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El Balseiro cumple 60 años de clases

El Instituto Balseiro, entonces llamado “Instituto de Física de Bariloche”, realizó su clase inaugural un lunes 1 de agosto de 1955. Desde entonces, mucho ha cambiado: Bariloche ya no es el pequeño pueblo de aquella época, y los medios de transporte y de telecomunicaciones vivieron una revolución. Sin embargo, el Instituto Balseiro mantiene el espíritu de búsqueda de excelencia en formación de científicos y tecnólogos por el cual fue creado hace sesenta años a través de un convenio entre la Universidad Nacional de Cuyo y la Comisión Nacional de Energía Atómica. Para celebrar su 60º aniversario, habrá una semana de festejos (ver “Cronograma de festejos”).

Fecha de publicación: 31/07/2015

Los primeros alumnos del Instituto Balseiro, entonces llamado Instituto de Física, comenzaron a cursar las clases el 1 de agosto de 1955. Habían viajado en tren durante casi dos días para llegar a Bariloche, que para aquella época era un pueblo con pocos habitantes, pocos servicios y aún menos calles asfaltadas. Los principales medios de comunicación de los alumnos con sus familias eran el correo postal y un precario sistema de radioteléfono que existía en el centro de la ciudad.

Sesenta años después, en 2015, la realidad de Bariloche, los medios de transporte y las telecomunicaciones han cambiado enormemente. Los estudiantes que ingresan al Instituto viajan a Bariloche por lo general en colectivo o avión, la ciudad de Bariloche alcanza los 160 mil habitantes con múltiples servicios, y las vías de comunicación se rigen por Internet: además del teléfono tradicional y los celulares, los estudiantes utilizan sus tablets y notebooks para comunicarse vía Skype, WhatsApp, Facebook y demás redes sociales con sus familiares y amigos de sus ciudades de origen.

Más allá de los cambios, los valores del Instituto, creado a través de un convenio entre la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), siguen vigentes. Su principal impulsor y primer director, José Antonio Balseiro, fue quien delineó y marcó el camino de este centro de formación inicialmente de física y que en la actualidad también incluye en su oferta académica de grado las Ingenierías Nuclear, Mecánica y en Telecomunicaciones.

“Una característica que se mantiene vigente desde la creación del Instituto es que para ingresar a estudiar aquí los alumnos deben pasar un proceso de selección. Otra característica que pervive es que todos su ingresantes reciben becas completas otorgadas por la CNEA, para dedicarse de forma exclusiva al estudio”, destacó el director del Instituto, el Ingeniero en Telecomunicaciones Oscar Fernández.

También remarcó que al igual que en los inicios del Balseiro, todos sus docentes son investigadores y tecnólogos activos que trabajan en el Centro Atómico Bariloche (donde está ubicado el Instituto). “En sus 60 años de vida, el Instituto ha tenido una rica historia de desafíos a la hora de planificar su oferta académica. En la actualidad, se sumaron los retos de colaborar con la formación de recursos humanos en el campo de las telecomunicaciones y también para contribuir con el Plan Nacional de Medicina Nuclear”, dijo Fernández.

UNA CUESTIÓN DE ESCALA

La primera clase que se dictó en este Instituto tenía 15 alumnos. José Antonio Balseiro, un joven físico cordobés, encabezaba el plantel docente. Balseiro había sido un protagonista clave en el informe al entonces presidente Juan Domingo Perón sobre las actividades de Ronald Richter en la Isla Huemul. El sueño de Balseiro era desarrollar con mayor fuerza la enseñanza universitaria en física en Argentina. Gracias a un convenio firmado el 22 de abril de 1955 entre la Universidad Nacional de Cuyo y la Comisión Nacional de Energía Atómica, fue él quien hizo realidad un proyecto ideado por el primer físico argentino de nivel internacional, Enrique Gaviola.

Verónica Grunfeld, que hoy tiene 80 años y es la única egresada mujer de la primera promoción de físicos del Instituto, destacó que José Antonio Balseiro había realizado un par de cursos de verano en Bariloche antes de crear el Instituto, que sirvieron de base para generar interesados en estudiar allí. También rememoró el día en el que la mayoría de los estudiantes llegó en tren a Bariloche, el 31 de julio de 1955. “El docente Alberto Maiztegui, que iba a ser nuestro ayudante de laboratorio, nos estaba esperando en la estación con un colectivo del Centro Atómico Bariloche para llevarnos a nuestro nuevo hogar. Al día siguiente comenzamos las clases”, dijo.

Para Grunfeld, en 60 años el Instituto cambió mucho en una cuestión de escala. “Hay cosas que ni se hubieran podido soñar en ese momento. En realidad, es casi un milagro que el Instituto haya progresado de ese estado embrionario hasta ahora tener tanta masa crítica de gente”, dijo la doctora en física, cuya vida de docente e investigadora transcurrió en el Instituto Balseiro y en el Centro Atómico Bariloche. Y agregó: “El sueño de José Antonio Balseiro era alcanzar a hacer lo que hoy es el Instituto: un centro de formación universitaria de nivel internacional. Quiero remarcar que esto fue posible gracias al permanente apoyo y compromiso de la CNEA y la Universidad de Cuyo”.

EL INSTITUTO, HOY

El Instituto Balseiro está ubicado dentro del predio del Centro Atómico Bariloche (CAB), y desde su creación ambos estuvieron amalgamados. Desde el inicio, en el Instituto ha enseñado lo que se sabe hacer en los laboratorios de este centro de Investigación y Desarrollo. A medida que se fueron creando nuevas carreras (ver “Crecimiento de la oferta académica) se han ido creando nuevos grupos de investigación, donde los docentes crecen profesionalmente. Asimismo, los alumnos realizan los trabajos finales de grado y las tesis de maestrías y doctorados en los laboratorios.

A diferencia de aquellos primeros tiempos, la matrícula se ha multiplicado: en la actualidad, hay alrededor de 350 alumnos activos en el Instituto: 126 alumnos en carreras de grado y 221 de posgrado. El campus del Instituto también se ha fortalecido cuantitativamente. En 2013, estrenó una moderna infraestructura, que incluye nuevos edificios de biblioteca, laboratorio de física experimental y laboratorio de ingeniería, que se sumaron al predio del Centro Atómico.

Con respecto a sus egresados, el Instituto Balseiro ha formado hasta hoy a unos dos mil físicos e ingenieros. En la actualidad, registra 1097 egresados de sus carreras de grado: 671 Licenciados en Física, 355 Ingenieros Nucleares y 71 Ingenieros Mecánicos. Además, en diciembre de 2015 tendrá sus primeros dos egresados en su nueva carrera, Ingeniería en Telecomunicaciones. En nivel de posgrado, suma casi mil egresados: 292 de las tres Maestrías que se dictan en el Instituto, en Ciencias Físicas, Física Médica e Ingeniería; y 487 de los tres Doctorados, en Ciencias de la Ingeniería, Ingeniería Nuclear y en Física; y 177 Especialistas en Aplicaciones Tecnológicas de la Energía Nuclear.

“Cuando entré al Balseiro había cuatro aulas, una para cada promoción. Curiosamente las aulas de los dos últimos años eran más chicas. Lo primero que me impresionó fueron las sillas de cuero verde, con apoyo para los brazos, en las que uno se quedaba dormido con demasiada facilidad, y las mesas de madera, grandes, y cada una con su cenicero”, recordó sobre su primer día de clases, J. Roberto Iglesias, que es egresado de la promoción de físicos de 1969. Y agregó: “Los laboratorios tenían todavía muchos instrumentos traídos de la isla Huemul y nuestro primer profesor de laboratorio fue el legendario Enrique Gaviola, con Oscar Bressan como ayudante”.

Acorde a los tiempos que corren, Iglesias envió su testimonio a través de una página de Facebook creada para conmemorar el 60º aniversario del Instituto. Allí también se invitó a ex alumnos a responder la pregunta de cuáles son los tres conceptos con los que ellos definirían al Balseiro. “Comunidad. Formación de recursos humanos. Excelencia”, respondió el Ingeniero Nuclear José Héctor González egresado de 1994. “Estudio, curiosidad, compañerismo”, eligió Alberto Baruj, egresado de la Licenciatura de Física en 1993 y del Doctorado de Física en 1999. Mauro Cocco, egresado de 2013 de la Maestría en Física, seleccionó los siguientes conceptos: “Constancia. Disfrute por el estudio. Excelencia”.

Con todo, algo que permanece tras sesenta años de historia es el empuje de los estudiantes, los docentes y también todos los actores que hacen posible que año tras año se realicen dos actos de colación (uno en junio, y otro en diciembre) de egresados de física e ingeniería. Para muchos, al igual que hace ya más de medio siglo, el sueño de formarse para dedicarse a la ciencia y a la tecnología aportando al crecimiento de la Argentina sigue más que vigente.

RECUADRO 1:

CRONOGRAMA DE FESTEJOS

La comunidad del Instituto Balseiro conmemorará el 60º aniversario del inicio de clases en la semana del 3 al 7 de agosto con diversas actividades. El acto académico central se realizará en el Teatro La Baita, de Bariloche a partir de las 11 hrs. Ese mismo día, a las 13.30, se realizará un homenaje a los cuatro egresados desaparecidos durante la última dictadura en la Plazoleta de la Dirección del Instituto. La comunidad académica además disfrutará un almuerzo en conjunto para brindar por el aniversario.

El resto de la semana, se realizarán tres actividades abiertas a todo el público: Una muestra de fotografías sobre los 60 años de historia del Balseiro (el martes 4 de agosto en la Biblioteca Leo Falicov, en el Centro Atómico Bariloche, Av. Bustillo 9500, a las 11 hrs.); una jornada de entrevistas públicas a físicos e ingenieros graduados del Instituto (el jueves 6 de agosto en el Salón de Actos del IB en el Centro Atómico Bariloche, de 14.30 a 16.30 hrs.); y la presentación de la biografía re-editada del primer director del Instituto: José Antonio Balseiro serán las tres actividades abiertas para todo el público (en el mismo Salón de Actos del IB-CAB).

RECUADRO 2:

CRECIMIENTO DE LA OFERTA ACADÉMICA

En estos 60 años, el Instituto pasó de ofrecer la Licenciatura y el Doctorado en Física a incluir nueve carreras más: En 1977, se creó la carrera de Ingeniería Nuclear, en 1981 se agregó la carrera de Doctorado en Ingeniería Nuclear, y en 1995 comenzó a dictarse la Carrera de Especialización en Aplicaciones Tecnológicas de la Energía Nuclear (CEATEN) junto a la Universidad de Buenos Aires. En 1997 se incorporó el Doctorado en Ciencias de la Ingeniería.

Tan sólo cinco años después, en 2002, se comenzó a dictar la carrera de Ingeniería Mecánica y la Maestría en Ciencias Físicas. En 2003 se sumó la Maestría en Física Médica en conjunto con la FUESMEN. En 2007 se creó la Maestría en Ingeniería. Y hace tres años, en 2012, se creó la carrera más nueva del Instituto: Ingeniería en Telecomunicaciones.

 

La primera promoción de estudiantes, en clase de laboratorio (Crédito foto: Gentileza Norma Badino).

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Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 31/07/2015

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