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Antecedentes Históricos del Instituto Balseiro
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Antecedentes Históricos del Instituto Balseiro

por Arturo López Dávalos y Norma Badino

(Documento hist√≥rico publicado en el a√Īo 1994)

Para ubicar hist√≥ricamente el origen del Instituto Balseiro, es necesario hacer una rese√Īa del desarrollo de la f√≠sica en la Argentina. Un antecedente digno de menci√≥n es la estad√≠a en nuestro pa√≠s del f√≠sico italiano Ottaviano Fabrizio Mossotti (1791-1863). Este cient√≠fico, quien a√Īos m√°s tarde hiciera importantes contribuciones a la teor√≠a de los medios diel√©ctricos, vino a la Argentina en 1827 a la edad de 36 a√Īos.

Su venida fue resultado de las gestiones llevadas adelante por Rivadavia para modernizar el sistema educativo argentino. Permaneci√≥ en el pa√≠s hasta 1834 y si bien no encar√≥ durante su estad√≠a investigaciones originales en f√≠sica, hizo importantes observaciones astron√≥micas que fueron publicadas en revistas europeas y que se destacaban por el valor original como observaciones del cielo austral. Mossotti fue profesor en el Colegio de Ciencias Morales, cont√°ndose entre sus alumnos: Antonio Aberastain, quien luego fue gobernador de San Juan, Indalecio Cort√≠nez, m√©dico; Saturnino Salas, luego catedr√°tico de f√≠sica matem√°tica; Juan Bautista Alberdi, Marcos M. Avellaneda, Marcos Paz Vicepresidente de la Rep√ļblica con Mitre; Carlos Tejedor, Vicente Fidel L√≥pez, historiador y "hermano del Himno Nacional"; Jos√© M√°rmol, Miguel Can√© padre, Esteban Echeverria y Juan M. S√°nchez y Thompson entre otros. A pesar de que ninguno de estos disc√≠pulos se dedic√≥ a la ciencia, seguramente Mossotti influy√≥ en ellos por su enfoque de la ense√Īanza que se originaba en su vocaci√≥n de investigador.

Otro antecedente importante por la influencia que tuvo en el desarrollo posterior de la física en la Argentina es la creación, en 1871, del Observatorio Astronómico de Córdoba por el Presidente Sarmiento, cuyo primer director fue el astrónomo norteamericano Benjamin Athrop Gould (1824-1896), quien ya era reconocido en el ambiente científico de su país.

La Universidad Nacional de la Plata fue creada en 1884 como una universidad de orientaci√≥n cient√≠fica. Su primer Presidente Joaqu√≠n V. Gonz√°lez se ocup√≥ de organizarla sobre bases s√≥lidas y es de destacarse la creaci√≥n en 1906, del Instituto de F√≠sica dirigido desde 1909 hasta su muerte en 1911, a la edad de 37 a√Īos, por el profesor alem√°n Emil Bose. Su presencia en la Argentina respond√≠a a la pol√≠tica de irradiaci√≥n cultural iniciada en esos a√Īos por Alemania y que trajo al pa√≠s a otros destacados cient√≠ficos. Bose hab√≠a estudiado en Gotinga donde tambi√©n hab√≠a sido asistente de Walther Nernst, conocido investigador en el √°rea de la termodin√°mica. Por eso a√Īos se organizaron por primera vez en el pa√≠s estudios formales en ciencias f√≠sicas y el laboratorio de La Plata contaba con moderno equipamiento que Bose ayud√≥ personalmente a instalar. La corta direcci√≥n de Bose marc√≥ profundamente al Instituto de La Plata pues consigui√≥ transmitir a los estudiantes el entusiasmo y el amor por el trabajo en el laboratorio.

Por gesti√≥n de Bose, la Universidad hab√≠a contratado al cient√≠fico alem√°n, el profesor Richard Gans. Gans fue Director del Instituto a partir de 1912. Con respecto a la actividad de Gans es interesante citar las palabras de Enrique Gaviola: "...El curso de Gans del a√Īo 1917 me impresion√≥ en tal forma que al a√Īo siguiente, en colaboraci√≥n con mi condisc√≠pulo Luis Villegas (tambi√©n mendocino) comenzamos a redactar los apuntes de clase...". "Es l√°stima que no hayamos hecho lo mismo con el curso de 1917, mi √ļnica disculpa es que yo ten√≠a 16 a√Īos..."

"Al final de 1918 habl√© con Gans, le mostr√© los apuntes redactados... y le dije que yo quer√≠a estudiar f√≠sica y no Ingenier√≠a. Me respondi√≥ que si quer√≠a estudiar f√≠sica de veras, no pod√≠a hacerlo en la Argentina; que ten√≠a que irme al extranjero, preferiblemente a Alemania"."...Estuve tres semestres en Gotinga. Asist√≠ entre otros a los cursos de Richard Pohl, de James Franck y de Max Born. Pude comparar la calidad de las clases de Gans con las de Pohl: Gans ten√≠a la larga mesa de demostraciones llena de aparatos, pero las experiencias dejaban harto tiempo libre para explicar en la pizarra su significado y su trascendencia. Los experimentos no aparec√≠an como cosa de circo o de magia, sino como el comienzo o el remate de una hip√≥tesis o de una teor√≠a. Ello no era casual, en Gans hab√≠a un equilibrio poco com√ļn entre el te√≥rico y el experimentador, era un maestro en ambos campos...".

La estadía de Bose y de Gans en la Argentina dió como fruto físicos que luego tuvieron amplia influencia como Ramón G. Loyarte, los hermanos Isnardi, Teófilo y Héctor, Enrique Loedel Palumbo, Hilarrio Magliano y el mismo Gaviola.

Como consecuencia de los contactos con Alemania, el Instituto de Física de La Plata recibió en 1914 una corta pero fructífera visita de Nernst ya reconocido internacionalmente por su formulación del tercer principio de la termodinámica quien dictó un ciclo de conferencias sobre los problemas modernos en su especialidad. Esta visita tuvo tal repercusión que se fletó un tren especial desde Buenos Aires para facilitar la asistencia En las palabras de Loyarte: "...una distinguida concurrencia oyó las clases del eminente maestro, las que versaron sobre algunas aplicaciones especiales de los dos principios, resumidos en la ecuación de Gibbs-Helmholtz. Nernst hizo una crítica profunda del erróneo principio de Thompson, se ocupó del nuevo teorema establecido por él, relativo al valor de la entropía en el cero absoluto y del cálculo de la afinidad química..."

Loyarte sucedi√≥ a Gans en la direcci√≥n del Instituto de La Plata y su personalidad domin√≥ la actividad del mismo durante muchos a√Īos poniendo √©nfasis en el desarrollo de la labor experimental en particular en espectroscop√≠a √≥ptica, at√≥mica y molecular. Entre 1912 y 1944 hab√≠an egresado de la Universidad de La Plata 15 f√≠sicos. La mayor√≠a de ellos deb√≠a compartir la labor de investigaci√≥n con tareas docentes en la misma universidad, en la Facultad de Ciencias de Buenos Aires, en los Institutos Militares y en los Colegios Secundarios.

En la Facultad de Ciencias Exactas F√≠sicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, tambi√©n conocida como Facultad de Ingenier√≠a, se cre√≥ en 1926 la carrera de licenciatura y doctorado en ciencias f√≠sico-matem√°ticas, con las orientaciones f√≠sica y matem√°ticas. Inicialmente estas carreras s√≥lo contaron con alumnos interesados en la orientaci√≥n matem√°tica, debido sobre todo al prestigio de Julio Rey Pastor que dictaba los cursos correspondientes desde 1921. A partir de 1917, fue contratado Te√≥filo Isnardi con la idea que pudiera iniciar una escuela de f√≠sica. Sin embargo, √©l mismo no se mostraba muy entusiasmado con que se estableciera dicha carrera y su gesti√≥n se limit√≥ durante mucho tiempo, al dictado de cursos de f√≠sica general, cosa que tambi√©n hac√≠a en R√≠o Santiago y La Plata . A pesar de su desinter√©s en impulsar una escuela en Buenos Aires, debe reconocerse a Te√≥filo Isnardi el m√©rito de haber mantenido una ense√Īanza actualizada y de alto nivel, salvo en lo que respecta a la incorporaci√≥n de la mec√°nica cu√°ntica en sus cursos.

Durante 1930 estuvo en Buenos Aires Enrique Gaviola, quien dict√≥ el curso de f√≠sica matem√°tica y organiz√≥ seminarios a los que Isnardi raramente asist√≠a. Gaviola dict√≥ cursos de electromagnetismo, termodin√°mica de la radiaci√≥n, teor√≠a cin√©tica y teor√≠a cu√°ntica. Poco tiempo despu√©s se alej√≥ de la Universidad, frustrado por las dificultades para implementar sus ideas sobre la ense√Īanza de la f√≠sica y la formaci√≥n de investigadores. De esta manera la Universidad de Buenos Aires sigui√≥ formando s√≥lo matem√°ticos hasta la d√©cada del 40.

Gaviola hab√≠a estudiado en Alemania, en Gotinga y en Berl√≠n. Hab√≠a sido alumno de Emmy Noether, Max Planck, Max von Laue, Issai Schur, Richard Becker, Peter Pringsheim, Lise Meitner, Walther Nernst y Albert Einstein, adem√°s de los ya nombrados m√°s arriba. Trabaj√≥ con Pringsheim sobre propiedades √≥pticas de substancias fluorescentes, en particular estudiando los tiempos de transici√≥n. Continu√≥ en esta l√≠nea en 1928 en la Johns Hopkins University de Baltimore. M√°s tarde trabaj√≥ en la Carnegie Institution en Washington y se desempe√Ī√≥ en Caltech por dos a√Īos, donde comenz√≥ su trabajo en instrumentaci√≥n √≥ptica con John Strong. Sus primeros trabajos sobre fluorescencia y tiempos de decaimiento de estados excitados del mercurio fueron usados como una valiosa prueba experimental para la fundamentaci√≥n de la teor√≠a cu√°ntica. A√ļn mucho tiempo despu√©s se encuentran referencias a esos trabajos por parte de autores preocupados por la teor√≠a del decaimiento at√≥mico.

En 1937 Gaviola se incorpor√≥ al Observatorio Astron√≥mico de C√≥rdoba encarando importantes labores para mejorar la instrumentaci√≥n y dando inicio a su actividad como astr√≥nomo y en 1940 asumi√≥ la direcci√≥n del mismo. Gan√≥ reconocimiento internacional por sus contribuciones al dise√Īo y construcci√≥n de instrumentos √≥pticos, actuando como consultor en la construcci√≥n del espejo de 2.5 m de di√°metro para el Observatorio de Mount Wilson y del de 5 m (Gran Reflector) de Mount Palomar.

En 1943 concret√≥ la incorporaci√≥n del profesor Guido Beck a C√≥rdoba. Esto marc√≥ un hito en la historia de la f√≠sica en la Argentina. Beck se consideraba ciudadano austr√≠aco, ya que hab√≠a nacido en 1903 en Liberec, que en ese entonces formaba parte del imperio austro-h√ļngaro. Hab√≠a estudiado f√≠sica en Viena entre 1921 y 1925 y su trabajo de tesis fue dirigido por el Prof. Hans Thirring. Entre 1928 y 1930 fue asistente de Heisenberg, en Leipzig, y all√≠ comparti√≥ ese cargo con F√©lix Bloch. Esa fue la √©poca de oro de la f√≠sica te√≥rica europea en los a√Īos de la formulaci√≥n de la mec√°nica cu√°ntica. El Instituto de Leipzig era visitado por f√≠sicos de la talla de Peter Debye, Edward Teller, Rudolf Peierls y Lev Landau entre otros y que a√Īos m√°s tarde ganaron una bien merecida reputaci√≥n por sus trabajos.

Beck hab√≠a trabajado en relatividad general, fue pionero en la formulaci√≥n del modelo de capas del n√ļcleo at√≥mico y estaba preocupado por la respuesta que la electrodin√°mica cu√°ntica daba sobre la estructura del electr√≥n y los procesos de emisi√≥n at√≥mica. Hab√≠a participado muchas veces de las reuniones organizadas por Niels Bohr en Copenhague y era ciertamente un f√≠sico reconocido. Cuando Gaviola lo trajo al Observatorio en 1943, Beck ven√≠a de la Universidad de Coimbra en Portugal donde hab√≠a llegado despu√©s de estar internado en un campo de concentraci√≥n cerca de Grenoble.

Su influencia se hizo notar enseguida, no s√≥lo en el Observatorio, sino tambi√©n en el resto del pa√≠s. En la lista de actividades del Observatorio de aquel del a√Īo 1943 ya figuran tres trabajos suyos, adem√°s de una conferencia sobre part√≠culas elementales en la Universidad de Tucum√°n y cuatro conferencias en la Universidad de Buenos Aires, sobre trabajos recientes de la aplicaci√≥n de la mec√°nica cu√°ntica a la electrodin√°mica. Beck alent√≥ a los f√≠sicos j√≥venes y a los estudiantes de Buenos Aires y La Plata, donde su n√ļmero era mayor, a reunirse en seminarios para discutir problemas actuales publicados en revistas internacionales, sugiriendo a varios de ellos temas de investigaci√≥n en √°reas muy diversas.

Como resultado de la inyecci√≥n de novedades que trajo la visita de Beck, se formaron la Agrupaci√≥n de Estudiantes de F√≠sica en La Plata y el N√ļcleo de Estudiantes de F√≠sica en Buenos Aires. En la primera actuaban Fidel Alsina, Mario Bunge, Jacobo Goldschvarz, Ernesto Bertomeu, Mario Poggio y Mercedes Corval√°n. En el N√ļcleo de Buenos Aires actuaban Jos√© F. Westerkamp, Estrella M. de Mathov, Adulio Cicchini, Waldemar Kowalewski y Cecilia Mossin Kotin. Estos grupos trabajaban en reuniones de seminario semanal o quincenalmente para informar y discutir problemas de f√≠sica y asignar la lectura de las pocas revistas cient√≠ficas a las que ten√≠an acceso, para su comentario. Tambi√©n se realizaban reuniones conjuntas con la participaci√≥n de f√≠sicos y astr√≥nomos de todo el pa√≠s.

Esta actividad llev√≥ a que en agosto de 1944 se decidiera la creaci√≥n de la Asociaci√≥n F√≠sica Argentina. Como dato indicativo para mostrar el atraso que ten√≠a el pa√≠s en el desarrollo de la f√≠sica, vale la pena se√Īalar que la Uni√≥n Qu√≠mica Argentina se hab√≠a creado en 1912 y la Uni√≥n Matem√°tica Argentina en 1936. Es interesante notar que en el acta de fundaci√≥n de la AFA figuran 26 nombres, de los que solamente cuatro eran doctores en f√≠sica. El acta de fundaci√≥n es un modelo de concisi√≥n, ocupa una sola p√°gina, y entre otras cosas define la finalidad de la AFA como de : " reunir a todos aquellos que en la Rep√ļblica Argentina cultivan el estudio de la f√≠sica y de la astronom√≠a y fomentar en todas las formas que est√©n a su alcance el adelanto de dichas ciencias". "Se resuelve (que) con el m√≠nimo de reglamentaciones y disposiciones estatutarias se pondr√°, ante todo, la mejor buena voluntad por parte de sus miembros para el logro de los fines se√Īalados". El primer presidente fue Enrique Gaviola, y los secretarios locales fueron: en C√≥rdoba Guido Beck, en La Plata Enrique Loedel Palumbo y en Buenos Aires Ernesto Galloni. La AFA mantuvo dos reuniones anuales en mayo y en octubre a partir de ese momento y jug√≥ un papel muy importante en el desarrollo de la f√≠sica en la Argentina.

Beck y Gaviola crearon en el Observatorio de C√≥rdoba un ambiente de estudio y trabajo comparable a los que exist√≠an en institutos europeos. Este ambiente inaugur√≥ una nueva modalidad en la f√≠sica argentina: las visitas al mismo por temporadas m√°s o menos largas se convirtieron en una necesidad para quienes quisieran realmente trabajar en temas originales. Entre los que se acercaron, estuvieron Jos√© A. Balseiro, Dami√°n Canals Frau, Mario Bunge, Alberto Maiztegui, Fidel Alsina y otros, como tambi√©n varios j√≥venes brasile√Īos.

Jos√© Antonio Balseiro hab√≠a estudiado en La Plata con una beca otorgada por la Universidad de C√≥rdoba y que, debido a sus calificaciones sobresalientes, mantuvo hasta que se recibi√≥ en diciembre de 1944. Manuel Sadosky lo recuerda como un estudiante fuera de lo com√ļn, apasionado por su vocaci√≥n, caracter√≠stica que ya se destacaba en √©l desde la escuela secundaria, que curs√≥ en el Colegio Monserrat de la Universidad de C√≥rdoba. En marzo de 1945 se incorpor√≥ al Observatorio con un cargo de asistente y para esa fecha ya ten√≠a varios trabajos publicados en las revistas argentinas, algunos de ellos sobre temas experimentales. Uno de estos trabajos, que public√≥ juntamente con Antonio Rodr√≠guez en la Revista de la Universidad de La Plata, sobre las propiedades √≥pticas del plasma sangu√≠neo, fue comentado en una nota bibliogr√°fica en la prestigiosa Nature.

Bajo la direcci√≥n de Guido Beck encar√≥ el estudio de temas avanzados de f√≠sica te√≥rica y complet√≥ varios trabajos de investigaci√≥n que fueron publicados en el pa√≠s y en el exterior. En 1947 volvi√≥ a La Plata donde se hizo cargo del curso de F√≠sica Experimental, posici√≥n que obtuvo por concurso. En esta etapa se destac√≥ por su preocupaci√≥n por el mejoramiento de la ense√Īanza y la organizaci√≥n de la investigaci√≥n en la universidad. A pesar de su juventud, los documentos suyos de esa √©poca son un modelo de claridad y profundidad.

Con el apoyo y los contactos que estableció para él Guido Beck, y luego de varios intentos frustrados, en 1950 Balseiro viajó a Manchester con una beca del Consejo Británico a trabajar con el Profesor Leon Rosenfeld, encarando temas de investigación de vanguardia en física nuclear y teoría de campos. En el primer caso el trabajo versó sobre la descripción de la estructura nuclear a partir de potenciales modelo y en el segundo sobre la generalización de la ecuación de Dirac, que ya había probado su eficacia en la descripción del electrón. Si bien este viaje le permitió entrar en contacto con el ambiente científico internacional, en lo personal significó un sacrificio para él y su familia ya que el monto de la beca y la situación de post guerra que se vivía en Inglaterra, le impidieron llevar consigo a su esposa e hija.

El ambiente de Manchester, estimulante en el plano cient√≠fico, tambi√©n le hizo vivir penurias impensables para un argentino en ese momento, vi√©ndose obligado en m√°s de una ocasi√≥n a canjear algunos paquetes de comida que le enviaba su familia por cupones de racionamiento para adquirir carb√≥n a fin de combatir el duro y h√ļmedo invierno ingl√©s.

Mientras tanto la situación en las universidades argentinas se había deteriorado. Presiones políticas obligaron a muchos académicos a renunciar a sus cargos y otros fueron separados de los mismos cuando no adherían explícitamente al partido gobernante.

En 1948 el f√≠sico alem√°n Ronald Richter present√≥ al Presidente Per√≥n un proyecto para desarrollar la fusi√≥n nuclear controlada, posibilidad que en ese momento no hab√≠a logrado ning√ļn laboratorio en el mundo y que a√ļn hoy es un tema de gran inter√©s porque implicar√≠a contar con una fuente pr√°cticamente inagotable de energ√≠a, que se pensaba utilizar en la transformaci√≥n industrial del pa√≠s. Esto entusiasm√≥ al gobierno y Richter inici√≥ sus trabajos en el Instituto Aeron√°utico de C√≥rdoba donde por otra parte el Ing. Kurt Tank llevaba a cabo experiencias exitosas en el dise√Īo y construcci√≥n de aviones retropropulsados.

Richter tenía una personalidad conflictiva que lo llevó a decir en su momento que las instalaciones con que contaba en Córdoba eran inadecuadas y que el éxito de su programa requería de mayor aislamiento y más estrictas medidas de seguridad. Luego de evaluar varias alternativas, a fines de 1949 y principios de 1950 se inició el montaje de los laboratorios en la Isla Huemul. En marzo de 1951 comunicó a Perón que los experimentos habían sido exitosos y el gobierno anunció: "El 16 de febrero de 1951 en la Planta Piloto de Energía Atómica en la Isla Huemul, de San Carlos de Bariloche, se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica".

La Comisión Nacional de Energía Atómica a cuyo frente estuvo primeramente el Coronel Enrique P. González y a partir de 1952 el Capitán de Fragata Pedro Iraolagoitia, había sido creada en mayo de 1950. Tenía entre sus objetivos brindar apoyo al proyecto Huemul, pero no se limitó a esto sino que, primero González y luego Iraolagoitia en mayor medida, consultaron a los expertos que tenían a la mano sobre la idoneidad de Richter y la veracidad de sus afirmaciones.

Es así como en septiembre de 1952 la Isla Huemul fue visitada por una comisión fiscalizadora integrada por José Antonio Balseiro, Mario Bancora, Manuel Beninson, Pedro Bussolini y Otto Gamba. Los pormenores sobre la constitución de esta comisión fiscalizadora y sus conclusiones están muy bien descriptas y documentadas en el libro "El Secreto Atómico de Huemul" de Mario Mariscotti.

Balseiro fue traído especialmente de Manchester para integrar esta comisión. Su participación en la misma fue en realidad fortuita, pero finalmente resultó una de las más relevantes. Su informe es conciso y sobrio y los argumentos dados en el mismo, asi como el detallado análisis del dispositivo experimental hecho por el Ing. Bancora, fueron decisivos cuando a los pocos meses Iraolagoitia dio por concluído el Proyecto Huemul.

Luego de esto Balseiro y Bancora quedaron vinculados a la Comisión Nacional de Energía Atómica a la que se habían incorporado otros científicos que volvían del exterior como también algunos que habían dejado la Universidad. Al concluirse el Proyecto Huemul, la CNEA ya había iniciado actividades de investigación en sus instalaciones de Buenos Aires. Así se habían comprado el sincrociclotrón y un acelerador de cascadas que dieron origen al desarrollo de la física nuclear en la Argentina. Se formó un grupo de radioquímica que bajo la dirección del Prof. Walter Seelman-Eggebert hizo aportes originales identificando diversos isótopos nuevos. Grupos de radiación cósmica que se habían iniciado en la UBA, encontraron su ámbito allí. Al poco tiempo se iniciaron actividades en metalurgia, ya que para ese entonces la Comisión de Energía Atómica había decidido que se dedicaría a desarrollar las bases necesarias para la tecnología de reactores cubriendo todas las áreas científicas conexas.

En este contexto, distintas ideas surgieron sobre el destino de las instalaciones de Bariloche. Ya en 1953 algunos de los que asesoraban a la CNEA se inclinaban por la creación de un Instituto de Física, a pesar de varias opiniones en contra de otras personalidades. La experiencia de Huemul demostró a muchos que el país tenía un gran déficit de físicos, especialidad que había probado ser importante para el avance industrial de los países desarrollados.

Era claro que si la CNEA se embarcaba en una actividad académica debía hacerlo con características distintivas a lo que ocurría en las Universidades. Para ello existía el antecedente de la intensa dedicación que Gaviola había prestado en la década del 40 a la idea de concretar una universidad privada que reuniera especialidades de física, biología y medicina. En su momento había discutido ampliamente estas ideas con el Gral. Manuel Savio, con Eduardo Braun Menéndez, con Bernardo Houssay y con muchos destacados miembros del sector industrial del país. Por distintos motivos, no siempre ajenos a su personalidad, estas ideas no habían podido concretarse.

Cuando en 1953 se evaluaba la posibilidad de un Instituto de F√≠sica en Bariloche, Balseiro y Bancora se abocaron por un lado a convencer a Iraolagoit√≠a de la conveniencia de apoyar el proyecto y por el otro a Gaviola de que aceptara hacerse cargo de la direcci√≥n, ya que con sus antecedentes acad√©micos, era un candidato inevitable para dirigir el Instituto. En julio de 1953, present√≥ un proyecto detallado en el que figuraban los nombres de tres profesores para acompa√Īarlo, uno de los cuales era Balseiro. Se contemplaba la selecci√≥n de los estudiantes a partir del primer a√Īo, los que ser√≠an elegidos mediante un riguroso examen que tuviera en cuenta no s√≥lo sus capacidades intelectuales sino tambi√©n sus condiciones psicol√≥gicas. A ra√≠z de sus demandas de orden organizativo y presupuestario, Gaviola tuvo dificultades para lograr la aceptaci√≥n de su propuesta y por setiembre de 1953, luego de una tumultuosa reuni√≥n se dieron por terminadas las conversaciones.

Adem√°s de desempe√Īar tareas de investigaci√≥n en la CNEA, a su regreso al pa√≠s Balseiro se hab√≠a incorporado a la docencia en la Universidad de Buenos Aires. Seg√ļn el testimonio de sus alumnos de la √©poca, gozaba de prestigio en el ambiente acad√©mico por su labor de investigaci√≥n y pronto gan√≥ respeto tambi√©n por la amplitud de criterio con que encaraba la actividad docente. En su renuncia a la c√°tedra de f√≠sica te√≥rica en la UBA para incorporarse a Bariloche, hace una rese√Īa de su labor y aclara que hab√≠a ingresado a la misma como profesor de F√≠sica Matem√°tica I, prefiriendo no reintegrarse a La Plata debido a que el entonces Rector hab√≠a ordenado la cesant√≠a de Gans, regresado a la Argentina en 1947, y a quien las autoridades de la UBA hab√≠an prometido incorporar y eventualmente ponerlo al frente de la direcci√≥n del Instituto de F√≠sica de la misma.

Contin√ļa en su renuncia: "...Como no exist√≠an otros profesores en los √ļltimos a√Īos del doctorado en f√≠sica deb√≠ encargarme del dictado ad-honorem de los cursos de mec√°nica y del otro curso de f√≠sica te√≥rica. Cuando se produjo la muerte del Dr. Gans deb√≠ encargarme igualmente del curso de mec√°nica estad√≠stica y de los cursos de seminario". "A pesar de las dificultades y trabas existentes pude organizar la c√°tedra de f√≠sica te√≥rica como entiendo debe serlo una c√°tedra de esta naturaleza indivisible respecto de la labor de investigaci√≥n". Acorde con esta filosof√≠a sus jefes de trabajos pr√°cticos y ayudantes encararon bajo su direcci√≥n trabajos originales de investigaci√≥n.

En mayo de 1954 Balseiro se hizo cargo de la dirección del Instituto de Física de la UBA y ante las dificultades para disponer de fondos para dotar dos cátedras fundamentales propuso a las autoridades de la CNEA que financiaran estos gastos. Con este esquema sugirió dos designaciones una de las cuales fue objetada por razones políticas. Desalentado por esto "...inicié gestiones de índole muy distinta para desarrollar mi labor en un ambiente donde tales cosas no puedan ocurrir."

El Instituto de F√≠sica de San Carlos de Bariloche cobr√≥ vida formalmente al firmarse el convenio entre la Comisi√≥n Nacional de Energ√≠a At√≥mica y la Universidad Nacional de Cuyo el 22 de abril de 1955, la primera representada por el Capit√°n Iraolagoitia, y la segunda por el Ingeniero Roberto V. Carretero. El 1¬ļ de agosto se iniciaron las actividades del Instituto, con Balseiro como Director. Se incorporaron quince alumnos becados seleccionados de entre los treinta y tres candidatos que se presentaron. Los cursos correspond√≠an al primer cuatrimestre del tercer a√Īo ya que el plan de estudio contemplaba, como hasta ahora, que los cursos previos se cursaran en cualquier Universidad del pa√≠s. Las materias eran: Electromagnetismo a cargo de Balseiro, Mec√°nica a cargo de Luis Moretti, Matem√°tica a cargo de Manuel Balanzat, F√≠sica Experimental a cargo de Wolfgang Meckbach y Qu√≠mica a cargo de Mario Foglio. Los nombrados contaban con la asistencia de Alberto Maiztegui, Sulmo Mariano, Jos√© Tamagno y Tom√°s Buch.

Moretti era un f√≠sico italiano que se hab√≠a incorporado en C√≥rdoba al Instituto Aerot√©cnico y a la Universidad, Balanzat uno de los matem√°ticos espa√Īoles con cuyo exilio la dictadura de Franco contribuy√≥ a la ciencia argentina y Meckbach un joven f√≠sico alem√°n que hab√≠a hecho una corta estad√≠a en Bah√≠a Blanca y La Plata. Mario Foglio hab√≠a iniciado su trabajo de tesis bajo la direcci√≥n de Balseiro en la Universidad de Buenos Aires.

El Instituto de Física funcionaba en el marco de la Planta Experimental de Altas Temperaturas que incluía un Departamento de Investigaciones a cuyo frente estuvo desde 1956 Manlio Abele, otro italiano que provenía de Córdoba. Los planes de investigación estaban orientados hacia la experimentación de física de plasmas, rama en la cual en esa época todavía se podían hacer aportes originales con equipo relativamente económico. A partir de 1958 Balseiro tomó a su cargo la dirección de toda la Institución que para entonces ya se denominaba Centro Atómico Bariloche.

En junio de 1958 se gradu√≥ la primera promoci√≥n de licenciados en f√≠sica y en agosto de ese mismo a√Īo se present√≥ ante la Universidad de Cuyo la primera tesis doctoral, la de L. M. Falicov, dirigida por Balseiro. En junio de 1961 en una disertaci√≥n ante la Sociedad Cient√≠fica Argentina dec√≠a el Dr. Balseiro " el Instituto de Bariloche ha gozado desde hace alg√ļn tiempo de cierto prestigio nacional e internacional. Se puede asegurar que hemos sido afortunados de que nos dieran ese prestigio a cr√©dito, en el sentido de que la labor desarrollada hasta hace poco tiempo era √ļnicamente una labor docente, pero un instituto de esta naturaleza no se justifica solamente porque ense√Īa; ense√Īar para ser f√≠sico significa ense√Īar a ser investigadores y no se puede ense√Īar a ser investigadores si no se investiga. La investigaci√≥n es una disciplina que se aprende al lado de aquel que sabe hacerlo. √Čramos muy conscientes cuando el Instituto de Bariloche inici√≥ sus actividades de que √≠bamos a tener dificultades, de que se necesitaba una programaci√≥n muy cuidadosa y de qu√© es lo que se esperaba."

Las dos ramas fundamentales que se decidi√≥ desarrollar en Bariloche fueron la f√≠sica del estado s√≥lido y la f√≠sica nuclear. Balseiro intentaba desarrollar un programa de investigaci√≥n que atendiera a los intereses de la CNEA y otros intereses t√©cnicos del pa√≠s. As√≠ se encararon programas en metalurgia de relevancia para la tecnolog√≠a de reactores, y de da√Īo por radiaci√≥n. Con ese objetivo se plane√≥ la construcci√≥n de un acelerador lineal de electrones a fin de producir da√Īo por radiaci√≥n con electrones o con radiaci√≥n gamma.

Ricardo Platzeck quien hab√≠a sido estrecho colaborador de Gaviola en el Observatorio de C√≥rdoba, se incorpor√≥ al Instituto en octubre de 1955 y ten√≠a a su cargo la responsabilidad de la construcci√≥n del acelerador. La formaci√≥n experimental de los alumnos era un aspecto que se tuvo muy en cuenta desde el principio dadas las dificultades tradicionales en las universidades argentinas en este aspecto, debido a la concurrencia de factores presupuestarios y culturales, que tienden a menospreciar el trabajo manual. En 1962 el CAB-IB contaba con laboratorios de investigaci√≥n en bajas temperaturas, f√≠sica de metales, resonancia paramagn√©tica electr√≥nica y f√≠sica nuclear. A la fecha, salvo la √ļltima que fue abandonada, las otras actividades se han afianzado alcanzando un nivel de reconocimiento internacional.

La tarea de Balseiro al frente del Centro At√≥mico y del Instituto fue pesada y cargada de dificultades. Por distintos motivos, en 1961 algunos de los profesores que lo hab√≠an acompa√Īado en las etapas iniciales ya no estaban en Bariloche, y tuvo que tomar a su cargo junto a las tareas administrativas y de direcci√≥n, el dictado simult√°neo de hasta tres cursos por cuatrimestre. Se sumaban a esto las dificultades presupuestarias, que llevaron a buscar apoyo de diversas fuentes.

Para asegurar el funcionamiento del Instituto fue fundamental el aporte de organismos internacionales como la Uni√≥n Panamericana, Unesco, OEA y OIEA, entre otros que contrataban profesores visitantes. La participaci√≥n de los egresados j√≥venes que comenzaron a hacerse cargo del dictado de algunos cursos permiti√≥ la continuidad que se ve√≠a amenazada por la falta de profesores m√°s experimentados. Balseiro muri√≥ a los 42 a√Īos, en marzo de 1962 cuando empezaba a ver el fruto de su esfuerzo, lo que lo llevo a expresar en la ya citada disertaci√≥n a la Sociedad Cient√≠fica Argentina " val√≠a la pena haber hecho la tentativa de Bariloche". Parte de este fruto fue el haber transmitido a sus disc√≠pulos una m√≠stica especial que los hizo luchar contra las adversidades que se fueron presentando luego de su desaparici√≥n, y que posibilit√≥ el afianzamiento posterior de la instituci√≥n.

A fines de 1962 Carlos A. Mallmann se hizo cargo de la direcci√≥n. Ese a√Īo el Instituto recibi√≥ el nombre de Instituto de F√≠sica ¬®Dr. Jos√© A. Balseiro¬®. En 1976 al incorporarse la carrera de Ingenier√≠a Nuclear, el nombre pas√≥ a ser el actual, es decir Instituto Balseiro. En 1966 Mallmann se hizo cargo de la Presidencia de la Fundaci√≥n Bariloche que acababa de crearse y fue reemplazado en su cargo por Ricardo Platzeck quien permaneci√≥ hasta mayo de 1968. A partir de ese momento los sucesivos directores del CAB-IB han sido egresados del Instituto, seis en veintis√©is a√Īos, probando que la idea de desarrollarlo en una ubicaci√≥n geogr√°fica alejada de los centros de poder, que lo mantuvo a salvo de los diversos avatares del pa√≠s, fue acertada.

Desde 1962 hasta 1971 se fueron consolidando diversos grupos de investigaci√≥n en un ambiente de amplia libertad acad√©mica y el Centro fue ganando prestigio y reconocimiento tanto por la calidad de los trabajos realizados como por el papel que desempe√Īaban sus egresados en el exterior. En 1972, por iniciativa de uno de los egresados, se inici√≥ el Programa de Investigaci√≥n Aplicada, que signific√≥ una importante innovaci√≥n en la pol√≠tica cient√≠fica del CAB-IB. El objetivo era, sobre la base de la experiencia adquirida en la realizaci√≥n de investigaci√≥n, encarar problemas de inter√©s pr√°ctico, tanto de la CNEA como de la industria en general. El incremento de estas actividades llevaron en 1976 a la creaci√≥n de la empresa INVAP S. E. en asociaci√≥n con la Provincia de R√≠o Negro. Esta empresa ha ejecutado diversos proyectos nucleares y ha tenido √©xito en la exportaci√≥n de plantas nucleares experimentales. INVAP, subproducto de la actividad del CAB-IB, participa hoy en la construcci√≥n e instrumentaci√≥n de un sat√©lite experimental argentino que ser√° transportado en un veh√≠culo de la NASA.

En 1977 el gobierno nacional estableci√≥ un ambicioso programa de desarrollo de la energ√≠a nuclear que preve√≠a la instalaci√≥n hasta fin de siglo de seis centrales nucleares de potencia para atender la demanda energ√©tica del pa√≠s. En ese marco, la CNEA decidi√≥ iniciar en el Instituto Balseiro la carrera de ingenier√≠a nuclear, que deber√≠a incorporar a la formaci√≥n de ingenieros la experiencia adquirida en la formaci√≥n de f√≠sicos. Esta ampliaci√≥n de actividades cont√≥ con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Entre los aspectos salientes de la nueva carrera cabe se√Īalar que se preve√≠a dotar a los ingenieros de una amplia formaci√≥n b√°sica y se pens√≥, desde el principio en la posibilidad que accedieran al doctorado. Esto representa una novedad en la formaci√≥n en ingenier√≠a en la Argentina, dada la poca difusi√≥n que la realizaci√≥n de investigaci√≥n y desarrollo tiene en nuestras universidades. Es as√≠ que el IB cuenta hoy entre sus egresados con un importante n√ļmero de doctores en ingenier√≠a.

Al iniciar sus actividades el Instituto en 1955, Bariloche contaba con algo m√°s de diez mil habitantes. La vida en el Centro At√≥mico supl√≠a con una intensa actividad cultural las carencias del medio. Es as√≠ que se desarrollaban actividades de teatro, corales, funcionaba un cine-club y actuaban todos los artistas de nivel que ven√≠an a Bariloche o que eran especialmente invitados por iniciativa de los profesores o del Centro de Estudiantes. A pesar de esto la limitaci√≥n fijada por la ciudad-pueblo era una dificultad para atraer nuevos profesores en forma permanente, sobre todo por las circunstancias que deb√≠an superar las familias. Afrontar el invierno con sistemas de calefacci√≥n a le√Īa, cuyo manejo no formaba parte de la cultura urbana argentina, no era un desaf√≠o f√°cil. Sin embargo, y gracias fundamentalmente al apoyo de la CNEA y a la confianza que el Instituto despertaba en la UNC, el CAB-IB creci√≥ a un ritmo no siempre constante, pero sin interrupciones.

Cuarenta a√Īos m√°s tardes cuenta con cien alumnos en las dos carreras de grado, unos sesenta alumnos de postgrado, y su cuerpo docente es de unas cien personas. El CAB tiene hoy un Departamento de Investigaci√≥n B√°sica, un Departamento de Investigaci√≥n Aplicada y uno de Ingenier√≠a Nuclear. La producci√≥n cient√≠fica del centro consiste en unos doscientos trabajos por a√Īo en revistas internacionales con referato; adem√°s se ejecutan un importante n√ļmero de contratos con la industria en diversos temas de desarrollo y de ingenier√≠a no convencional. Los estudiantes colaboran en muchos de estos trabajos dado que el r√©gimen de estudios prev√© su participaci√≥n a trav√©s de una materia espec√≠fica. El impulso de esta sangre joven, con la experiencia de los mayores, mantiene la actividad del CAB-IB. El reconocimiento a nivel nacional e internacional es un justo tributo a la memoria de Jos√© Antonio Balseiro.


Bibliografía

 

  • Evoluci√≥n de las Ciencias en la Rep√ļblica Argentina Tomo I - Ram√≥n Loyarte
    Sociedad Científica Argentina
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  • Evoluci√≥n de las Ciencias en la Rep√ļblica Argentina 1923-1972 Tomo II - Jos√© F. Westerkamp
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  • Octavio F. Mossotti: En el Amanecer de la Ciencia Argentina M√°ximo Bar√≥n¬†
    Ediciones Culturales Argentinas
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  • El Secreto At√≥mico de Huemul Cr√≥nica del Origen de la Energ√≠a At√≥mica en la Argentina
    Mario Mariscotti
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  • Un Argentino Creador: Ricardo P. Platzeck, 1912-1979 Fidel A. Alsina¬†
    Fundación Bariloche 
    Bariloche 1988

  • Informe del Dr. Jos√© A. Balseiro referente a la inspecci√≥n realizada a la isla Huemul en septiembre de 1952
    Ediciones CNEA-CNEA 493
    Buenos Aires 1988