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“Buscamos achicar la brecha que existe en el país entre los negocios y la ciencia”

Líder del equipo que organiza el certamen IB50K desde 2009, María Luz Martiarena es una convencida del poder de los jóvenes en la búsqueda de soluciones desde la ciencia y la tecnología. Licenciada en Física por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y Doctora en Física por el Instituto Balseiro, la investigadora del CONICET trabaja en el grupo de Física de Superficies del Centro Atómico Bariloche (CAB). Afirma que el conocimiento no debe quedarse quieto. Y así fue como nació el concurso IB50K.

Fecha de publicación: 22/11/2016

La investigadora, que es oriunda de Tres Lomas, un pueblo de la provincia de Buenos Aires, cuenta que desde la escuela primaria quería dedicarse a investigar. Por eso estudió el primer año y medio de Ingeniería Electricista en Bahía Blanca, y luego ingresó a la Licenciatura en Física del Instituto Balseiro aunque perdió la beca y terminó la carrera en la UNLP. Sin embargo, luego obtuvo una beca doctoral del CONICET que inició en La Plata y continuó en el Balseiro y el CAB. Vive en esta ciudad desde entonces junto con su marido, con quien tiene cuatro hijos.

Además de dedicarse a la investigación, Martiarena ha sido docente en el Instituto Balseiro (dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Universidad Nacional de Cuyo), en la UNLP y la Universidad Nacional del Comahue. En la actualidad es profesora invitada de la Maestría en Gestión Tecnológica de la Universidad Nacional del Litoral. Entre 1998 y 2002, fue Subsecretaria de Innovación de la Provincia de Río Negro, tarea por la cual recibió en 1999 el Premio Doctor José Balseiro a las Iniciativas de Vinculación Tecnológica. Entre 2014 y 2016, dirigió el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN) de la Comisión Nacional de Energía Atómica. En la actualidad, coordina el Nodo Bariloche y es vicedirectora del INN, además de organizar junto a varios colegas el IB50K.

-Antes de hablar sobre el concurso IB50K, ¿podría contar en qué temas trabaja en el Centro Atómico Bariloche?

-En el Grupo de Física del Superficies, donde se realizan investigaciones teórico-experimentales. Mi labor científica está orientada a estudiar teóricamente procesos físico-químicos, íntimamente relacionados a la adsorción de átomos y moléculas sobre superficies. Buscamos comprender las propiedades físicas y químicas individuales y colectivas que poseen estas especies una vez adsorbidas. Nos interesamos en estos temas porque actualmente distintas nanoestructuras están siendo sintetizadas y presentan nuevas propiedades dependiendo de sus tamaños. La importancia de estos nuevos materiales es que sobre ellos se construyen dispositivos con aplicación en la biología, la medicina, la catálisis, la fotónica y la electrónica.

-¿Cómo pasó de ser una investigadora teórica a una de las impulsoras de un concurso nacional de proyectos tecnológicos?

-Para explicar eso tengo que mencionar a mi marido, Pablo. Cuando nos conocimos, él estaba diseñando un sensor de pérdida de granos de cosechadoras. Me propuso trabajar en la electrónica del equipo, yo me negué argumentando que era teórica y que no me dedicaba a esas cosas. En 1989, recién terminada la tesis en Balseiro escuché en la radio sobre un programa del INTA en el tema de control de pérdidas. Ese día le propuse a mi marido sacar del cajón aquel proyecto, que me había mostrado cuando éramos novios, para terminarlo juntos. Pedí permiso en el laboratorio de Colisiones Atómicas, y con la ayuda de un simulador hecho con un viejo tocadisco Winco probé el circuito. Me aboqué a la parte electrónica y Pablo desarrolló la parte mecánica. Lo terminamos exitosamente. Esa experiencia me ayudó a aprender cuál es la potencia, cuáles son las dificultades y cómo se hace para poner en valor el conocimiento. Por ese desarrollo nos dieron en 1992 una mención a jóvenes emprendedores del entonces Banco de Crédito Argentino.

-¿Cómo surgió la idea de hacer el concurso IB50K?

-Por distintas vías, varios investigadores y tecnólogos del Centro Atómico Bariloche aunamos esfuerzos para impulsar la primera edición del concurso: Fernando Quintana, Luis Rovere, Germán Serrano, José V. Lolich, Ricardo Monté y yo estuvimos en ese grupo fundador. Todos tenemos el convencimiento de que se debe alentar y apoyar a los jóvenes a crear y hacer crecer sus propias empresas en base a sus capacidades y a los conocimientos que han recibido en la universidad. El Ing. Monte logró a finales del 2008, a través de uno de sus directores, el Dr. Ernesto Garrido, que el Banco Santander Rio pusiera los primeros 15 mil dólares que permitieron comenzar el concurso. En abril del 2009 lanzamos la primera convocatoria. Quiero destacar también la participación de Verónica Zubrzycki y de Gilda Santarsiero. Y por supuesto, es fundamental el aporte de la UNCuyo y la CNEA, que desde el inicio declararon al concurso de interés y pusieron sumas equivalentes para apoyar en los gastos de organización.


MOTIVAR A LOS JÓVENES. Es uno de los objetivos que se propone M. Luz Martiarena (Créd. Prensa IB).-¿Cuál fue la meta que se propusieron al crear este concurso?

-Estamos convencidos de que es necesario instalar la idea, desde y dentro de Balseiro, de que es bueno y necesario, además de publicar trabajos científicos, realizar desarrollos capaces de ser usados por la sociedad. Apostar a este tipo de acciones es estratégico para el país y podría marcar un salto cualitativo y cuantitativo en el camino de potenciar el desarrollo incorporando conocimiento en la matriz productiva. Creemos fuertemente que se puede contribuir a que el conocimiento científico-tecnológico, al cual hemos abocado gran parte de nuestro trabajo, se transforme en un bien social y económico para nuestra comunidad. Especialmente entendemos que ese objetivo debe ser inculcado en los más jóvenes. Por eso, la única restricción para participar en el concurso es que el 50 % del equipo debe estar conformado por menores de 35 años y ese 50% debe ser estudiante o graduado universitario en las áreas de Ciencias Aplicadas, Básicas, y de la Salud.

-Este año se está realizando la sexta edición, ¿qué balance hace de estas primeras ediciones?

-Es un concurso que se ha ganado un prestigio importante entre la comunidad científica-tecnológica y empresarial. Los proyectos que resultan evaluados en las instancias finales ya están catalogados por las instituciones financieras privadas o estatales como positivos para financiar o invertir en la creación de empresas de base tecnológica (EBT). Además, el hecho de seguir en contacto y viendo en qué podemos ayudar a los emprendedores de estas EBT también es una gran contribución. En algunos casos los ponemos en contacto con inversores o les redirigimos invitaciones para participar en eventos.

APOYO A LA INNOVACIÓN TECNOLÓGICA

Ante la consulta de por qué es importante que instituciones como el Instituto Balseiro apoyen iniciativas que fomenten la creación y/o desarrollo de empresas de innovación tecnológica, la Dra. en Física apunta que el “conocimiento además de ser un bien social es un bien económico y es el sustento de poder de las grandes naciones”. Resalta la acepción del concepto vinculada con la “capacidad de hacer”. Y sostiene que la capacidad de cambio tecnológico de un país y la capacidad de apropiarse del conocimiento no dependen solamente de la capacidad en investigación y desarrollo que dicho país tenga. Sino que también depende de la capacidad de lograr que ese conocimiento mejore la calidad de vida de sus ciudadanos, genere riqueza y permita competir a nivel mundial en productos y servicios.

-¿Es suficiente la generación de conocimiento o es necesario algo más?

-La investigación es el “gen marcador” de las empresas de base tecnológica, y éstas en su mayor parte no existirían sin una masa mínima de gente con capacidad de generar conocimiento. El principal aporte desde el Instituto Balseiro en este sentido se realiza formando recursos humanos de excelencia, los cuales se desempeñan en numerosos centros de investigación y empresas de todo el país. Esta es una actividad imprescindible. Sin embargo, no es suficiente. Es necesario además generar y jerarquizar las habilidades para poner en valor y tomar valor de dichos conocimientos y desarrollos y facilitar el proceso. Para eso es muy importante, si queremos desarrollo basado en el conocimiento, que desde los ámbitos de alto reconocimiento se promueva la capacidad emprendedora de estudiantes y jóvenes profesionales. Con este concurso se contribuye a poner en contacto el ámbito científico con el ámbito empresarial y productivo, buscando achicar la brecha que existe en el país entre los negocios y la ciencia.

-¿Cómo eligen al jurado?

-El jurado cambia todos los años pero la conformación mantiene los mismos criterios: el presidente es el director del Instituto Balseiro, y el resto está compuesto por al menos 3 empresarios, un referente del sistema financiero y un responsable de las áreas de vinculación tecnológica de alguna universidad nacional. También se ha convocado a un experto a sumarse. En el 2012 nos impusimos el desafío de lograr la participación de al menos una mujer como miembro del jurado. La definición del Jurado es, al igual que todas las actividades, fruto de intensas discusiones y puestas en común del comité organizador. Los nombres surgen de diversas fuentes, luego se analizan en conjunto los currículos y se contacta a los propuestos.

-En el IB50K pueden participar equipos con representantes de distintas universidades. ¿Cómo resuelven un potencial conflicto de interés cuando hay ganadores del Instituto Balseiro?

-El comité organizador en todo el proceso actúa como tal, define las reglas de forma previa a toda la convocatoria y organiza el evento en todas sus facetas garantizando la participación y cuidado de los equipos. En ningún momento se involucra en la evaluación de los proyectos. En la etapa final es el Jurado quien define, en función de los parámetros definidos y la experiencia de sus miembros qué, cómo y entre quiénes se distribuyen los premios. Esto hace que no exista conflicto de intereses porque los locales no opinan sobre ningún proyecto.

-¿Cuáles son los criterios que se ponen en juego a la hora de seleccionar a los ganadores?

- Los planes de negocio se evalúan en base a cuatro criterios: grado de innovación (que tiene un peso del 30% en la evaluación), oportunidad de negocio (otro 30%), calidad y amplitud del equipo (el 24%) y grado de madurez de la idea (el 16%). El concurso tiene una primera instancia en la que cada trabajo se envía al menos a dos expertos, uno de tecnología y uno de negocios, que trabajan ad-honorem. Concluida es instancia, todos los participantes reciben una devolución de su plan de negocios sean o no finalistas.

-¿Cómo es la fase final de evaluación y cuándo se definen los ganadores?

-En la fase final se asignan mentores a los equipos finalistas. Esta instancia es muy interesante, ya que permite la evolución de los proyectos. El proyecto que concursa en la final corresponde a una versión mejorada del plan de negocio inicial. Los equipos no seleccionados pueden mejorar sus planes y volver a presentarse. Cada equipo, financiado por la organización, envía a un representante para presentar el proyecto frente al Jurado. Los Jurados reciben los proyectos diez días antes de la final y el día de la presentación se definen los ganadores. Algo que en esta edición de 2016 ocurrirá el próximo viernes 25 de noviembre. Están todos invitados y pueden consultar más información en www.ib.edu.ar/ib50k.

Links a artículos vinculados:

*El Balseiro premiará a los mejores proyectos tecnológicos de Argentina. (22/11/2016)

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Área de Comunicación del Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 22/11/2016

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Información adicional

  • Entrevistado: Dra. María Luz Martiarena