Finalistas del Concurso IB50K del Instituto Balseiro comparten sus experiencias vividas en la edición 2025 del certamen, que cada año articula formación científica y desarrollo emprendedor. En esta nota, cuentan cómo adquirieron nuevos aprendizajes a través de mentorías, validación de proyectos y fortalecimiento de planes de negocios.
Fecha de publicación: 28/05/2026
Cada proyecto que llega a la final del Concurso IB50K tiene un punto de partida en común: una idea que nace de la observación, de la experiencia o del conocimiento científico, y que busca convertirse en un modelo de negocio con potencial real, con un impacto positivo en la sociedad. Desde hace más de 15 ediciones, el Instituto Balseiro impulsa el Concurso IB50K con el objetivo de fomentar la creación de empresas de base tecnológica, convocando a jóvenes de todo el país a presentar planes de negocio y transformar sus ideas en proyectos concretos.
Y en ese primer acercamiento y un emprendimiento con impacto de mercado hay un proceso. Uno que implica ampliar los enfoques y, sobre todo, aprender a pensar con una lógica comercial. Tres finalistas del IB50K de 2025 comparten algunas reflexiones, en esta nota producida desde el Área de Comunicación del Instituto Balseiro.
Un enfoque emprendedor
“Una de las principales dificultades fue traducir un proyecto tan académico a un enfoque emprendedor”, explica Pilar Mendiburu, del proyecto Calíape, ganador del primer premio en la edición 2025. “Aprender del pitcheo, aprender a hablar con los mentores, con el jurado, plantear un plan de negocios, coordinarte con los tutores para ver qué es lo que ellos vieron y que no. Todo eso es un proceso hermoso que no solo te va a nutrir en lo profesional, sino también en lo social”, dice.

En ese proceso, el aprendizaje fue constante: “Fue un desafío desde el primer momento. Desde armar un plan de negocios hasta enfrentarnos a algo totalmente nuevo para nosotras, como hacer un pitch frente a un jurado”, cuenta Mendiburu. Y agrega: “Tuvimos que aprender a recibir devoluciones externas, entender qué es lo que la gente necesita escuchar y, sobre todo, cómo comunicar mejor nuestras ideas”.
Calíape propone reconectar al médico con el paciente mediante una aplicación móvil que utiliza inteligencia artificial para transcribir consultas médicas, generar historias clínicas precisas y enviar indicaciones claras al paciente. En ese camino de construcción de la idea al proyecto de Celiape, las instancias de mentoreo resultaron fundamentales para fortalecer la propuesta y orientar su desarrollo.
“Las jornadas de mentoreo te enseñan a entender qué es lo que la gente necesita escuchar, y no solo decir lo que uno sabe desde lo técnico, porque muchas veces eso no se entiende”, reflexiona la joven. Y concluye: “También implica aprender a incorporar devoluciones que quizás en un primer momento no parecen relevantes, pero que ayudan a detectar dudas, mejorar el proyecto y fortalecer la forma en que comunicamos nuestras ideas”.
Experiencia enriquecedora
Los finalistas del 2025 coinciden en afirmar que el origen de sus proyectos está profundamente ligado a su formación académica, a líneas de investigación o a experiencias personales. Desde desarrollos en salud, energía o inteligencia artificial, hasta soluciones aplicadas en sectores productivos, cada propuesta parte de un problema concreto que busca resolver.
“Para nosotros fue una experiencia muy enriquecedora. Venimos de una formación muy académica y el concurso nos obligó a empezar a pensar el proyecto desde otros enfoques”, cuenta María Rocío Larreche, integrante del equipo InTest.Ar. “Todo el proceso, desde las evaluaciones hasta las mentorías, fue clave para ordenar la idea y convertirla en un modelo de negocios”, agrega.

El proyecto que impulsa el equipo InTest.Ar consiste en el desarrollo de un test domiciliario, no invasivo y multi biomarcador, que permite detectar de forma temprana lesiones precursoras de cáncer colorrectal a partir de muestras fecales, integrando datos moleculares y clínicos mediante inteligencia artificial.
En ese recorrido, Larreche destaca que el acompañamiento del equipo organizador del concurso fue fundamental. “La organización es excelente, cada etapa tiene su tiempo para reflexionar, optimizar y realmente darle una vuelta al proyecto hasta lograr un modelo sólido”, dice. Y agrega que durante el certamen pudieron reforzar su equipo, sobre todo en aspectos como la estrategia comercial y las finanzas.
Calidad humana
También, el IB50K brinda, a través de la formación de emprendedores, el acceso a recursos y la creación de redes de apoyo, que son fundamentales para impulsar los proyectos. “La calidad humana de los organizadores fue clave: estuvieron siempre presentes, a disposición, respondiendo preguntas y facilitando el proceso”, destaca Matías Altilio, quien obtuvo, junto a su equipo, el segundo premio del concurso con el proyecto Bio H41.

El joven agrega: “Para nosotros, que venimos de una formación más científica, presentar un plan de negocios no es algo natural. Todo lo que tiene que ver con estructura y organización nos cuesta, así que contar con ese acompañamiento hizo una gran diferencia”.
En ese sentido, uno de los principales desafíos para los equipos estuvo en el pasaje del desarrollo técnico al enfoque comercial. “Lo más difícil fue todo lo vinculado a la parte comercial, como la estimación de ganancias o la construcción del modelo de negocios”, explica. En esta línea, agrega que, en el caso de Bio H41, si bien se presentaba como una startup, en realidad tenía una concepción mucho más cercana a un modelo tradicional, más cercano a la estructura de una PyME y este tipo de competencias exige un plan de negocios más consolidado, por lo que las instancias de preparación en el concurso fueron fundamentales para darle esa estructura.
En este proceso de aprendizaje se inscribe el proyecto Bio H41, el cual es un activo cosmético natural desarrollado a partir de levaduras patagónicas que busca sustituir filtros sintéticos, con una alternativa eficaz, segura y ambientalmente sustentable.
Así, las historias de los finalistas reflejan una tendencia en crecimiento: la articulación entre ciencia, tecnología y creación de empresas de base tecnológica. Un cruce cada vez más presente en Argentina, y una invitación a transformar el conocimiento en un proyecto tecno emprendedor, buscando un impacto positivo en la sociedad.
El lanzamiento de la edición 2026 del Concurso IB50K comenzó el 15 de abril, dando inicio a una nueva convocatoria que invita a jóvenes profesionales a presentar sus proyectos de base tecnológica. La inscripción se encuentra abierta y se extenderá hasta el 24 de julio de 2026.
Por MEG / Área de Comunicación Institucional y Prensa del Instituto Balseiro
Crédito fotos: Archivo IB50K
Instituto Balseiro, San Carlos de Bariloche, 01/06/2026
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