En una nueva entrevista de la serie “Nuevos/as Doctores del Balseiro”, el doctor en Ciencias de la Ingeniería cuenta detalles sobre la tesis que realizó en el Balseiro y el Centro Atómico Bariloche. En su investigación, estudió el uso de sensores pixelados (CMOS) aplicados a la detección de radiación.

Fecha de publicación: 1/04/2026

Damián Leonel Corzi nació hace 34 años en La Rioja. Vivió allí hasta 2019, año en el que se mudó a Bariloche para cursar la Especialización en Aplicaciones Tecnológicas de la Energía Nuclear, carrera también llamada CEATEN, en el Instituto Balseiro. Para llegar a ese punto, antes debió recibirse de Ingeniero Electrónico en la Facultad Regional La Rioja de la Universidad Tecnológica Nacional.

Desde 2023 trabaja como Ingeniero de Desarrollo en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), en el Departamento de Ingeniería en Telecomunicaciones de la Gerencia Instituto Balseiro. Desde ese año también es Ayudante de Primera en el Instituto Balseiro, en las materias “Teoría de Circuitos” e “Introducción a la Electrónica” para la carrera de Ingeniería en Telecomunicaciones. Nacido en el seno de una familia en la que casi todos sus miembros son docentes de distintos niveles, no pudo escapar a la vocación. Su madre es ama de casa, su padre es directivo en una escuela técnica y su hermana es docente de nivel secundario y terciario.

Aquí nos cuenta acerca de su último logro: su Doctorado en Ciencias de la Ingeniería del IB, instituto dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO)

-¿Cómo nació tu vocación por la ingeniería? 

-Considero que mi vocación por la ingeniería comenzó gracias a la influencia de mi padre y a los libros que había en casa; luego se consolidó al cursar mis estudios secundarios en una escuela técnica. En cuanto a mi interés por la ciencia, inició en la niñez a partir de libros y documentales de televisión. Este interés se reforzó significativamente en la secundaria, cuando tuve la oportunidad de participar en ferias de ciencias, llegando incluso a obtener el primer lugar a nivel provincial. Todas estas experiencias fueron marcando el rumbo que me trajo hasta aquí.

-¿Qué es lo que te apasiona de la ingeniería electrónica? 

-Lo que más me atrae de la ingeniería electrónica es su capacidad para evolucionar y reinventarse año a año. Es una disciplina dinámica que exige estudiar constantemente temas nuevos para mantenerse actualizado, y ese desafío intelectual continuo es algo que me resulta apasionante.

-¿Cómo comenzó tu trabajo de Ingeniero?

-Mi puesto actual inició con una beca del tipo A1D de la CNEA cuando mi grupo aún se encontraba en el laboratorio de Bajas Temperaturas, momento en el que mis tareas estaban orientadas principalmente al desarrollo de mi tesis doctoral. Esta beca fue fundamental para mi dedicación exclusiva al proyecto. Con el paso del tiempo, empecé a trabajar de forma conjunta en otros proyectos, la mayoría relacionados con la investigación y el desarrollo en sistemas embebidos. Un ejemplo de esto fue el diseño de un detector de CO2 o dióxido de carbono que instalamos al final de la pandemia en la sala de espera de INTECNUS y que hasta el día de hoy continúa funcionando. Actualmente, el grupo tiene como temas principales a los sistemas embebidos, la investigación en detectores de radiación y el desarrollo de electrónica de adquisición a medida.

-¿Y por qué decidiste hacer la carrera de Doctorado? 

 -Inicié el Doctorado en Ciencias de la Ingeniería debido a que, durante el cursado de la CEATEN, descubrí un gran interés por el área de los detectores de radiación. Por otro lado, durante mi carrera de grado siempre me había atraído el procesamiento digital de imágenes. En este sentido, la temática de mi investigación doctoral me presentó una oportunidad ideal para combinar ambos intereses al trabajar con sensores pixelados: los sensores CMOS, que son las siglas en inglés de semiconductor de óxido metálico complementario, como los de las cámaras fotográficas, pero aplicados a la detección de radiación. Además, tuve la oportunidad de conversar personalmente con José Lipovetzky mientras cursaba la especialización, quien luego sería el codirector de mi tesis y director de mi beca de CNEA. Me explicó la dinámica del grupo de trabajo, que me pareció excelente y con proyectos muy interesantes, por lo que decidimos emprender este camino junto a él y a Mariano Gómez Berisso, el director de la tesis.

-Qué gran oportunidad la de poder unir tus principales intereses en un solo trabajo, ¿nos darías más detalles del tema de tu tesis doctoral?

-Mi tesis se centró en el estudio y aprovechamiento de los sensores de imagen CMOS. En términos sencillos, se trata de la misma tecnología accesible y robusta que hoy constituye la base de las cámaras de los teléfonos celulares. Al ser una tecnología madura, ofrece múltiples ventajas pero también presenta limitaciones. El objetivo de la tesis fue estudiar estos detectores en profundidad para poder utilizar todo su potencial en un área muy distinta a la fotografía tradicional: en la detección de radiación, particularmente fotones gamma y rayos X.

-¿Surgió algún desarrollo de estos estudios?

-Sí, a partir de este estudio, desarrollamos tres aplicaciones principales. La primera consistió en un sistema detector embebido con un enfoque de código abierto. Esto permite que cualquier persona pueda descargarlo para fines educativos en las cátedras que lo requieran, o bien modificar el código para nuevos usos en áreas más exigentes. La importancia de este desarrollo radica justamente en su capacidad de reconfiguración. Las otras dos aplicaciones se enfocaron en resolver problemáticas puntuales mediante el uso de radiografías y tomografías. El concepto es similar a los estudios por imágenes que se realizan en medicina para observar el interior del cuerpo humano, pero con un enfoque orientado al análisis de materiales. 

-¿Por ejemplo?

-Por un lado, respondimos a una solicitud del INTA utilizando estos sensores para analizar el interior de muestras de madera, pertenecientes a especies nativas de los bosques de la zona de Bariloche. Lo hicimos mediante radiografías, para evaluar específicamente los anillos de crecimiento. Esta es una herramienta muy valiosa para estudios medioambientales. Por otro lado, desarrollamos un microtomógrafo computarizado. Así como un tomógrafo médico permite obtener imágenes en 3D del cuerpo humano, nuestro equipo nos permite analizar el interior de diversas muestras en tres dimensiones con una altísima resolución espacial. Actualmente, en nuestro grupo utilizamos este tomógrafo para inspeccionar el interior de dispositivos electrónicos como, por ejemplo, microchips, sin necesidad de destruirlos o desencapsularlos, pero su versatilidad permite aplicarlo al estudio de una gran variedad de materiales. Además, la precisión del sistema nos permite implementar técnicas avanzadas, como el contraste de fase, que resalta detalles minúsculos y bordes que pasarían inadvertidos en una radiografía convencional.

Balance positivo, viajes y planes a futuro

Además de trabajo, estudiar en el Balseiro incluye estar rodeado de un paisaje natural privilegiado. Damián Corzi cuenta que además del estudio, intenta disfrutar del tiempo libre, realizando actividades distendidas: ir a la playa a tomar mates, compartir una cerveza y una buena conversación, mirar una película o disfrutar de la gastronomía. Placeres que se mezclan con las responsabilidades diarias.

-¿Qué fue lo que más te gustó del doctorado? 

-Lo que más valoré fue la posibilidad de integrar un ambiente de trabajo multidisciplinario. Colaborar no solo con ingenieros electrónicos de alto nivel, como mis compañeros de laboratorio, sino también con físicos, químicos y biólogos resulta sumamente enriquecedor. El intercambio constante permite aprender de sus diferentes enfoques. En muchas ocasiones, un simple diálogo facilita soluciones directas a problemas complejos. Por ejemplo, un ingeniero electrónico puede automatizar rápidamente una medición, mientras que un físico puede aportar la solución matemática ideal para el análisis de los datos en cuestión de minutos.

-Entonces, ¿el balance te resulta positivo?

-Es sumamente positivo. Más allá de los conocimientos técnicos adquiridos, fue una etapa que me permitió conocer a muchas personas y aprender sobre distintas perspectivas, estilos de vida y culturas a través de la interacción cotidiana. Además, tuve el privilegio de colaborar con grupos de otros Centros Atómicos, así como con diferentes instituciones del sistema científico, tanto en Argentina como en el exterior. Toda esta experiencia fue profundamente enriquecedora a nivel profesional, y también representó una etapa de gran crecimiento personal y autodescubrimiento.

-¿Dónde realizaste la estadía en el exterior? ¿Cómo fue esa experiencia?

-El año pasado tuve la oportunidad de visitar el Multidisciplinary Laboratory del Centro Internacional Abdus Salam de Física Teórica (CIFT – en inglés: Abdus Salam International Centre for Theoretical Physics, ICTP), y fue una experiencia excelente. Me encontré con profesionales altamente capacitados y con una gran calidez humana. Aprendí mucho sobre distintas aplicaciones de los sensores y la estadía resultó fundamental para clarificar conceptos y concluir satisfactoriamente varias mediciones necesarias para mi tesis. 

-¿Qué planes tenés ahora, a partir de tu egreso del Doctorado?

-De momento, no preveo grandes cambios. Estoy muy a gusto en mi grupo de trabajo. Actualmente me encuentro enfocado en la redacción final de un artículo científico y en la realización de mediciones para un futuro proyecto. A la par, quiero continuar como docente en el Instituto; si bien es una labor exigente, resulta muy gratificante cuando los alumnos reconocen el esfuerzo y demuestran su aprecio.

-¿Qué consejo te darías a vos mismo si pudieras hablar con tu versión del inicio de la carrera de doctorado? 

-Tendría varias sugerencias, ya que mi inicio coincidió con la pandemia, por lo que el contexto era incierto y no sabíamos cuándo podríamos acceder al laboratorio. Cuando finalmente se habilitó el ingreso, sentía la necesidad de recuperar el tiempo perdido y abarcar demasiadas tareas a la vez. Si pudiera aconsejarme, me diría que intente relajarme y que enfoque mi energía únicamente en aquellas variables que están bajo mi control, ya que solía estresarme por situaciones que no dependían de mí.

-¿Te gustaría agregar algo más? 

-Me gustaría destacar que, sin el apoyo incondicional de mi familia, mis amigos y mi pareja, no habría sido posible afrontar las exigencias de un doctorado. Es un proceso extenso, con momentos de éxito y de frustración, en los que resulta vital contar con personas con quienes compartir las experiencias y encontrar espacios de distensión.

 *Aviso para medios de comunicación o canales de comunicación institucionales: Por favor, citar la autoría y la fuente de esta nota. // «Por Marcela Rey / Área de Comunicación del Instituto Balseiro». ¡Muchas gracias!

 

Por Marcela Rey

Área de Comunicación Institucional del

Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 1/04/2026

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