estábamos convencidos de que lo que estábamos haciendo en materia de formación de investigadores estaba bien encaminado. Y los resultados demostraron que teníamos razón: estuvimos bien encaminados.

-Usted se formó en la Universidad de Buenos Aires, donde estaba como decano Rolando García. ¿Qué dijo él cuando usted se vino para el Instituto de Física?
-Él no me conocía. Pero yo sí a él porque Rolando García también era profesor de ciencia en la Escuela Normal Mariano Costa, donde me gradué como maestro. Rolando García tuvo que sufrir la noche de los bastones largos en la cual lo castigaron. La policía entró, rompió puertas y castigó y golpeó y ensangrentó a profesores dignísimos. Una cosa inaudita, increíble, en un país civilizado. Eso fue en el ‘66, o sea casi diez años después de la creación del Instituto.

-La primera mujer egresada del Instituto Balseiro, Verónica Grunfeld, contó en alguna ocasión que Rolando García y José Antonio Balseiro no se llevaban muy bien pero que igualmente accedieron a hacer unos cursos entre estudiantes de ambas instituciones...
-Sí, no se llevaban muy bien. Yo lo diría de otra manera: no tenían los mismos criterios pero tenían los mismos valores de manera que se respetaban mutuamente. Y hubo un momento, por el año ’58, en el que hubo una devaluación brusca del peso, que pasó de algo así como 40 pesos el dólar a ochenta pesos el dólar de la noche a la mañana. Eso provocó un cimbronazo dentro del Instituto, incluso algunos profesores se fueron al exterior. Eso llevó a un intento que hizo Rolando García de llevar el Instituto de Física de Bariloche a Buenos Aires.

-¿Y qué decía Balseiro?
-Que no (risas). Recuerdo al mismo Rolando García, con Juan Roederer, un físico argentino excelente y muy buena persona también... Se hizo ese intento para reunir fuerzas. La universidad de tanto en tanto era castigada de alguna manera y se perdían instituciones, se perdían investigadores, entonces convenía tener más de un centro porque si el gobierno rompía uno quedaba otro. Total que no se realizó la unificación de Bariloche con Buenos Aires.

- ¿Hasta qué año estuvo usted en Bariloche?
-Me fui de Bariloche en junio del ‘61 ante una oferta del Instituto de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba para ser profesor titular. Tenía una situación familiar que me preocupaba mucho, y era que mis hijas empezaban a ser quinceañeras y en Bariloche no había universidad. De manera que nosotros, mi mujer y yo, no queríamos enviar nuestras hijas a una pensión lejos de nosotros. Y la oferta de Córdoba me vino a mí en un momento familiarmente muy oportuno. Decidí, con mucha pena, ir a Córdoba.

-¿Qué balance hace de esa decisión?
-Considero que hice bien porque Córdoba me ofreció la oportunidad de hacer cosas, digamos así, dentro de la organización del IMAF. Tuve éxito siguiendo una idea de Balseiro que era la de formar el cuerpo docente sobre la base de los egresados propios, creándole las condiciones de trabajo, el sueldo, la estabilidad... Y dotando a la institución de instrumental y de una forma de vida para que los docentes pudieran desarrollarse como científicos. Entonces en eso tuve éxito porque me apoyaron el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Córdoba y los sucesivos consejos en esta postura de formar el cuerpo docente fundamentalmente con los propios egresados.

-O sea que el ejemplo de Balseiro se propagó por muchos lugares...
-Eso ya lo creo. Yo lo tomé a Balseiro como un modelo de organización de pensamiento y un modelo de vida también. Es muy curioso lo de Balseiro porque fíjese la edad, tenía 35 años cuando creó el Instituto y se murió tres días antes de cumplir 43, en plena juventud, en plena potencia. Pero tuvo la capacidad espiritual de llevar adelante el proyecto, casi como un legado, y de entregárselo a su gente para formar ciencia con fuertes valores espirituales.

Ir a la segunda parte de la entrevista: en este link.

*Esta entrevista contó con varios pasos hasta finalmente poder ser publicada. Fue realizada en Bariloche por la Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA) y periodista científica Laura García Oviedo, responsable del Área de Comunicación del Instituto Balseiro, en el verano de 2014. A principios de 2017, fue desgrabada en Mendoza por la becaria del Área, la estudiante de Comunicación Social (UNCuyo) Victoria Posada. La edición fue realizada por García Oviedo y finalmente fue publicada en ocasión de este nuevo aniversario del inicio de clases.

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San Carlos de Bariloche, 01/08/2017

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El doctor en Física Julián Sereni fue galardonado con el Premio “Bernard Coqblin” por sus significativas contribuciones en el estudio de la materia en su estado sólido. Sereni es egresado y docente del Instituto Balseiro (CNEA-UNCuyo) y uno de los referentes a nivel mundial de la investigación sobre un elemento llamado “cerio”.

Fecha de publicación: 28/06/2017

Julián Sereni es uno de los físicos referentes a nivel mundial de las propiedades magnéticas a bajas temperaturas de un elemento de la tabla periódica poco nombrado pero muy utilizado en la vida cotidiana: el cerio. Ese elemento es utilizado como material de base para generar la chispa en los encendedores. Y en el ámbito científico es muy valorado por sus propiedades que ayudan a comprender los comportamientos magnéticos de la materia.

El físico del Balseiro recibió el premio internacional “Bernard Coqblin” por sus aportes científicos en torno a ese material. En pocos días, viajará a Praga, en la República Checa, como invitado especial para recibir el premio y a la vez inaugurar con una charla la Conferencia internacional de “Sistemas de Electrones Fuertemente Correlacionados” (SCES, por sus siglas en inglés).

Comprender las propiedades de la materia, tanto en sus aspectos teóricos como experimentales ha llevado en el último siglo a desarrollos tecnológicos de gran impacto en la vida cotidiana. Los teléfonos celulares, las computadoras y hasta las comunicaciones satelitales son algunas consecuencias de una mayor comprensión de los fenómenos, como el magnetismo y la superconductividad, presentes en los materiales utilizados en la industria electrónica.

En ese contexto de investigación científica con foco en la física de los materiales, el científico Julián Sereni estudia el comportamiento del cerio desde su época de estudiante de licenciatura y luego de doctorado. Desde hace casi medio siglo trabaja en el Laboratorio de Bajas Temperaturas, en estrecho vínculo con el grupo de Teoría de Sólidos, del Centro Atómico Bariloche. En la actualidad es investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) e investigador superior jubilado del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Además se ha dedicado a formar a nuevos investigadores a través de la docencia.

“Es un honor para el Instituto Balseiro que uno de sus egresados y docentes reciba este premio internacional”, destacó Carlos Balseiro, director de este instituto que depende de la CNEA y de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). “Quiero destacar además la gran calidad humana de Julián Sereni y su gran dedicación para formar nuevos investigadores aquí en el Centro Atómico Bariloche”, agregó Balseiro.

Ahora bien, ¿qué son los “Sistemas de Electrones Fuertemente Correlacionados”?. ¿Y por qué es tan interesante estudiarlos? Julián Sereni responde que así se denomina el fenómeno en el cual lo que le ocurre a un electrón afecta a todos los electrones del sistema. “Estudiamos el magnetismo incipiente a muy bajas temperaturas o, para ser menos técnico, investigamos cómo nace el magnetismo en el cerio o en compuestos que contienen cerio”, remarcó el físico.

El comité de premiación del congreso SCES 2017 destacó en su anuncio público que Sereni fue elegido por su “contribución decisiva y duradera al establecimiento de la investigación experimental en Argentina”. Durante más de 40 años, el trabajo de Sereni se centró en dar una visión lo más general posible de la fenomenología de estos sistemas de electrones fuertemente correlacionados.

Su aporte principal fue comparar los diversos comportamientos de esos sistemas a través de dos de sus parámetros básicos: el calor específico y la entropía a bajas temperaturas. “Estudiar este tipo de fenómenos en la física es ir al corazón de la comprensión de cómo se comporta la materia y la energía”, describió una de sus colegas en el Laboratorio de Bajas Temperaturas, la doctora en Física Gladys Nieva.

Para explicar por qué ha dedicado gran parte de su vida al estudio del cerio, Sereni cita a un eminente científico estadounidense, Karl Gschneidner, quien dijo: “En su forma elemental, el cerio es el elemento más fascinante de la tabla periódica”, cita. A partir de su experiencia personal, Sereni agrega que el cerio resultó ser un intermediario inigualable para “dialogar” con la naturaleza de la materia condensada, como se denomina de forma más global al estado sólido de la materia.

“La ‘empatía’ de este elemento en compartir uno de sus electrones, el llamado ‘4f’, según los requerimientos del entorno está ligado al debilitamiento de su comportamiento magnético”, explicó el físico. Y agregó que esta propiedad transforma al cerio en “una sonda ideal para estudiar cómo nace o muere el magnetismo” en distintas aleaciones o combinaciones de elementos que lo incluyen.

“Asimismo, por el hecho de compartir su electrón '4f ' con el entorno, el cerio disminuye notablemente su volumen atómico. Esto se llama ‘colapso del volumen del cerio”, y es lo que permite formar compuestos que sus vecinos en la tabla periódica no pueden hacer”, explicó Sereni. Y agregó que un atractivo histórico del cerio y sus aleaciones es que, con el avance de las investigaciones experimentales, se fueron descubriendo nuevos fenómenos físicos que no estaban predichos por los modelos existentes.

 

Una de las muestras del elemento cerio que tiene el Dr. Sereni. Crédito LGO/Prensa IB.

Una de las muestras del elemento cerio que tiene el Dr. Sereni. Crédito LGO/Prensa IB.

“No cabe duda que este reconocimiento es una gran satisfacción para mí, no sólo por la valoración del trabajo realizado sino también porque quienes me propusieron son los que siempre me apoyaron desde el exterior para hacerlo posible”, comentó Julián Sereni ante la consulta de la valoración de esta noticia. Asimismo, destacó que no es menor el hecho de que este premio fue instituido en honor al fallecido físico Bernard Coqblin quién, además de ser un eminente científico francés, es recordado por “haber tenido siempre tiempo para los demás”.

Julián Sereni abrirá en Praga la conferencia como parte del reconocimiento ya que allí se entregará oficialmente el premio. Pero también esta invitación de dar la sesión plenaria inaugural tiene una razón histórica. En 2017 se cumplen 80 años de la primera observación del citado “colapso del volumen del cerio”, ocurrida en el estudio del compuesto CeN (Nitruro de Cerio) realizado en 1937 por el químico genovés Aldo Iandelli. Fue justamente en el grupo de Iandelli donde Sereni realizó la primera parte de su formación post-doctoral bajo la guía de Giorgio Olcese, quien lo introdujo en el fascinante mundo de los compuestos de cerio.

Sereni nació en Trieste, Italia, hace 70 años. Con su familia, desembarcó en Buenos Aires el 4 de Setiembre de 1948, justo en el 'Día del inmigrante'. “Esta fecha no fue establecida por nuestra llegada sino porque fue el día de mayor ingreso de inmigrantes a la Argentina. Obviamente, cuando tomé conciencia de mi propia existencia ya era un niño argentino más, viviendo en Buenos Aires hasta los veinte años”, rememoró el físico.

-¿Cuándo decidió mudarse a Bariloche?

-La decisión de que mi lugar en el mundo era Bariloche la tomé el 5 de Enero de 1960 cuando vi por primera vez el Lago Gutiérrez al pie del Cerro Catedral desde la Pampa de Hueneleo. Hasta el año 1967 disfruté dos meses de cada verano en un campamento con base en el Lago Mascardi, hasta que hace 50 años aprobé el examen para ingresar al Instituto de Física, hoy Instituto Balseiro.

-¿Tuvo la oportunidad de conocer su país de origen?

-Recién durante mi post-doctorado pude volver a Italia, donde permanecimos un año y medio en Génova, donde nació nuestra hija primogénita. En la ciudad de Colonia, Alemania, vivimos dos períodos de más de un año, la segunda vez bajo el auspicio de la Fundación Alexander von Humboldt, seguidos por dos décadas de fructífera colaboración con el Instituto Max-Planck de Dresden. En Viena encontré la tumba de mi abuelo materno y en Francia el afecto de muchos colegas, entre ellos el del Prof. Bernard Coqblin. La moraleja es: las fronteras son una entidad de carácter administrativo, pues los hombres son igualmente valiosos en todo el mundo.

-¿Se puede decir que usted tiene la colección más completa de cerio en Argentina?

-Lo que tenemos en el laboratorio no es exactamente una colección sino las aleaciones que hemos investigado junto a colegas de Alemania, Francia e Italia. Ciertamente, ese es el mayor conjunto de muestras en base a Cerio en el país, pero en las colaboraciones internacionales las muestras pertenecen al grupo de trabajo en su conjunto, sin que medien fronteras para la actividad científica. De más está decir que el aporte de cada uno de los investigadores tiene que ser reconocido en su debida forma.

-¿Quiere agregar algo más?

-Una propiedad no científica de esas aleaciones de Cerio, pero que merece ser mencionada, es que fue el mejor catalizador para transformar a muchísimos colegas y alumnos en amigos.

Links vinculados:

-Página profesional del Dr. Julián Sereni: http://fisica.cab.cnea.gov.ar/bt/index.php/Juli%C3%A1n_G._Sereni

-CV del Dr. Julián Sereni: http://fisica.cab.cnea.gov.ar/bt/images/9/97/CV_Sereni_March2017.pdf

-Reseña del Dr. Julián Sereni publicada en la revista CIENCIA E INVESTIGACIÓN en 2016: http://aargentinapciencias.org/2/images/RevistaResenas/R-tomo4-3/4-Sereni-ceiRes-4-3-5.pdf

-Sitio web de la Conferencia internacional de “Sistemas de Electrones Fuertemente Correlacionados” (SCES, por sus siglas en inglés): www.sces2017.org

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