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Mitos y verdades sobre estudiar en el Balseiro

Al Balseiro llegan estudiantes de distintas ciudades y países, que forjan amistades de por vida. Crédito Chiwi Giambirtone. Al Balseiro llegan estudiantes de distintas ciudades y países, que forjan amistades de por vida. Crédito Chiwi Giambirtone. Al Balseiro llegan estudiantes de distintas ciudades y países, que forjan amistades de por vida. Crédito Chiwi Giambirtone.

“El examen de ingreso es muy difícil”, “los estudiantes sólo se dedican a estudiar, no tienen tiempo para otra cosa”, “es muy duro estar lejos de casa”. Entre el miedo y el desconocimiento, estos son sólo algunos de los prejuicios o incluso mitos más extendidos a la hora de pensar en el IB, como espacio de formación para los estudiantes de Física e Ingeniería en Argentina y otros países de la región. En esta nota, jóvenes egresados te cuentan sus experiencias.

Fecha de publicación: 02/10/2018

Más allá de los mitos en torno a estudiar en el Instituto Balseiro, la experiencia de profesores y estudiantes derriba todos los preconceptos posibles y pone en evidencia la excelencia, en un entorno de cooperación y calidez, donde el esfuerzo y la dedicación rinden sus frutos. Para poner luz sobre la incertidumbre, a continuación, comparten sus testimonios jóvenes y profesionales inquietos, curiosos, tenaces y apasionados por la ciencia, que se animaron a emprender la aventura de estudiar en uno de los centros educativos más prestigiosos del país y del mundo.

Animarse a rendir el examen. Entre la dificultad y el miedo

Cualquier estudiante que cuente con una base de dos años de una carrera universitaria en ciencias o ingeniería puede aspirar a ingresar al Instituto Balseiro (IB), institución de educación pública dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), que ofrece una oportunidad única: una beca que cubre todos los gastos para completar los estudios, con perspectivas académicas y laborales inimaginables.

Sin embargo, a la hora de postularse para ingresar aparece el primer gran obstáculo o el primer gran mito: “pasar el exámen es casi imposible”. Superar esta instancia de evaluación puede ser difícil pero no imposible y muchas veces el temor a la frustración de no aprobarlo termina por ser una traba para intentarlo.

“El examen me dio un montón de miedo. Yo veía al Balseiro como algo lejano, decía ¡No, es para genios! Pero no es así. Es para gente con mucha pasión, mucha voluntad y muy curiosos. Y se puede, estudiando, se puede alcanzar, venir acá y quedarse también”, dice Jimena López Murillo, reciente egresada de Ingeniería Mecánica, que es de Cerrillos, Salta y que cuenta que conoció el Balseiro cuando tenía catorce años y empezó a hacer un curso de Física en su provincia. “Alcanzó todas mis expectativas”, destaca.

Mauro Forlino, que estudió Ingeniería Mecánica y fue además Presidente de su centro de estudiantes no duda en alentar a quienes tengan la inquietud de estudiar en el IB. “Yo les diría que se animen, en mi caso, busqué información en la página web y consulté los exámenes de años anteriores para ver qué me faltaba para tener el nivel necesario. También consulté la cátedra de apoyo académico online para prepararme y rendir. El examen es un poco difícil, pero hay que ponerle ganas y atreverse”.

El deseo de vivir una experiencia única en la vida ayuda a superar los temores. Consultada sobre el tema, la doctora en Física Yanina Fasano, docente de la Licenciatura en Física, enfatiza la importancia de animarse. “Hay que superar el miedo de presentarse. Un examen es siempre una instancia un poco traumática pero los que quieran ingresar tienen que atreverse, porque si llegan a lograr entrar, van a vivir una experiencia que obviamente no van a olvidar nunca, es una etapa muy intensa. Y en las aulas y en los laboratorios del Instituto se forjan relaciones y vínculos con compañeros que perduran toda la vida”.

Otro de los desafíos que supone el ingreso es animarse a rendir más de una vez. Según la experiencia de muchos estudiantes y graduados, aceptar con naturalidad la posibilidad de repetir el examen es importante para no frustrarse. “Yo rendí dos veces. Los chicos tienen el concepto de que el Balseiro es como imponente, entonces intentar una vez y fallar hace que uno se bajonée pero he encontrado gente que intentó una, dos y tres veces y pudieron ingresar y les va más que bien en la carrera”, cuenta Jimena López Murillo.

Santiago Echevarría, reciente egresado de Ingeniería en Telecomunicaciones, es uno de ellos y afirma que para ingresar, estudió de la bibliografía recomendada por la página del Balseiro e hizo los ejercicios de los exámenes de años anteriores. Sin embargo, la primera no fue la vencida y rindió el examen una segunda vez. Y a la hora de prepararse, resultó determinante el apoyo virtual que ofrece el mismo Instituto. “Aproveché mucho otras herramientas, como un foro online donde participan profesores y otros alumnos postulantes al examen que te ayudan a resolver los ejercicios o las dudas que tengas sobre los exámenes de ingreso o cualquier duda en general”, dice Santiago.

Efectivamente, el sistema de apoyo académico a través de internet, a cargo de la Cátedra de Matemática y Física General del IB resulta de gran ayuda a los aspirantes al ingreso de todo el país. En el sitio web de la Cátedra, los interesados en ingresar a las carreras de grado pueden realizar consultas de Física y matemática a profesores del Instituto, acceder a problemas tomados en la prueba de admisión de años anteriores, e intercambiar información sobre los contenidos de la prueba y la vida de los estudiantes.

Mente sana en cuerpo sano
El trabajo intenso y la dedicación son requisitos indispensables para asegurar el ingreso, una continuidad exitosa y una experiencia satisfactoria. Pero, ¿hay tiempo para otras cosas? En contra de otro de los prejuicios que asocia al Instituto con un lugar donde las horas son sólo para el estudio y la investigación, estudiante y egresados confirman que su experiencia va mucho más allá. Música, deportes, actividades al aire libre y una vida social y cultural compartida con estudiantes de distintos lugares del país y del mundo, en un entorno de estimulante belleza, son parte esencial de la vida en el IB.

“Una vez que le agarrás la mano al ritmo de estudio, que al principio por ahí cuesta un poquito porque es muy exigente y son muchas horas de cursada, uno tiene tiempo libre y puede hacer un montón de cosas: esquí, kayak, ir a la montaña o al lago y practicar deportes”, cuenta Manuel García, egresado reciente. Y agrega que también se hizo un tiempo para otra de sus pasiones. “Hay mucha música. Soy baterista y cuando estudiaba tenía un par de bandas y hay lugar para ensayar. Hay muchos músicos, incluso está la Banda Atómica que es como un emblema del Centro Atómico”.

También aficionado a la música, Carlos Gordillo Olivera, que estudió la Licenciatura en Física, asegura que no tuvo que renunciar a uno de sus pasatiempos favoritos al llegar al IB. “Estudié piano de chico, es uno de mis hobbies y todas las semanas trato de hacerme un tiempito para tocar. Además, existe un Centro de Estudiantes que tiene una Secretaría de Deporte que se encarga de hacer convenios con un club de Bariloche, llamado Club Pehuenes, donde se pueden realizar un montón de actividades físicas”.

El joven Ingeniero Nuclear Ramiro Freile, también resalta la importancia de las actividades recreativas en un paisaje único. “De las cosas muy buenas que rescato de este lugar, de Bariloche, en principio, es el clima y el lugar que es asombroso y, en respaldo a eso, está el Centro de Estudiantes que organiza asambleas mensuales, donde se proponen compras de diferentes elementos deportivos. Por ejemplo, hace un tiempo, UNCUYO financió diez equipos de esquí, y eso les permitía a los alumnos cursar a la mañana los viernes e ir al cerro a la tarde. También tenemos kayaks para navegar y hay convenios con clubes deportivos, donde se puede hacer tenis, rugby, fútbol, natación y gimnasia”.

A su vez, compartir la vida académica y las actividades recreativas con personas de todo el mundo contribuyen a enriquecer la experiencia. “Eso es otra cosa muy buena del Instituto, la gran diversidad cultural que contiene, porque hay gente no sólo de Argentina, de diferentes provincias, sino también de otros países. Tuve compañeros de Colombia, de Cuba. Es muy interesante poder conocer otras culturas y aprender cosas de ellos, así como ellos de nosotros, así que es bastante especial”, dice Carlos Gordillo Olivera.

Lejos del mito del genio solitario
Compartir experiencias y establecer nuevos vínculos donde prevalece el compañerismo y solidaridad es fundamental para vivir la distancia que supone estar lejos de la familia. “Ahora que vivimos en una era tecnológica es mucho más fácil y, además, lo bueno de estar acá es que siempre estás en permanente contacto con tus compañeros, entonces se desarrollan lazos muy fuertes y eso ayuda a hacerte buenos amigos”, dice Belén Guerra, que es de Jujuy y que acaba de recibirse de Ingeniera Nuclear en el IB.

Y es que en oposición al mito del genio solitario, en el Instituto Balseiro se fomenta la interacción y comunicación entre estudiantes y docentes desde el minuto uno. Ya en la preparación para el ingreso, instancia en la que los jóvenes pueden hacer consultas a través de foros, Facebook y la Cátedra Virtual, el intercambio es algo fundamental. Este es uno de los aspectos que más le llamó la atención a Jimena López Murillo, que llegó desde Salta y se encontró con una gran capacidad, cercanía y predisposición de los docentes, además de la posibilidad de interactuar con un equipo de alta complejidad para manipular en el día a día y rodearse de jóvenes de todo el mundo. “Soy compañera de cubanos, he sido de uruguayos, conozco chicos de México que están acá. Aprender de todas las culturas fue algo también muy lindo”, concluye la joven.

Lejos del aislamiento y con la idea de que los logros son parte de una producción colectiva, profesores y estudiantes están muy cerca en el día a día. “La característica desde el punto de vista vivencial en las aulas y en los laboratorios es que la relación es muy de pares con los estudiantes y ellos no tienen ningún prurito en hacernos preguntas y nosotros tratamos siempre de responderles lo mejor que podemos. Pero lo cierto es que siempre nos despiertan dudas, nos obligan a seguir investigando, a revisar cuestiones que pensábamos que teníamos en claro y siempre nos ayudan a ver los problemas en particular de la Física desde una perspectiva nueva, actualizándonos con nuevas técnicas”, dice la Doctora en Física Yanina Fasano.

En definitiva, en muchas ocasiones, el único impedimento para lograr algo suele ser la suma de prejuicios, preconceptos y temores. De modo que, con dedicación, esfuerzo, pasión, curiosidad y creatividad, el Balseiro puede dejar de ser un sueño mítico y lejano reservado para unos pocos, para convertirse en una realidad bien gratificante y una experiencia de vida inolvidable para muchos.

Links a notas vinculadas:

*Estudiar en el Balseiro: el mito de la genialidad (11/09/2018).

Información sobre el Ingreso 2019 a carreras de grado del IB:

Link a la página de Ingreso 2019 a carreras de grado: ingresar aquí.

Link a la página de la cátedra virtual de apoyo para el ingresante: ingresar aquí.

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Por Graciela Lehmann / Periodista invitada

Crédito fotos: Chiwi Giambirtone

Para el Área de Comunicación Institucional
del Instituto Balseiro
San Carlos de Bariloche, 02/10/2018
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