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“Aún falta muchísimo por descubrir en el campo de la inmunoterapia” – Parte II

Ir a la primera parte de la entrevista: en este link.

Hijo de una madre farmacéutica y un padre contador, este bioquímico argentino es en la actualidad es un referente internacional en el campo de la inmunoterapia. En los Estados Unidos y en Europa, esa alternativa terapéutica, que se basa en regular el sistema inmune de cada paciente, está pisando cada vez más fuerte. En países como Argentina, ya hay tres anticuerpos aprobados para determinados tratamientos oncológicos. Y el equipo de Rabinovich busca aportar más alternativas.

Fecha de publicación: 09/08/2017

Ante la consulta de cuál es su campo específico de investigación, responde que es una cuestión un tanto compleja de responder porque trabaja un poco en glicobiología, ya que estudia azúcares que interactúan con la galectina-1. “Pero mi disciplina es la inmunología, porque estudio el sistema inmune. Hay gente que dice que trabajo en oncología porque trabajo con tumores y hay gente que dice que trabajo con reumatología porque trabajo con artritis reumautoidea. Pero estoy formado como bioquímico y en mi laboratorio tengo bioquímicos y físico-químicos”, describe, con una sonrisa.

Sentado en la oficina de dirección del Instituto Balseiro, con silencio de fondo luego de un atardecer agitado, el doctor Rabinovich dice que en un momento de su vida se dio cuenta que era importante salir de una zona de confort. Y se dio cuenta que además de hacer ciencia quería crear fármacos. “Podríamos haber demostrado nuestra hipótesis en torno a la galectina-1 y dejar que los tecnólogos hicieran los fármacos. Pero nos dieron muchas ganas de hacer una gran inversión de tiempo y valió la pena”, reflexiona el científico cordobés.

LA PUNTA DEL ICEBERG

-¿La inmunoterapia puede complementarse con otros tratamientos?
-Esa es una muy buena pregunta porque mucha gente cree, siendo fundamentalista de cada terapia, de que el hecho que aparezca una terapia hace que uno no tenga en cuenta otras. Lo que se ha visto es que la mejor forma es complementar las terapias. Uno podría utilizar la radioterapia o la quimiotergapia en bajas dosis, no en dosis tan tóxicas como muchas veces se dan, a los fines de liberar más antígenos. El tumor produce más antígenos, esos antígenos o proteínas son captados por células dendríticas, se las presentan a los linfocitos T. O sea cuanto más antígenos libere, más posibilidades hay de que sean captados por las células dendríticas, que vayan al ganglio linfático y que allí las presenten a los linfocitos T.

-En el coloquio usted comparó el ganglio linfático con una discoteca, en la que la célula dendrítica presenta al antígeno a un linfocito T. Siguiendo esa analogía, ¿podría explicar qué ocurre con esos antígenos o “pedacitos” de las células tumorales?
-Supongamos que una chica tiene la posibilidad de conocer a un chico. No le gusta, pero si viene con un pelo diferente, ahí bueno, le empieza a gustar un poquito más. Lo ve más extraño, reacciona mejor a él. Y esto es lo que buscamos. Cuantos más antígenos liberados hay, las células dendríticas los presentan al linfocito T. Cuantos más linfocitos T se excitan con ese antígeno que le trae la célula dendrítica, va a haber más diversidad, hablando de la diversidad que es tan importante, alrededor del tumor. Así, habrá más posibilidades de que maten al tumor cuando se les inhiben esas vías de señalización. Entonces es muy importante que se complementen en algunos casos las estrategias. La radioterapia y la quimioterapia liberan antígenos porque rompen el tumor, y éstos son captados con mayor frecuencia por las células dendríticas.

-¿Qué opina sobre el caso de Jimmy Carter, el expresidente de los Estados Unidos que se hizo inmunoterapia con éxito?
-Tuvo muy buenos resultados. Creo que eso hizo que haya un apoyo sostenido. Todos estos casos de famosos ayudan a que haga más conocida.

-¿Es poco conocida la inmunoterapia en la actualidad?
-Como toda terapia nueva, siempre genera alguna resistencia. Todos estos últimos años he ido, contratado por varias compañías para dar charlas, he visitado distintos países de Latinoamérica porque acá recién está entrando la inmunoterapia. En Estados Unidos y en Europa es mucho más fluida.

-¿La inmunoterapia está aún en pañales?
-Creo que lo que se ha visto hasta ahora es el tip del iceberg. Todavía falta muchísimo por descubrir. Hasta ahora funcionan dos tratamientos muy bien, que son contra dos de estos mecanismos de escape, el PD1 y el CTLA-4, pero hay muchísimos más. Son los anticuerpos del Pembrolizumab, de Merck, el Nivolumab, de Bristol-Myers y el Atezolizumab, de Roche. Hay un conjunto nuevo de moléculas, entre ellas la nuestra, que creemos que van a poder complementar o que van a poder ir en otros pacientes para los que no les funcionan los que ya existen.

EL FUTURO PERSONALIZADO

-¿Qué se espera para el futuro?
-Lo que uno espera para el futuro es que el médico oncólogo tenga un arsenal de distintos fármacos de acuerdo a la estrategia de escape que tenga cada tumor. Porque cada tumor aparece con un conjunto de armas diferente. Es como tener tu casa preparada para defenderte de un ladrón que viene con un arma determinada, pero él se dio cuenta y entra con otro tipo de arma…

-Claro, una misma estrategia no funciona para todos los pacientes.
-Por eso es costosa. No es una terapia estandarizada. Si uno tiene dolor de cabeza y se toma una aspirina o ibuprofeno, hay muchas posibilidades que se suprima. En este caso lo que uno hace es bloquear a nivel biológico un mediador que puede o no producirse, que el tumor puede o no tenerlo aumentado. Si el tumor no tiene aumentada la galectina-1, le das anti-galectina-1 y es como si le estuvieses dando agua. Pero si tiene galectina-1 activa y la bloqueás, es fantástico. Por eso lo importante en el futuro es la medicina de precisión.

-¿Podría contar de qué se trata la medicina de precisión?
-Consiste en detectar cuáles son los pacientes que son elegibles para un tratamiento y también, una vez que se inició el tratamiento, detectar si el tumor de ese paciente empezó a generar un mecanismo de escape adicional. Uno puede estar bloqueando por un lado, y que el tumor busque escaparse por otro lado. Entonces si uno pudiese hacerle un seguimiento y descubrir en qué momento ese tumor se hace resistente, podría tener las armas para salvar al paciente de esa resistencia.

AL SERVICIO DE LA SALUD

-En el coloquio habló sobre la vacunación, ¿por qué es tan importante?
-Soy claramente una persona que defiende la vacunación como inmunológo pero también como participante de esta vida social y como ciudadano. Uno de los grandes logros que ha tenido la medicina en todos estos siglos es la vacunación. Se han erradicado patologías que en otras épocas fueron epidemias y pandemias terribles que han devastado poblaciones, como la viruela. La poliomielitis se está erradicando: hay mucha menor incidencia. Con las vacunas la hepatitis se ha reducido. El cáncer de útero también.

-¿Cómo actúa la vacunación?
-Con el mismo mecanismo que vimos recién. Uno genera un fragmento de un determinado virus o un patógeno que no es virulento. Hay vacunas vivas y no vivas. Las células dendríticas van captando esos antígenos, llegan al ganglio linfático, activan esos linfocitos T y de esos linfocitos T algunos se transforman en efectores y la mayoría se transforman en memoria, que va recirculando durante años y años protegiéndonos de cuando ingresa el patógeno vivo, que puede matar o dañar tus tejidos. Cuando ingresa ese patógeno vivo, se encuentran con esos linfocitos T de memoria. Es cierto que todos tenemos linfocitos T vírgenes, que van a recircular, de toda la vida, que son los propios. Pero lo que uno hace es impulsar para que haya una gran cantidad y una gran frecuencia de linfocitos T contra aquellos patógenos prevalentes en la región.

-¿Qué pasa al no vacunar?
-Si yo no estoy vacunando a mi hijo, porque supongamos que soy padre que dice “no creo en la vacunación y hago lo que quiero con mi hijo”, puedo responder por mi hijo pero no puedo responder por los demás. El chiquito puede ir y contagiarse esa enfermedad que no sea grave para él pero sí para un chico con inmunodeficiencia y que no pueda ser vacunado. Estoy cometiendo, de alguna manera, un homicidio indirecto. Para mí el proyecto de ley que se presentó recientemente era un proyecto homicida.

-También quizás es una cuestión de ignorancia…
-Salí muy al frente, inclusive hablé sobre este tema en presidencia porque es importante no dejar que esas cosas surjan y que haya grupos conservadores que se aprovechen con asesoramientos de medicina alternativa para ir en contra del apoyo a la ciencia básica. Y es importante que se considere todo esto que les conté hoy, las terapias antitumorales, la vacunación, todo lo que mejora la vida de los pacientes, se hicieron gracias a la investigación básica. Cuando uno dice investigación básica se refiere a etapa de investigación fundamental y creativa, que debe mantenerse.

-¿Cuál es su mayor desafío u objetivo?
-¿Mi sueño? Me gusta plantearlo en términos de sueño, porque tiene mucho idealismo. Es ver gotear en la cama de los pacientes tanto el anticuerpo como sus variantes. Es ver que algún fármaco que surja del trabajo de tantos años pueda beneficiar la vida de un paciente. Muchas veces hacemos investigación que queremos que tenga impacto… La misma puede tener impacto en la formación de recursos humanos, en la generación de un conocimiento disruptivo que pueda cambiar los rumbos de un campo de investigación o puede tener un impacto en mejorar la vida de los pacientes. Un investigador lo que quiere es tener algún impacto.

-Ya generar un conocimiento disruptivo, generar ciencia, es muy importante…
-Me parece que muchas veces por esta cosa tan utilitaria, a veces menospreciamos el impacto del conocimiento por la irrupción del conocimiento. Me parece que un objetivo o un sueño grande es que todos estos descubrimientos o la identificación de las funciones de la galectina-1 sean disruptivos. Esto es, que puedan generar un paradigma nuevo y que éste pueda ser aplicado a distintos campos. Y mi sueño mayor es que en la cama del paciente le caiga en el suero el anticuerpo u otro fármaco y ver que le mejora la vida. Si eso sucede, ya tengo cerrado el ciclo de mi carrera.

Ir a la primera parte de la entrevista: en este link.

 

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Por Laura García Oviedo

Área de Comunicación Institucional

Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 04/08/2017

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Información adicional

  • Entrevistado: Dr. Gabriel Rabinovich

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