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Estudiar en Balseiro: el mito de la genialidad

Uno de los grandes mitos que giran en torno al Balseiro es que "sólo ingresan genios". Crédito foto: Chiwi Giambirtone. Uno de los grandes mitos que giran en torno al Balseiro es que "sólo ingresan genios". Crédito foto: Chiwi Giambirtone. Uno de los grandes mitos que giran en torno al Balseiro es que "sólo ingresan genios". Crédito foto: Chiwi Giambirtone.

Impulsar un innovador proyecto de nanopartículas magnéticas para tratar el desprendimiento de retina, participar en el diseño del núcleo de un reactor nuclear, o desarrollar una idea revolucionaria para derrotar el cáncer, bien podrían describirse como logros dignos de “mentes brillantes”. ¿Pero qué hay detrás de esa etiqueta? Esta nota explora uno de los mitos más fuertes sobre formarse en el Balseiro.

Fecha de publicación: 11/09/2018

Muchos egresados del Instituto Balseiro (IB) aparecen como “mentes brillantes” en los medios de comunicación, cuando se habla de los proyectos que llevan adelante. Y a la luz de distintos avances científicos es difícil evitar referirse a estos físicos e ingenieros como “genios”, definición que puede resultar intimidante para cualquier estudiante de Física o Ingeniería que piense en animarse a rendir el examen de ingreso al Balseiro.

nota el ib y la genialidad 3Con una oferta académica de cuatro carreras de grado, inserción laboral inmediata asegurada y posibilidades de investigación y desarrollo tecnológico que van más allá de la imaginación, como la Física, Ingeniería Nuclear, Ingeniería Mecánica e Ingeniería en Telecomunicaciones, además de una propuesta variada de siete carreras de posgrado, entre maestrías y doctorados, el IB es pionero en su apuesta al futuro desde su creación, allá por 1955.

Además de un ámbito estimulante de investigación científica y desarrollo tecnológico de vanguardia, los estudiantes de este prestigioso instituto, que depende de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), reciben becas completas para poder concentrarse en sus estudios. “Se trata de una oportunidad única no sólo por el tema de la beca sino por el acceso a los laboratorios y al personal altamente calificado que tienen los estudiantes durante toda su formación”, destaca el doctor Mariano Cantero, Vicedirector por el Área de Ingeniería.

Emplazado en un lugar fascinante y rodeado por paisajes de estimulante belleza, el IB es sin duda un lugar único para estudiar y sus beneficios son innumerables. Sin embargo, más allá de las evidentes ventajas que ofrece, para muchos es percibido como un lugar inalcanzable. Pero, ¿es realmente sólo para genios? ¿Cuál es la opinión de estudiantes que ya están cursando en el IB y de sus recientes graduados? ¿Cuáles son las características que debe reunir alguien que aspira a formarse aquí?

Más esfuerzo que genialidad

“No soy un genio”, aclaró el célebre físico argentino Juan Martín Maldacena este año, tras el anuncio en 2017 de que fue galardonado con la Medalla Lorentz, el prestigioso reconocimiento que otorga la Academia de Ciencias de Holanda cada cuatro años a físicos teóricos en el mundo. Maldacena es uno de los científicos argentinos más destacados del planeta.

Maldacena egresó de la Licenciatura en Física del IB, fue tapa del New York Times, publicó una teoría con su nombre, la “Conjetura Maldacena”. Con estos antecedentes, bien podría decirse que este egresado del Balseiro es un “genio”. De hecho, varios medios no han vacilado en describirlo como “el Messi de la Física”. Sin embargo, lejos de la estelaridad este humilde científico que en alguna entrevista ha deslizado que nunca fue abanderado en la escuela, le escapa rotundamente a ese rótulo.

“Todos tenemos una inteligencia similar, de la misma manera que podemos correr una velocidad más o menos similar. Las diferencias no son muy grandes. Pero, pensamos más en la inteligencia que en el entusiasmo, el amor, la paciencia o la perseverancia, que son más importantes”, comentó Maldacena en una reciente entrevista. Y precisamente son esas cualidades las que muchos estudiantes, egresados y profesores destacan como fundamentales a la hora de formarse en el IB.

“Esto no es para genios, es solamente para gente que tiene muchas ganas de trabajar”, resalta Mariano Cantero, que egresó como Ingeniero Nuclear en el 2000. “Yo los invito con mucha alegría e ilusión a que se anoten en el examen y lo rindan; es posible, y les puedo garantizar que recibirse de ingeniero en este lugar va a ser un plus y les va brindar muchísimas oportunidades en el nuevo mundo que se viene”, asegura el especialista, que tras completar su formación en el exterior durante diez años y comprobar el nivel y el prestigio del IB, regresó para sumarse a lo que describe como un “hermoso proyecto”.

nota el ib y la genialidad 2El entusiasmo, una de las características que Cantero destaca como indispensable, también se palpita en los testimonios de los estudiantes. “El Instituto es increíble, la verdad es una experiencia maravillosa y que recomiendo a todos los que tengan interés en las carreras que se dan aquí; creo que no deberían dudar en intentarlo”, comenta Rubert

Martín Pardo, un flamante Ingeniero Nuclear. “Mi consejo es que le metan ganas y que se presenten. Lleva un poco de esfuerzo y dedicación, el Instituto es exigente pero, a la vez lo que se cosecha, una vez que pasan estos tres años es muchísimo”, concluye el joven , que es cubano y cuando supo del Balseiro no dudó en prepararse para rendir el examen y mudarse de la Habana a Bariloche para seguir su sueño.

Para Manuel García, egresado que actualmente trabaja en física de reactores en el Centro Atómico de Bariloche, la perseverancia es esencial. “Obviamente cualquier que sea bueno en cualquier disciplina va a tener las cosas más fáciles pero la clave es ser perseverante, es tener constancia y, si te gusta, mucho mejor”, señala este joven ingeniero de Comodoro Rivadavia, Chubut, que entró al IB en 2012 y se recibió en 2015. “El balance es positivo en muchos aspectos, no sólo en lo académico, en la carrera o en la base que me dio profesionalmente, sino también por el hecho de vivir en Bariloche, compartir la vida en los pabellones fue muy lindo, es un período muy especial.”

Priorizar las cosas que a uno lo apasionan y guiarse por los propios intereses, especialmente si se trata de una inclinación hacia la física y la matemática, parece ser una de las principales cualidades para tener éxito. Así lo cree Santiago Pincín, de Corrientes, que ingresó en el IB en 2013 para estudiar Ingeniería Mecánica, y cuenta que desde pequeño sabía lo que le gustaba. “Yo particularmente desarmaba relojes, algo muy típico de los ingenieros. En aquella época veía al Instituto como algo lejano y difícil de lograr, pero bueno, acá estoy, me recibí. Hay mucha gente que piensa que es para genios pero yo digo todo lo contrario. Estudiar acá es para gente que puede sentarse y estudiar, gente que tiene capacidad de estudiar y que le gusta lo que hace”, cuenta este joven, que para su proyecto integrador ya no desarmó cosas, sino que optó por desarrollar un robot.

La curiosidad y la creatividad son otras cualidades esenciales para estudiar en el IB. Así lo confirma Yanina Fasano, doctora en Física. “Mi experiencia como docente aquí es sumamente positiva, muy estimulante. La característica distintiva de un estudiante del IB es que tiene un interés genuino en conocer la mayoría de los fenómenos físicos que rigen a la naturaleza, en desarrollar dispositivos o aplicaciones para solucionar problemas que son comunes, concretos en nuestra sociedad, y el estar siempre interesado en conocer cuáles son los mecanismos a nivel más microscópico que gobiernan a determinados fenómenos en particular”.

Según la Real Academia Española, un genio es una “persona que posee una capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables”. Pero sin constancia, entusiasmo y apasionada curiosidad es difícil convertirse en un científico que pueda entender la realidad, resolver problemas y lograr cambios sustanciales en su entorno. En definitiva, los estudiantes del IB reconocen estar más cerca del “99 por ciento de esfuerzo y 1 por ciento de inspiración”, que del “¡Eureka, soy un genio!”. La experiencia de animarse a ir más allá del mito vale la pena.

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Por Graciela Lehmann / Periodista invitada

Crédito fotos: Chiwi Giambirtone

Para el Área de Comunicación Institucional
del Instituto Balseiro
San Carlos de Bariloche, 11/09/2018
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