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Laura Garcia Oviedo

Laura Garcia Oviedo

La docente del Balseiro Liliana Mogni fue distinguida con una mención del Premio L'Oréal-UNESCO por su trabajo en el campo de materiales nanoestructurados para el sector de energía. En esta entrevista cuenta de qué se trata su proyecto, qué aplicaciones tiene en el campo de la transición energética y cómo influyó su formación en el IB en su carrera.

Fecha de publicación: 24/11/2022

Liliana Mogni es oriunda de General Roca, pasó su infancia en distintas localidades de Río Negro y tras estudiar la Licenciatura en Química en la Universidad Nacional de La Plata, regresó a la provincia en 2003 para hacer el Doctorado en Ciencias de la Ingeniería en el Instituto Balseiro, que es una institución pública dependiente de la Comisión de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO).

Actualmente se desempeña como investigadora del CONICET y la CNEA en la Unidad Ejecutora Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN, CONICET-CNEA) y en la Gerencia de Investigación Aplicada de la CNEA. El 14 de noviembre recibió una mención en los Premios L'Oreal por las Mujeres en la Ciencia, por su trabajo “Materiales nanoestructurados para conversión electroquímica de energía con pilas de combustible y electrolizadores de alta temperatura”.

En la misma edición del certamen organizado por la firma L'Oreal con apoyo del CONICET, otra egresada e investigadora del Balseiro, Guillermina Amica, fue premiada en la categoría Beca. En diálogo con el Área de Comunicación y Prensa del Instituto Balseiro, para esta entrevista, Liliana Mogni comentó cuáles son los objetivos e implicancias de su proyecto, así como la influencia que tuvo en su carrera el haberse doctorado y trabajar actualmente como docente en el Balseiro.

-¿De qué se trata el proyecto por el cual obtuviste una mención en los premios L'Oreal?

-En mi grupo trabajamos en el estudio y desarrollo de materiales para pilas de combustible y electrolizadores de alta temperatura. Son dispositivos electroquímicos de conversión de energía similares a las baterías, pero que almacenan la energía en un combustible gaseoso en un tanque separado. Los materiales que utilizan estos dispositivos son principalmente óxidos cerámicos que forman un ensamble multicapa, donde cada material tiene propiedades distintas y hay que ensamblarlos de manera que funcionen para transformar la energía química almacenada en un combustible en energía eléctrica, o para usar la energía eléctrica y transformarla en un combustible como el hidrógeno. El proyecto busca desarrollar estos materiales, generando lo que se llaman “librerías de materiales” donde se optimizan las propiedades variando las composiciones en un único experimento simplificando los estudios.

-¿Qué aplicación práctica tienen estos desarrollos, en el marco de una transición energética?

-Con el tema de la transición energética hacia fuentes renovables o más limpias surgen nuevos desafíos, en particular cómo almacenar y transportar estas energías. Las pilas de combustible y los electrolizadores son dos caras de una misma moneda y son una herramienta clave de la transición energética. En ese contexto, los combustibles sintéticos como el hidrógeno, que se puede producir a partir de vapor de agua usando electrolizadores, son una alternativa atractiva ya que no emiten dióxido de carbono. Los electrolizadores de alta temperatura sirven para producir hidrógeno con mayor rendimiento eléctrico porque aprovechan también el calor. Y cuando uno transforma esos combustibles en una pila de combustible, obtiene una mayor eficiencia que si son quemados en una turbina o motor de combustión. El desafío es que las nuevas tecnologías de pilas de combustible y electrolizadores sean más económicas y accesibles. Hoy sólo el 4% del hidrógeno mundial se produce por electrólisis porque es un método caro, en parte por el costo de los electrolizadores, pero también por el costo eléctrico. Si logramos producir hidrógeno con un menor consumo eléctrico, o utilizarlo para generar más potencia y con dispositivos más económicos, vamos a avanzar más rápido en la transición energética.

-¿Qué ventajas tienen las pilas de combustible respecto a las baterías y motores convencionales?

-Desde la eficiencia energética, las pilas de combustible son mejores que los motores de combustión. En las pilas de combustible de alta temperatura se generan electricidad y calor. El calor extra también puede utilizarse en co-generación, alcanzando en algunos casos eficiencias del 80-90%. Es decir, aún si utilizamos otros combustibles distintos al hidrógeno, por ejemplo gas natural, la mejor eficiencia hace que la relación de emisión de dióxido de carbono por electricidad generada sea mucho menor que en las máquinas térmicas. Cuando se las compara con las baterías, la ventaja es que al almacenar la energía en un combustible, en un tanque aparte, se puede separar la potencia de la capacidad, ésta última limitada sólo por el tamaño del tanque. El problema es que es una tecnología que sigue siendo cara y no está del todo sólida desde la duración de los dispositivos. Desde mi grupo en el Balseiro buscamos materiales más económicos y robustos, que duren más tiempo, para hacer más accesibles las pilas y electrolizadores.

-¿Qué significó la Mención en los Premios L'Oréal para vos como investigadora?

-El premio en sí mismo es un reconocimiento que visibiliza la tarea de todo un grupo de trabajo. Parece que fuera una sola persona pero hay todo un equipo detrás. Esto no sale si no es por el trabajo de cada uno: becarios, investigadores, técnicos y administrativos. Y en particular nuestro grupo tiene la suerte de tener muchas mujeres trabajando, no llegamos al 50 por ciento pero estamos cada vez más cerca.

-¿Tenés pensado continuar con el proyecto? ¿Cuáles van a ser los próximos pasos?

-Sí, claro. El premio nos va a permitir acceder a fondos y contactarnos con interesados en impulsar estas tecnologías. Es como una vidriera que resalta la labor y el aporte de las mujeres en ciencia. Y una cuestión no menor es llegar con este mensaje a distintos sectores de la sociedad para interesar a la niñez y les jóvenes en el estudio de estas carreras científicas y tecnológicas que son necesarias para el desarrollo del país.

-¿Cómo compatibilizás tu trabajo con tu vida personal y familiar?

-Trato de hacer lo mejor posible, aprendiendo en el camino de los errores y los aciertos. Tengo una familia muy linda. Crecí con un compañero excelente, con Claudio estamos juntos de toda la vida. Fuimos padres adolescentes, nuestra hija más grande Leila posiblemente fue la que más sufrió mientras nos armábamos como familia y profesionalmente. Logramos estudiar y recibirnos los dos, entre pañales, juguetes, ropa sucia, libros y pilas de apuntes. Ya en Bariloche, hacia el final de mi doctorado ampliamos la familia con Maty y Zeki. En esa época las becas no incluían licencia por maternidad, así que los primeros meses de Matias me quedé en casa con él lo más que pude escribiendo mi tesis. El jardín del Centro Atómico fue una enorme ayuda, en especial durante la lactancia y los primeros años. Pero mi desarrollo profesional no hubiera sido posible sin el aguante, la paciencia y el amor de mi familia y amigos. Soy muy afortunada de tenerlos y de que entiendan que además de ser mamá y pareja, disfruto mucho mi trabajo.

-¿En qué medida sentís que tu formación en el Balseiro influyó en este logro y en tu carrera científica?

-En todo. El Balseiro me dio la posibilidad de hacer un doctorado aquí en Bariloche. Yo terminé la Licenciatura en Química en 2001. Era un año difícil, con la crisis que vivía el país, y recién en 2003 pude venir a hacer el doctorado al IB gracias a una beca co-financiada por CNEA y CONICET. Además, el proyecto que actualmente investigo surgió en mi tesis de doctorado, dirigido por Alberto Caneiro y codirigido por Fernando Prado, ambos docentes del IB en ese momento. Fue de los primeros doctorados en esta temática del país. En el Instituto Balseiro y el Centro Atómico Bariloche pude acceder libremente a muchas técnicas y a discutir con profesores e investigadores de primer nivel.

-Además de investigadora, sos también docente en el Balseiro, qué es lo que más te gusta de dar clases?

-Actualmente soy profesora de Física Experimental. Me encanta la dinámica de esa materia, donde los alumnos tienen la posibilidad de explorar experimentos en primera persona, gracias a la infraestructura y equipamiento que tenemos disponibles en el IB. Los alumnos se enfrentan a una serie de prácticas de mecánica, óptica, termodinámica, etc.: primero durante un par de días siguen una estructura básica y luego pueden explorar lo que quieran con esas herramientas. Hay un segundo donde le cae una ficha, les aparece una idea, entienden algo… Ese segundo es impresionante: se les ilumina la cara. Poder ver eso o ayudar a que suceda no tiene precio.

Por Gabriela Ensinck para el Área de Comunicación del Instituto Balseiro

Crédito foto: Marion Prieto / Área de Comunicación Instituto Balseiro

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Área de Comunicación Institucional y Prensa

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Instituto Balseiro, San Carlos de Bariloche, 24/11/2022

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Un equipo de físicos argentinos analizó la dinámica de interacciones entre los jugadores a la hora de marcar a sus oponentes. El trabajo podría ayudar a evaluar el rendimiento de jugadores o incluso para mejorar videojuegos. Además de querer analizar más partidos de ese deporte, ya planifican estudiar juegos de rugby.

Fecha de publicación: 22/11/2022

El análisis de las jugadas son parte del “know how” de directores técnicos de distintos deportes, y ese conocimiento, tan valorado por cada club, es imprescindible para mejorar el rendimiento de sus equipos. En el contexto del fervor que genera el inicio de la Copa del Mundo 2022 en Qatar, tres físicos cuentan de qué se trató su investigación sobre la dinámica de marcado en partidos de fútbol.

Para estudiar los movimientos de defensa o “marcación” que realizan los jugadores defensores, analizaron los datos de la dinámica de los 22 jugadores durante tres partidos profesionales. Encontraron que la dinámica de la marca tiene propiedades universales, que describieron utilizando herramientas de la mecánica estadística y generaron un modelo computacional para simular los partidos analizados.

El artículo científico (o “paper”) fue publicado en la revista Physical Review E a fines de octubre. Incluso, la revista Physics, de la American Physical Society de los Estados Unidos, realizó una noticia sobre este trabajo.

En particular, los científicos analizaron qué ocurre en las interacciones de jugadores en la “marcación”. Observaron patrones y los cuantificaron, y con su modelo también pueden analizar y caracterizar “buenas” y “malas” defensas en distintas situaciones de riesgo de goles.

Un detalle a tener en cuenta es que los mismos investigadores desconocen qué partidos fueron analizados ya que esos datos eran anónimos. La información –que incluye “fotografías” de las posiciones segundo a segundo– fue relevada por una empresa que utilizó Inteligencia Artificial para su relevamiento, está disponible de forma pública.

“En este trabajo en particular analizamos la manera en que se organiza la defensa para marcar a los atacantes, cómo se arma y desarma a partir de las diferentes situaciones de peligro, y caracterizamos esa dinámica”, cuenta el físico Marcelo Kuperman, uno de los autores de la investigación, que es docente del Instituto Balseiro e investigador del CONICET en el Centro Atómico Bariloche.

El equipo de autores está integrado además por Andrés Chacoma y Orlando Billoni, ambos investigadores en el Instituto de Física Enrique Gaviola (IFEG-CONICET) y la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (FAMAF) de la Universidad Nacional de Córdoba. Chacoma es egresado del Instituto Balseiro, y Billoni, de la FAMAF/UNC.

“Encontramos comportamientos que se repiten y otros que son anómalos; y son los que establecen las diferencias entre una buena y una mala defensa”, agregó Kuperman, que en la actualidad es vicedirector de Ciencias del Balseiro. Además, contó que el modelo desarrollado podría ayudar a evaluar el rendimiento de cada equipo, algo que puede ser un factor clave a la hora pensar tácticas de juego.

Por su parte, Andrés Chacoma contó que describieron la dinámica a través de la construcción de “redes temporales bipartitas de proximidad”. Basado en el concepto introducido de proximidad, tomaron como nodos a los jugadores y la distancia entre ellos se estableció a partir de enlaces, algo que pudieron representar en gráficos fijos y también dinámicos.

Además, un aporte novedoso de la investigación es que al analizar cómo era la dinámica en los movimientos de los jugadores observaron la emergencia de “complejidad”. Los sistemas complejos para la física son aquellos en los que el comportamiento grupal se distingue del comportamiento de cada individuo por separado. O, en otras palabras, donde “el todo es más que la suma de las partes”.

Ejemplos en la naturaleza hay muchos, de sistemas complejos: grandes grupos de aves, peces, células y hasta personas pueden ser analizados desde la ciencia de redes. Así, mediante mediciones de métricas clásicas de redes, como la proximidad entre jugadores, el agrupamiento o la dispersión, los físicos argentinos cuantificaron las interacciones de jugadores de distintos equipos a la hora de marcar a los rivales.

“Para explicar que es un comportamiento complejo de tipo cascada lo mejor es recurrir a una imagen ya habitual en estos problemas. El de la pila de arena”, grafica Chacoma. El científico describe cómo luego de apilarse en una estructura cónica la suma de más granos de arena puede generar desplazamientos de distinta magnitud: de pocos granos, de una cantidad mediana o de una gran cantidad, como una avalancha.

Los físicos observaron esas “avalanchas” en los movimientos de armado de la defensa de los jugadores, y lograron mostrar la frecuencia de esas “avalanchas” en los datos analizados. Asimismo, lograron explicar el fenómeno desde una mirada teórica de la ciencia de redes.

Pablo Balenzuela, profesor del Departamento de Física de la Universidad de Buenos Aires e investigador del CONICET, que no participó en la investigación, destacó que este trabajo provee un enfoque riguroso, basado en ciencia de redes y sistemas complejos, “para estudiar las propiedades emergentes de un aspecto del juego, la estructura defensiva, en términos de redes de proximidad dependientes del tiempo”.

“Lo novedoso del trabajo radica en mostrar qué aspectos estudiar de los datos de manera que revelen las variables relevantes que describen el aspecto del juego que se quiere entender y que son las que permiten plantear un modelo para generalizar lo observado”, explicó Balenzuela. Además, opinó que puede generar un marco de trabajo generalizable a otros partidos y otros deportes para analizar distintas facetas de cada partido. Y que este conocimiento podría ser aplicado por entrenadores pero también para la teoría estadística de sistemas finitos fuera del equilibrio.

¿El modelo computacional podría ayudar a predecir resultados de próximos partidos de fútbol, por ejemplo del Mundial de fútbol en Qatar? Kuperman responde que no, porque sus algoritmos se basan en el análisis estadístico de datos reales, es decir, en casos empíricos y medidos, ya jugados. Sin embargo, señala que sí podría ayudar a mejorar videojuegos de ese deporte y a evaluar el rendimiento de los equipos.

Los antecedentes de este campo de investigación se remontan a España, cuando el Barcelona dirigido por Pep Guardiola, y con Lionel Messi ya como jugador, generó el interés de los primeros curiosos que quisieron analizar jugadas desde la física y las redes de sistemas complejos. En Argentina, Chacoma, que es egresado también del Balseiro y fue estudiante de Kuperman, comenzó también a investigar en este campo.

Este grupo de colaboradores ya ha analizado partidos de vóley y padel y planean analizar, como proyecto futuro, partidos de rugby. Ante la consulta de si les gustaría analizar partidos de la Copa del Mundo 2022 en Qatar, Kuperman responde que sí. “Sería un desafío tener una muestra más grande de datos. Si consiguiéramos datos del Mundial, nos gustaría mucho analizarlos”, comenta.

Por Laura García Oviedo / Área de Comunicación y Prensa del Instituto Balseiro

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Por Laura García Oviedo / Área de Comunicación Institucional y Prensa

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Instituto Balseiro, San Carlos de Bariloche, 23/11/2022

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La doctora en Ciencias de la Ingeniería del Balseiro Guillermina Amica fue distinguida por la firma L'Oréal y el CONICET por su proyecto “Captura y reutilización de CO2 para la generación de gas natural sintético”. En esta entrevista cuenta de qué se trata y cómo su formación en el Instituto Balseiro contribuyó a lograrlo.

Fecha de publicación: 16/11/2022

Guillermina Amica (35) es marplatense pero hace casi diez años que vive en Bariloche. Luego de recibirse como Ingeniera Química en la Universidad de Mar del Plata y de trabajar algunos años en la industria siderúrgica, realizó el doctorado en Ciencias de la Ingeniería en el Instituto Balseiro, institución pública dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO). Actualmente trabaja como investigadora del CONICET en el grupo Fisicoquímica de Materiales del Centro Atómico Bariloche, en la Gerencia de Investigación Aplicada.

Acaba de obtener el premio L'Oréal UNESCO por las Mujeres en la Ciencia, en la categoría Beca (menores de 36 años), por un proyecto cuyo título completo es: “Captura y reutilización de CO2 para la generación de gas natural sintético empleando materiales formadores de hidruros con función dual”. Sobre este proyecto y sus implicancias; así como la influencia que tuvo su formación en el Instituto Balseiro, Guillermina dialogó con el Área de Comunicación y Prensa del IB.

-¿Podrías explicar en forma simple de qué se trata el proyecto por el que obtuviste el premio L'Oréal?

-El proyecto propone desarrollar materiales y evaluar su factibilidad de aplicación para la conversión selectiva de dióxido de carbono (CO2) a combustibles sintéticos de interés industrial. Dentro del grupo Fisicoquímica de Materiales del CAB, dirigido por Fabiana Gennari, nos dedicamos a investigar materiales sólidos, que se llaman hidruros, para distintas aplicaciones, en particular el almacenamiento de hidrógeno. Éste justamente había sido el tema de mi tesis de doctorado. Ya en el posdoctorado hice un cambio en la línea de investigación para capitalizar lo que conocíamos de los hidruros en otra aplicación: convertir CO2 en combustibles sintéticos.

-¿Y eso qué implica?

-Este enfoque implica la integración del ciclo del hidrógeno (H2) y del CO2. Por un lado el hidrógeno producido a partir de energías renovables puede ser almacenado y transportado de manera segura en materiales sólidos tipo hidruros. Por otro lado, se puede usar el hidruro para capturar y transformar in-situ el CO2 liberado de grandes centros de emisión en un proceso energéticamente eficiente.

-¿Qué importancia tiene esta investigación, en el marco de una transición energética hacia energías renovables?

-Hay una necesidad cada vez más fuerte de ampliar la matriz energética y dejar de depender de los hidrocarburos. El problema es que las fuentes primarias de energía limpia como la eólica y la solar son intermitentes. A veces tenemos mucho, a veces no. Entonces hay que pensar maneras de almacenarla y ahí aparece el hidrógeno como un vector energético, que te permite almacenar y transportar la energía. Producimos hidrógeno a partir del agua mediante un proceso llamado electrólisis. Pero el hidrógeno es una molécula que en condiciones normales de presión y temperatura ocupa mucho lugar. Por eso hay que almacenarlo en tanques a muy alta presión o como un líquido a temperaturas muy bajas, o en el interior de compuestos sólidos como los hidruros que estudiamos en la CNEA.

-¿La misma tecnología para almacenar hidrógeno dentro de un material sólido se puede usar para capturar y transformar dióxido de carbono?

- Teniendo el know how sobre las reacciones entre un sólido (el hidruro), y un gas (el hidrógeno), lo que hacemos en el laboratorio es optimizar esos materiales en cuanto a su microestructura, área superficial, combinaciones entre ellos y ver qué aditivos le podemos agregar para mejorar sus propiedades para una aplicación en particular. Ese material optimizado lo estudiamos para las reacciones con el CO2, cuál es el tiempo de reacción y cómo influye la temperatura en la cantidad y calidad de gases que producimos.

-¿Qué calidad tiene el combustible que se obtiene?

-Lo estamos evaluando, tenemos algunos trabajos publicados. Vemos que se transforma en metano o mezclas de metano e hidrógeno, que se pueda almacenar, usar en un proceso industrial o tal vez inyectar a la red para generar energía.

-¿Este proceso podría servir también para reducir emisiones causantes del cambio climático?

-Sí. La idea es usar estos materiales que almacenan hidrógeno para reaccionar con dióxido de carbono residual de cualquier proceso. Es una de las tantas tecnologías que se están investigando para reducir las emisiones de gases de invernadero.

-¿Qué significa para vos ganar el premio L'Oréal por las Mujeres en la Ciencia?

-Ganar este tipo de premios siempre es una alegría enorme. Presentamos este proyecto en el que había empezado a trabajar, y fue una enorme emoción recibirlo. Me enteré que era la ganadora en la categoría Beca por un llamado de Ana Franchi, la presidenta del CONICET.
Más allá de que se plantea como algo individual, hay todo un equipo trabajando en este proyecto, con Fabiana Gennari a la cabeza y no menos de 10 personas entre investigadores y becarios.

-¿Qué impacto creés que tendrá en tu carrera y en la continuidad del proyecto?
-El premio nos da visibilidad,a los investigadores, al proyecto, al IB donde me formé e hice mi tesis doctoral, y al CAB donde trabajo. El incentivo económico es para invertir en materiales para preparar líneas de gases, comprar válvulas, conectores, accesorios y equipamiento de laboratorio para todo el grupo de trabajo.

-¿Qué despertó tu vocación por la Ingeniería y luego por hacer una carrera científica? -

-Siempre me interesaron las ciencias exactas y naturales y era buena en matemática así que me resultó bastante natural elegir Ingeniería. Además estaba disponible en Mar del Plata, mi ciudad. Soy la única científica en mi familia: mi mamá es docente y mi papá mecánico, como mi abuelo. Antes de empezar el último año de la carrera, hice la Beca de verano acá en el Balseiro, en el mismo grupo de trabajo en el que estoy ahora. A fines del 2013, cuando decidí volver al ámbito académico, me reinserté en ese grupo e hice mi tesis de doctorado con Fabiana Gennari y Pierre Arneodo Larochette usando hidruros complejos para almacenamiento.

-¿Cómo lo compatibilizás con tu vida personal y familiar?

-Empecé el posdoc luego de la licencia por maternidad de mi primer hijo en julio de 2019 y en marzo de 2020 se frenó todo por la pandemia. No podíamos ir al laboratorio y hacíamos teletrabajo. Con mi pareja, que es físico y también trabaja en el CAB, nos turnábamos para cuidar a mi hijo, y luego vino el segundo. Volví hace poco de mi segunda licencia por maternidad y por suerte ya estamos trabajando a pleno en el laboratorio nuevamente. Disfruto mucho de estar en familia y hacer ciencia a la vez.

-¿Qué rescatás de tu formación en el Instituto Balseiro y cómo impactó en tu desarrollo profesional?

-La carrera de posgrado en el IB tiene una amplia oferta académica de materias para elegir según la temática a desarrollar en la tesis. Los profesores son especialistas reconocidos cada uno en su campo y, en general, sus líneas de trabajo se encuentran alineadas. Esto permite una interesante combinación aula- laboratorio, aprovechando la infraestructura y disponibilidad de equipamiento. Además, Bariloche es una ciudad muy linda para vivir.

Por Gabriela Ensinck para el Área de Comunicación del Instituto Balseiro

Crédito foto: Marion Prieto / Instituto Balseiro

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La doctora en Ciencias de la Ingeniería del Balseiro Guillermina Amica fue distinguida por la firma L'Oréal y el CONICET por su proyecto “Captura y reutilización de CO2 para la generación de gas natural sintético”. En esta entrevista cuenta de qué se trata y cómo su formación en el Instituto Balseiro contribuyó a lograrlo.

Fecha de publicación: 16/11/2022

Guillermina Amica (35) es marplatense pero hace casi diez años que vive en Bariloche. Luego de recibirse como Ingeniera Química en la Universidad de Mar del Plata y de trabajar algunos años en la industria siderúrgica, realizó el doctorado en Ciencias de la Ingeniería en el Instituto Balseiro, institución pública dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO). Actualmente trabaja como investigadora del CONICET en el grupo Fisicoquímica de Materiales del Centro Atómico Bariloche, en la Gerencia de Investigación Aplicada.

Acaba de obtener el premio L'Oréal UNESCO por las Mujeres en la Ciencia, en la categoría Beca (menores de 36 años), por un proyecto cuyo título completo es: “Captura y reutilización de CO2 para la generación de gas natural sintético empleando materiales formadores de hidruros con función dual”. Sobre este proyecto y sus implicancias; así como la influencia que tuvo su formación en el Instituto Balseiro, Guillermina dialogó con el Área de Comunicación y Prensa del IB.

-¿Podrías explicar en forma simple de qué se trata el proyecto por el que obtuviste el premio L'Oréal?

-El proyecto propone desarrollar materiales y evaluar su factibilidad de aplicación para la conversión selectiva de dióxido de carbono (CO2) a combustibles sintéticos de interés industrial. Dentro del grupo Fisicoquímica de Materiales del CAB, dirigido por Fabiana Gennari, nos dedicamos a investigar materiales sólidos, que se llaman hidruros, para distintas aplicaciones, en particular el almacenamiento de hidrógeno. Éste justamente había sido el tema de mi tesis de doctorado. Ya en el posdoctorado hice un cambio en la línea de investigación para capitalizar lo que conocíamos de los hidruros en otra aplicación: convertir CO2 en combustibles sintéticos.

-¿Y eso qué implica?

-Este enfoque implica la integración del ciclo del hidrógeno (H2) y del CO2. Por un lado el hidrógeno producido a partir de energías renovables puede ser almacenado y transportado de manera segura en materiales sólidos tipo hidruros. Por otro lado, se puede usar el hidruro para capturar y transformar in-situ el CO2 liberado de grandes centros de emisión en un proceso energéticamente eficiente.

-¿Qué importancia tiene esta investigación, en el marco de una transición energética hacia energías renovables?

-Hay una necesidad cada vez más fuerte de ampliar la matriz energética y dejar de depender de los hidrocarburos. El problema es que las fuentes primarias de energía limpia como la eólica y la solar son intermitentes. A veces tenemos mucho, a veces no. Entonces hay que pensar maneras de almacenarla y ahí aparece el hidrógeno como un vector energético, que te permite almacenar y transportar la energía. Producimos hidrógeno a partir del agua mediante un proceso llamado electrólisis. Pero el hidrógeno es una molécula que en condiciones normales de presión y temperatura ocupa mucho lugar. Por eso hay que almacenarlo en tanques a muy alta presión o como un líquido a temperaturas muy bajas, o en el interior de compuestos sólidos como los hidruros que estudiamos en la CNEA.

-¿La misma tecnología para almacenar hidrógeno dentro de un material sólido se puede usar para capturar y transformar dióxido de carbono?

- Teniendo el know how sobre las reacciones entre un sólido (el hidruro), y un gas (el hidrógeno), lo que hacemos en el laboratorio es optimizar esos materiales en cuanto a su microestructura, área superficial, combinaciones entre ellos y ver qué aditivos le podemos agregar para mejorar sus propiedades para una aplicación en particular. Ese material optimizado lo estudiamos para las reacciones con el CO2, cuál es el tiempo de reacción y cómo influye la temperatura en la cantidad y calidad de gases que producimos.

-¿Qué calidad tiene el combustible que se obtiene?

-Lo estamos evaluando, tenemos algunos trabajos publicados. Vemos que se transforma en metano o mezclas de metano e hidrógeno, que se pueda almacenar, usar en un proceso industrial o tal vez inyectar a la red para generar energía.

-¿Este proceso podría servir también para reducir emisiones causantes del cambio climático?

-Sí. La idea es usar estos materiales que almacenan hidrógeno para reaccionar con dióxido de carbono residual de cualquier proceso. Es una de las tantas tecnologías que se están investigando para reducir las emisiones de gases de invernadero.

-¿Qué significa para vos ganar el premio L'Oréal por las Mujeres en la Ciencia?

-Ganar este tipo de premios siempre es una alegría enorme. Presentamos este proyecto en el que había empezado a trabajar, y fue una enorme emoción recibirlo. Me enteré que era la ganadora en la categoría Beca por un llamado de Ana Franchi, la presidenta del CONICET.
Más allá de que se plantea como algo individual, hay todo un equipo trabajando en este proyecto, con Fabiana Gennari a la cabeza y no menos de 10 personas entre investigadores y becarios.

-¿Qué impacto creés que tendrá en tu carrera y en la continuidad del proyecto?

-El premio nos da visibilidad,a los investigadores, al proyecto, al IB donde me formé e hice mi tesis doctoral, y al CAB donde trabajo. El incentivo económico es para invertir en materiales para preparar líneas de gases, comprar válvulas, conectores, accesorios y equipamiento de laboratorio para todo el grupo de trabajo.

-¿Qué despertó tu vocación por la Ingeniería y luego por hacer una carrera científica? -

-Siempre me interesaron las ciencias exactas y naturales y era buena en matemática así que me resultó bastante natural elegir Ingeniería. Además estaba disponible en Mar del Plata, mi ciudad. Soy la única científica en mi familia: mi mamá es docente y mi papá mecánico, como mi abuelo. Antes de empezar el último año de la carrera, hice la Beca de verano acá en el Balseiro, en el mismo grupo de trabajo en el que estoy ahora. A fines del 2013, cuando decidí volver al ámbito académico, me reinserté en ese grupo e hice mi tesis de doctorado con Fabiana Gennari y Pierre Arneodo Larochette usando hidruros complejos para almacenamiento.

-¿Cómo lo compatibilizás con tu vida personal y familiar?

-Empecé el posdoc luego de la licencia por maternidad de mi primer hijo en julio de 2019 y en marzo de 2020 se frenó todo por la pandemia. No podíamos ir al laboratorio y hacíamos teletrabajo. Con mi pareja, que es físico y también trabaja en el CAB, nos turnábamos para cuidar a mi hijo, y luego vino el segundo. Volví hace poco de mi segunda licencia por maternidad y por suerte ya estamos trabajando a pleno en el laboratorio nuevamente. Disfruto mucho de estar en familia y hacer ciencia a la vez.

-¿Qué rescatás de tu formación en el Instituto Balseiro y cómo impactó en tu desarrollo profesional?

-La carrera de posgrado en el IB tiene una amplia oferta académica de materias para elegir según la temática a desarrollar en la tesis. Los profesores son especialistas reconocidos cada uno en su campo y, en general, sus líneas de trabajo se encuentran alineadas. Esto permite una interesante combinación aula- laboratorio, aprovechando la infraestructura y disponibilidad de equipamiento. Además, Bariloche es una ciudad muy linda para vivir.

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El ingeniero rionegrino Miguel San Martín trabaja en las misiones que llevan robots a Marte. Cómo llegó a trabajar en el mítico JPL de la NASA, cómo es trabajar allí y cuáles son sus planes a futuro forman parte de esta entrevista realizada un día antes de su participación como expositor en el evento “Migración de ideas”, organizado en Bariloche por Fundación Balseiro. 

Fecha de publicación: 11/11/2022

“Perserverancia” es uno de los robots de la Tierra que están de visita en Marte. Con sus ojos-cámara y sus brazos robotizados, el vehículo “rover” recolecta muestras del suelo y envía información científica para develar los secretos marcianos. Antes de esa misión, que aún está activa, hubo muchas más similares. En todas las que tuvieron éxito, es decir, aquellas en las que se logró que los rovers descendieran “sin un rasguño”, participó el ingeniero argentino Miguel San Martín. Lo hizo desde su trabajo como Jefe de Ingeniería para el Guiado, Navegación y Control de naves espaciales del JPL (siglas en inglés de “Laboratorio de Propulsión a Chorro”) de la agencia espacial estadounidense NASA.

Invitado a participar en el evento “Migración de ideas”, que se realizó el sábado 29 de octubre en Bariloche (y que se puede ver en video en migraciondeideas.org), Miguel San Martín llegó a Bariloche. Un día antes de su presentación como orador en ese evento, que es organizado por Fundación Balseiro con el objetivo de crear diálogos entre las ciencias, la cultura, la educación y el mundo empresarial, San Martín visitó el campus del Instituto Balseiro (CNEA-UNCUYO) y el Centro Atómico Bariloche. Allí dio esta entrevista, cuya versión “en crudo” también se puede ver en el canal de YouTube “Instituto Balseiro” (bit.ly/youtubebalseiro).

A sus 63 años, el ingeniero es rionegrino (nació en Villa Regina, Argentina) y es egresado del colegio industrial Pío Nono. Vive en los Estados Unidos, donde se recibió de ingeniero electrónico en la Syracuse University y de Magíster en Ingeniería Aeronáutica y Astronáutica en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). En su CV se incluye haber trabajado en sistemas de Guiado, Navegación y Control de misiones que lograron “amartizar” a los rovers Pathfinder, Spirit, Opportunity, Curiosity y Perserverance en el planeta rojo.

Apasionado de su trabajo, ante la consulta de cuáles son sus tres hobbies favoritos, responde: “Aunque queda mal decirlo, mi trabajo es mi Hobby número uno, porque realmente lo disfruto y le invierto mucho tiempo”. Aunque también cuenta que otro hobby es escuchar todo tipo de música, y que le gusta mucho el jazz. “Y comer, obviamente, como buen argentino”. Además, cuenta que le fascina leer sobre la historia del proyecto Apolo y opina que muchos de esos libros “son casi ciencia ficción”. Una de sus películas favoritas es Apolo 13 y que también le gustó mucho la serie “The Wright Stuff”.

-¿Cómo es trabajar en el JPL?

-En cierto modo es un ambiente que les resultaría familiar a ustedes porque es académico. Dependemos de Caltech. La NASA está organizado en diferentes centros que están geográficamente distribuidos, no todos conocen: el Johnson Space Center en Houston, el Kennedy Space Center en Florida, y hay varios más. El JPL está en Pasadena, en el área de Los Ángeles, pero es distinto al resto de los centros de la Nasa en que depende de Caltech. La NASA tiene un contrato con la universidad de Caltech para operar el JPL. Entonces tenemos una conexión con el mundo académico que hace que uno se sienta un poco más como una universidad. Y la onda es así, de ese tipo de más académica y más relajada. En ese sentido los estudiantes del Balseiro se sentirían muy cómodos porque es ese estilo. Obviamente se trabaja muy duro pero se trata de ser informal pero eficiente, obviamente, sino no podríamos hacer las misiones.

-Trabajás hace más de 30 años allí, ¿cómo fue que llegaste al JPL?

-Es una larga historia: puedo decir que empezó bajo los cielos patagónicos de Villa Regina cuando de chico ya tenía pasión por la ingeniería. Íbamos a la tranquera donde se veía un cielo hermoso y mi padre me enseñaba las estrellas. Él era ingeniero civil así que para para hacer caminos en la Patagonia se tenía que guiar por estrellas. No existía el GPS en aquella época. Así que conocía las constelaciones. Ésa fue mi primera entrada a amar el cielo, el universo. Después vino el proyecto Apolo y luego vino el proyecto Viking, que justo yo estaba en Villa Regina en vacaciones de invierno cuando aterrizó. Esa mañana cuando fui al pueblo, que se hacían las compras siempre a la mañana, fui al kiosquito y el diario Río Negro tenía la foto de la patita de la sonda en la superficie de Marte. Ahí me dije: “Esto es lo que yo quiero hacer”. El próximo paso fue preguntarme cómo hago eso y mi padre sugirió: “Andá a hacer la universidad…”. (N. de la R.: a los Estados Unidos).

-¿Tenías chances de ir allá? ¿Tenías familia en los Estados Unidos?

-No, no tenía nada y mi inglés era bastante precario. Sabía todo lo que te enseñan en el colegio, toda la gramática pero no podía hablar ni mucho menos escuchar. Había ido al colegio técnico, al Pío Nono. En esa parte me sentía muy bien preparado: en la matemática, la física, la electrónica. Pero tenía el inglés, a pesar de haberlo estudiado toda mi vida, con muchos problemas. Por suerte lo que sí tenía mi favor era que mi padre me podía costear los estudios. Así que terminé el colegio de secundario en diciembre y en enero ya partí para Estados Unidos, sin un plan concreto, a buscarle la vuelta. Logré que me aceptaran en Syracuse University. Fracasé en entrar a Cornell, que es una universidad muy prestigiosa. No me aceptaron y por un momento parecía que toda la aventura no iba a durar ni un año. Pero le encontré la vuelta para que me aceptaran en Syracuse University, donde saqué muy buenas notas. Después pude aplicar a varias universidades y me aceptaron este en el MIT, en Stanford y Carnegie Mellon.

-¿Por qué elegiste el MIT?

-Elegí el MIT porque ahí fue donde habían desarrollado el sistema de guiado, navegación y control para Apolo. Así que este quería estudiar con esos profesores que habían participado de Apolo. Después, una vez que estás ahí, y te graduás de una universidad como el MIT, los centros de la NASA e incluso las industrias privadas van a buscar estudiantes. Así que como se presentó JPL, me puse el traje con corbata. Nadie usa traje con corbata en JPL pero yo no sabía (risas). Me entrevistaron, después me pagaron un viaje en avión, me hicieron otra entrevista y me ofrecieron un trabajo. Es el único trabajo que he tenido.

-Después vinieron los rovers: las misiones Magallanes a Venus, Casini a Saturno, Pathfinder a Marte. ¿Cómo es trabajar de ingeniero de robots que van a Marte?

-Y… A veces a uno le cuesta… Como toda actividad humana hay momentos de grandes frustraciones porque todas estas aventuras están hechas por seres humanos. Nunca estamos todos de acuerdo en todo. Siempre hay dificultades, problemas de presupuesto… De vez en cuando, cuando estamos medios con el alma un poco en el piso, tenemos que decir: “Recordemos en lo que estamos trabajando. Estamos trabajando en poner una sonda en la superficie de Marte. Pretty cool”. Entonces eso nos vuelve a recargar las baterías.

-Pensar en el objetivo…

-Sí, el objetivo y poder superar todas las cosas que no son tan agradables. Pero el objetivo siempre está ahí. Y uno se acuerda después de haber tenido la primera experiencia. Ver un vehículo aterrizar en Marte y que uno tuvo algo que ver es una experiencia que nunca se olvida. Te ayuda para la próxima y la próxima… Pero no es todo fácil y divertido porque es como todas las cosas difíciles en la vida. Pero tiene una gran recompensa al final y eso lo que nos permite superar todas esas dificultades.

-¿Qué es lo que más te gusta de la ingeniería?

-Me encanta, frente a un problema… Siempre digo que nunca estoy tan feliz y miserable al mismo tiempo como cuando tengo un problema que resolver. Feliz, porque me gusta; y miserable, porque es trabajo. Es a veces desvelos, pasándote toda una noche mirando al techo tratando de buscarle la vuelta. No siempre ocurre pero cuando ocurre algo que me da tremenda cantidad de placer es poder llegar a la base del problema, a las raíces del problema. Muchas veces, veo que los ingenieros jóvenes saltan a buscar soluciones antes de entender el problema. Hay soluciones pero son soluciones que simplemente tratan los síntomas del problema y no la raíz. Lo más lo que más me divierte es tratar de buscar cuál es la raíz de ese problema. Muchas veces cuando vas a la raíz del problema, la solución es mucho más simple. Incluso la solución aparece sola cuando encontrás la raíz del problema. No siempre ocurre así pero cuando ocurre eso es lo que más me apasiona. Pero es una lucha buscar… Tiene que haber una razón detrás de este problema difícil, algo que es sencillo. Una vez que le sacas todo lo de arriba y está ahí abajo… La raíz del problema y la solución vienen juntas. Eso es lo que lo que me gusta la ingeniería.

-Está el debate del viaje tripulado a Marte o a la Luna … En una nota comentaste que todo el mundo se preocupaba por ir a Marte y que primero hay que regresar a la Luna. ¿Cómo pensás que van a ser los próximos años con respecto a los viajes tripulados?

-En primer lugar, sí, hay una tensión y no estamos todos de acuerdo en cuanto el valor de los vuelos tripulados. Hay muchos que piensan que las misiones robóticas son todo lo que deberíamos hacer. No estoy de acuerdo con eso. Me parece que una combinación de ambos es importante, porque el ser humano tiene el deseo de ir en forma personal a explorar diferentes mundos. Primero este mundo y ahora otros mundos. Y me parece que tal vez no se puede explicar por qué, pero que es una tendencia que nos ha redituado en la vida. Cuando se han ido, “Para qué te vas para allá” y “No sé pero yo voy para allá” y después descubrís América o algo descubrís… Te venís a la Patagonia y descubrís el lago Mascardi, Bariloche, todo lo que sea… Para mí es un instinto humano fundamental y tiene que ser parte también de explorar otros mundos.

-¿Y esto de ir a la Luna o a Marte?

-Claro, la Luna fue fácil relativamente, comparado con Marte. Marte es muy difícil. El problema es que aquellos que quieren ir a Marte derecho sin pasar por la Luna, porque son fanáticos de Marte y dicen “ya hicimos la Luna”, al final hacen que terminemos con nada porque es un salto demasiado grande. Así que finalmente en la NASA, en los Estados Unidos, hay un consenso importante, porque involucra a los políticos, que son quienes ponen los recursos, de que hay que ir primero a la Luna y aprender a vivir de los elementos de la Luna. Porque en la Luna quizás no necesitás tanto pero para Marte lo vamos a necesitar.

-Entonces la Luna es más que importante…

-La Luna sería un lugar para probar cómo podemos hacer combustibles de los materiales de los elementos que ya están en la Luna. Y construir una infraestructura para ir a la Luna con la que después sea más fácil hacer el puente a Marte. Así que hay una oficina dentro de la NASA para asegurarnos de que esto no sean simplemente palabras, que se llama “Moon to Mars”. Así que hay ya un grupo ya asegurándose de que todas las actividades de la Luna que se están haciendo tengan una proyección hacia Marte, a pesar de que el objetivo inmediato es la Luna y no Marte.

-La gran diferencia con respecto al programa Apolo es que ahora el sector privado también está apoyando fuertemente, no? Hay un trabajo en equipo con el sector privado.

-Exactamente. Es algo sutil porque aún en el proyecto Apolo la NASA trabajaba con la industria privada. Se hacían licitaciones pero el diseño era de la NASA. Es decir, la licitación era para construir la arquitectura elegida por la NASA. Si costaba más el gobierno le daba más plata a las compañías. Ahora la modalidad es distinta. Eso funcionó: se fueron a la Luna, todo perfecto. Incluso es la misma modalidad que están implementando ahora para construir este cohete, que es tipo Saturno 5, el SLS o Space Long System. Orion, que es una cápsula, también está construida de la vieja manera. Eso simplemente te pone astronautas en órbita de la Luna. Para transportarnos a la Luna y traerlos de vuelta a la órbita, la NASA hizo una licitación para un servicio. Así que la NASA no dice que quiere que construyan una nave espacial sino que dice “yo quiero pagar tanto por un viaje a la luna y vuelta”. Pagan el servicio y la compañía privada es dueña del Hardware.

-Un taxi…

-Ellos diseñan el taxi, lo operan y ponen plata de ellos también, lo cual es importante porque tienen participación y si les va mal, ellos también digamos pierden plata. La NASA les dice que busquen también a otros clientes porque les conviene que ellos vendan esos servicios, por ejemplo, a otros países.

-O para turismo espacial.

-El turismo espacial, por ejemplo. Porque eso hace que las compañías privadas sean más saludables y puedan bajar los costos para la NASA. Así que es una forma nueva de operar con el sector privado, que se empezó con reaprovisionamiento de la estación espacial. Eso lo hace SpaceX.

-¿Se viene una nueva era de viajes al espacio?

-Yo creo que sí, porque los costos están bajando y porque hay nuevas compañías como SpaceX y ahora está Blue Origins, que es de Bezos, que están desarrollando nuevas tecnologías. Por ejemplo, SpaceX utiliza cohetes reusables, y ha bajado los costos en forma dramática. A medida que bajen los costos habrá más oportunidades. Hay otras innovaciones. La NASA o el Departamento de Defensa necesita poner un satélite grande en el espacio con un cohete caro pero el cohete tiene capacidad para más, para “llevar en el baúl” un poco más. Entonces la gente pone ahí “cubesats”, que hoy en día hay chicos en colegio secundarios diseñando “cubesats”. Antes era algo de agencias espaciales gubernamentales. Hoy en día eso abrió la puerta a muchos para poder participar.

-En este programa, que se basa en décadas de esfuerzo, ¿cómo ves la posible participación de países como Argentina, de empresas y profesionales de Argentina?

-En primer lugar, CONAE e INVAP ya son parte de ese mundo. En el caso de CONAE e INVAP, que son los casos que yo conozco, con las misiones científicas en las que la NASA participa. Espero que haya más de eso porque realmente demuestra la capacidad de la Argentina para hacer esos proyectos. Y después está también la parte del “newspace”, como se le llama, con compañías como Satellogic, que forman parte de esta nueva forma de encarar el problema totalmente distinta, con costos mucho más bajos y con gran éxito. Hoy en día estas compañías pueden salir de muchos lugares; no es sólo Estados Unidos Europa, Europa, Rusia o China. Para la gente joven estamos viendo una época excelente de oportunidades. Si fuera joven ahora tendría otras oportunidades. No tendría que dejar el país como tuve que hacerlo en aquella época.

-Para ir terminando, porque tenés que ir a dar una charla. Algunas preguntas breves: ¿Cuál es tu rover favorito?

-No sé si tengo uno, porque todos han tenido su importancia. Tal vez Curiosity, porque fue un salto tecnológico tan grande, con el nuevo sistema.. Fue el primer aterrizaje “suave”, porque los anteriores fueron aterrizajes más mecánicos, tenían bolsas de aire, rebotaban.

-¿Vos desarrollaste el nuevo sistema, no?

-Fui uno. Se llama Skycrane, hay un helicóptero en Estados Unidos llamado así, que fue desarrollado por el Departamento de Defensa. Es un helicóptero enorme que lo utilizan para carga y por eso le ponen ese nombre.

-¿Fue un trabajo en equipo entonces?

-Fue un trabajo en equipo. La idea original provino de los ingenieros mecánicos. Ellos estaban tratando de resolver el problema de cómo hacer una vez que el vehículo aterriza… Si uno lo hace con la forma convencional, donde tenés una nave de descenso, una plataforma con patas que aterrizan como el Viking, y tenés todo el sistema de propulsión abajo tuyo, entonces ocurre que el rover te queda muy alto. ¿Cómo lo bajas? Necesitás poner rampas. Si es chiquito, poner rampas no es ningún problema. Pero estamos hablando de un rover que es del tamaño de un auto pequeño. No era fácil la cuestión. La idea fue ver qué pasaba si el sistema de producción estaba arriba. Cuando me preguntaron a mí como ingeniero de guiado y control, me dijeron. “Miguel, ¿vos pensás que se puede controlar este sistema? Yo digo: “Sí, no hay ningún… Sistema de control…”. Les pedí que pusieran el confluence point cerca del centro de masa… Hay un par de trucos que no son 100% esenciales pero que hizo que fuera más fácil de hacer. Hubo retoques que fueron de mi contribución pero hubo contribución de muchos.

-Quienes quieran saber más sobre este sistema, hay mucho material en internet.

-¡Sí!

-Estuviste en The Big Bang Theory. Qué divertido debe haber sido.

-Sí, nos invitaron, estuvo muy divertido. Presenciamos una filmación, que es muy interesante porque es todo muy técnico. Está muy bien pensado.

-Viste que al pobre ingeniero lo “bardean” bastante los tres físicos…

-Sí, pero esa serie hizo que los nerds sean cool. Hubo una época en la que no era así. Hoy en día ser nerd es cool. Y esa serie tuvo mucho que ver con eso. Y es bueno porque antes el “tragalibros”, al que le gustaba estudiar, no estaba bien considerado en la sociedad, no era alguien que se celebraba tanto en la sociedad lamentablemente.

-Es lindo además porque Penny, que es el personaje que “no sabe” de ciencia, va interactuando y en realidad se van compartiendo un montón de cosas de los dos mundos…

-Claro, exactamente. Se necesitan ambos.

-Ahora sí, últimas preguntas así podés ir a dar la charla: ¿Viajarías a la luna?

-Mmmm… En el Starship de SpaceX que se está construyendo, sí, porque va a ser muy cómodo. Pero en las cápsulas de Apolo creo que no podría honestamente.

-Irías como turista espacial más bien…

-Más como turista espacial.

-¿Y a Marte?

-A Marte mucho menos. A mí me apasiona diseñar las máquinas que utilizarían ellos para ir a Marte. Eso es lo que me apasiona. El viaje en sí mismo no es lo que me llamaba la atención. Lo que me llamaba la atención era diseñar un aparato que pudiera hacer esas cosas, que automáticamente se pudiera guiar en el espacio. Yo tenía lanchas a control remoto y siempre me parecía una cosa rara que uno pudiera guiar algo a distancia…

-Y utilizando las estrellas.

-Y utilizando las estrellas. Eso es lo que a mí me interesa, más que sentarme adentro adentro de una de una estación espacial o de una nave espacial manejándola.

-¿Querés comentar algo sobre tus próximos pasos y lo que estás trabajando ahora?

-El trabajo corriente mío es… El vehículo Perseverancia está ahora en Marte tomando muestras y encapsulándolas para traerlas a la Tierra. Estamos trabajando en la misión que las va a traer a la Tierra, y se llama Mars Sample Return. Son varias misiones en una, porque tiene varios componentes

-Es histórico porque es la primera vez que se van a traer muestras de Marte…

-Si esa es la última misión ya me puedo sentir contento y colgar los botines y listo…

-Muchas gracias.

-Muchas gracias a vos.

Por Laura García Oviedo para Prensa Migración de Ideas – Fundación Balseiro (link a la entrevista publicada en migraciondeideas.org: ver aquí).

Crédito foto: Marion Prieto / Instituto Balseiro

 

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Crédito foto: Laura García Oviedo, Prensa IB

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El ingeniero rionegrino Miguel San Martín trabaja en las misiones que llevan robots a Marte. Cómo llegó a trabajar en el mítico JPL de la NASA, cómo es trabajar allí y cuáles son sus planes a futuro forman parte de esta entrevista realizada un día antes de su participación como expositor en el evento “Migración de ideas”, organizado en Bariloche por Fundación Balseiro. 

Fecha de publicación: 11/11/2022

“Perserverancia” es uno de los robots de la Tierra que están de visita en Marte. Con sus ojos-cámara y sus brazos robotizados, el vehículo “rover” recolecta muestras del suelo y envía información científica para develar los secretos marcianos. Antes de esa misión, que aún está activa, hubo muchas más similares. En todas las que tuvieron éxito, es decir, aquellas en las que se logró que los rovers descendieran “sin un rasguño”, participó el ingeniero argentino Miguel San Martín. Lo hizo desde su trabajo como Jefe de Ingeniería para el Guiado, Navegación y Control de naves espaciales del JPL (siglas en inglés de “Laboratorio de Propulsión a Chorro”) de la agencia espacial estadounidense NASA.

Invitado a participar en el evento “Migración de ideas”, que se realizó el sábado 29 de octubre en Bariloche (y que se puede ver en video en migraciondeideas.org), Miguel San Martín llegó a Bariloche. Un día antes de su presentación como orador en ese evento, que es organizado por Fundación Balseiro con el objetivo de crear diálogos entre las ciencias, la cultura, la educación y el mundo empresarial, San Martín visitó el campus del Instituto Balseiro (CNEA-UNCUYO) y el Centro Atómico Bariloche. Allí dio esta entrevista, cuya versión “en crudo” también se puede ver en el canal de YouTube “Instituto Balseiro” (bit.ly/youtubebalseiro).

A sus 63 años, el ingeniero es rionegrino (nació en Villa Regina, Argentina) y es egresado del colegio industrial Pío Nono. Vive en los Estados Unidos, donde se recibió de ingeniero electrónico en la Syracuse University y de Magíster en Ingeniería Aeronáutica y Astronáutica en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). En su CV se incluye haber trabajado en sistemas de Guiado, Navegación y Control de misiones que lograron “amartizar” a los rovers Pathfinder, Spirit, Opportunity, Curiosity y Perserverance en el planeta rojo.

Apasionado de su trabajo, ante la consulta de cuáles son sus tres hobbies favoritos, responde: “Aunque queda mal decirlo, mi trabajo es mi Hobby número uno, porque realmente lo disfruto y le invierto mucho tiempo”. Aunque también cuenta que otro hobby es escuchar todo tipo de música, y que le gusta mucho el jazz. “Y comer, obviamente, como buen argentino”. Además, cuenta que le fascina leer sobre la historia del proyecto Apolo y opina que muchos de esos libros “son casi ciencia ficción”. Una de sus películas favoritas es Apolo 13 y que también le gustó mucho la serie “The Wright Stuff”.

-¿Cómo es trabajar en el JPL?

-En cierto modo es un ambiente que les resultaría familiar a ustedes porque es académico. Dependemos de Caltech. La NASA está organizado en diferentes centros que están geográficamente distribuidos, no todos conocen: el Johnson Space Center en Houston, el Kennedy Space Center en Florida, y hay varios más. El JPL está en Pasadena, en el área de Los Ángeles, pero es distinto al resto de los centros de la Nasa en que depende de Caltech. La NASA tiene un contrato con la universidad de Caltech para operar el JPL. Entonces tenemos una conexión con el mundo académico que hace que uno se sienta un poco más como una universidad. Y la onda es así, de ese tipo de más académica y más relajada. En ese sentido los estudiantes del Balseiro se sentirían muy cómodos porque es ese estilo. Obviamente se trabaja muy duro pero se trata de ser informal pero eficiente, obviamente, sino no podríamos hacer las misiones.

-Trabajás hace más de 30 años allí, ¿cómo fue que llegaste al JPL?

-Es una larga historia: puedo decir que empezó bajo los cielos patagónicos de Villa Regina cuando de chico ya tenía pasión por la ingeniería. Íbamos a la tranquera donde se veía un cielo hermoso y mi padre me enseñaba las estrellas. Él era ingeniero civil así que para para hacer caminos en la Patagonia se tenía que guiar por estrellas. No existía el GPS en aquella época. Así que conocía las constelaciones. Ésa fue mi primera entrada a amar el cielo, el universo. Después vino el proyecto Apolo y luego vino el proyecto Viking, que justo yo estaba en Villa Regina en vacaciones de invierno cuando aterrizó. Esa mañana cuando fui al pueblo, que se hacían las compras siempre a la mañana, fui al kiosquito y el diario Río Negro tenía la foto de la patita de la sonda en la superficie de Marte. Ahí me dije: “Esto es lo que yo quiero hacer”. El próximo paso fue preguntarme cómo hago eso y mi padre sugirió: “Andá a hacer la universidad…”. (N. de la R.: a los Estados Unidos).

-¿Tenías chances de ir allá? ¿Tenías familia en los Estados Unidos?

-No, no tenía nada y mi inglés era bastante precario. Sabía todo lo que te enseñan en el colegio, toda la gramática pero no podía hablar ni mucho menos escuchar. Había ido al colegio técnico, al Pío Nono. En esa parte me sentía muy bien preparado: en la matemática, la física, la electrónica. Pero tenía el inglés, a pesar de haberlo estudiado toda mi vida, con muchos problemas. Por suerte lo que sí tenía mi favor era que mi padre me podía costear los estudios. Así que terminé el colegio de secundario en diciembre y en enero ya partí para Estados Unidos, sin un plan concreto, a buscarle la vuelta. Logré que me aceptaran en Syracuse University. Fracasé en entrar a Cornell, que es una universidad muy prestigiosa. No me aceptaron y por un momento parecía que toda la aventura no iba a durar ni un año. Pero le encontré la vuelta para que me aceptaran en Syracuse University, donde saqué muy buenas notas. Después pude aplicar a varias universidades y me aceptaron este en el MIT, en Stanford y Carnegie Mellon.

-¿Por qué elegiste el MIT?

-Elegí el MIT porque ahí fue donde habían desarrollado el sistema de guiado, navegación y control para Apolo. Así que este quería estudiar con esos profesores que habían participado de Apolo. Después, una vez que estás ahí, y te graduás de una universidad como el MIT, los centros de la NASA e incluso las industrias privadas van a buscar estudiantes. Así que como se presentó JPL, me puse el traje con corbata. Nadie usa traje con corbata en JPL pero yo no sabía (risas). Me entrevistaron, después me pagaron un viaje en avión, me hicieron otra entrevista y me ofrecieron un trabajo. Es el único trabajo que he tenido.

-Después vinieron los rovers: las misiones Magallanes a Venus, Casini a Saturno, Pathfinder a Marte. ¿Cómo es trabajar de ingeniero de robots que van a Marte?

-Y… A veces a uno le cuesta… Como toda actividad humana hay momentos de grandes frustraciones porque todas estas aventuras están hechas por seres humanos. Nunca estamos todos de acuerdo en todo. Siempre hay dificultades, problemas de presupuesto… De vez en cuando, cuando estamos medios con el alma un poco en el piso, tenemos que decir: “Recordemos en lo que estamos trabajando. Estamos trabajando en poner una sonda en la superficie de Marte. Pretty cool”. Entonces eso nos vuelve a recargar las baterías.

-Pensar en el objetivo…

-Sí, el objetivo y poder superar todas las cosas que no son tan agradables. Pero el objetivo siempre está ahí. Y uno se acuerda después de haber tenido la primera experiencia. Ver un vehículo aterrizar en Marte y que uno tuvo algo que ver es una experiencia que nunca se olvida. Te ayuda para la próxima y la próxima… Pero no es todo fácil y divertido porque es como todas las cosas difíciles en la vida. Pero tiene una gran recompensa al final y eso lo que nos permite superar todas esas dificultades.

-¿Qué es lo que más te gusta de la ingeniería?

-Me encanta, frente a un problema… Siempre digo que nunca estoy tan feliz y miserable al mismo tiempo como cuando tengo un problema que resolver. Feliz, porque me gusta; y miserable, porque es trabajo. Es a veces desvelos, pasándote toda una noche mirando al techo tratando de buscarle la vuelta. No siempre ocurre pero cuando ocurre algo que me da tremenda cantidad de placer es poder llegar a la base del problema, a las raíces del problema. Muchas veces, veo que los ingenieros jóvenes saltan a buscar soluciones antes de entender el problema. Hay soluciones pero son soluciones que simplemente tratan los síntomas del problema y no la raíz. Lo más lo que más me divierte es tratar de buscar cuál es la raíz de ese problema. Muchas veces cuando vas a la raíz del problema, la solución es mucho más simple. Incluso la solución aparece sola cuando encontrás la raíz del problema. No siempre ocurre así pero cuando ocurre eso es lo que más me apasiona. Pero es una lucha buscar… Tiene que haber una razón detrás de este problema difícil, algo que es sencillo. Una vez que le sacas todo lo de arriba y está ahí abajo… La raíz del problema y la solución vienen juntas. Eso es lo que lo que me gusta la ingeniería.

-Está el debate del viaje tripulado a Marte o a la Luna … En una nota comentaste que todo el mundo se preocupaba por ir a Marte y que primero hay que regresar a la Luna. ¿Cómo pensás que van a ser los próximos años con respecto a los viajes tripulados?

-En primer lugar, sí, hay una tensión y no estamos todos de acuerdo en cuanto el valor de los vuelos tripulados. Hay muchos que piensan que las misiones robóticas son todo lo que deberíamos hacer. No estoy de acuerdo con eso. Me parece que una combinación de ambos es importante, porque el ser humano tiene el deseo de ir en forma personal a explorar diferentes mundos. Primero este mundo y ahora otros mundos. Y me parece que tal vez no se puede explicar por qué, pero que es una tendencia que nos ha redituado en la vida. Cuando se han ido, “Para qué te vas para allá” y “No sé pero yo voy para allá” y después descubrís América o algo descubrís… Te venís a la Patagonia y descubrís el lago Mascardi, Bariloche, todo lo que sea… Para mí es un instinto humano fundamental y tiene que ser parte también de explorar otros mundos.

-¿Y esto de ir a la Luna o a Marte?

-Claro, la Luna fue fácil relativamente, comparado con Marte. Marte es muy difícil. El problema es que aquellos que quieren ir a Marte derecho sin pasar por la Luna, porque son fanáticos de Marte y dicen “ya hicimos la Luna”, al final hacen que terminemos con nada porque es un salto demasiado grande. Así que finalmente en la NASA, en los Estados Unidos, hay un consenso importante, porque involucra a los políticos, que son quienes ponen los recursos, de que hay que ir primero a la Luna y aprender a vivir de los elementos de la Luna. Porque en la Luna quizás no necesitás tanto pero para Marte lo vamos a necesitar.

-Entonces la Luna es más que importante…

-La Luna sería un lugar para probar cómo podemos hacer combustibles de los materiales de los elementos que ya están en la Luna. Y construir una infraestructura para ir a la Luna con la que después sea más fácil hacer el puente a Marte. Así que hay una oficina dentro de la NASA para asegurarnos de que esto no sean simplemente palabras, que se llama “Moon to Mars”. Así que hay ya un grupo ya asegurándose de que todas las actividades de la Luna que se están haciendo tengan una proyección hacia Marte, a pesar de que el objetivo inmediato es la Luna y no Marte.

-La gran diferencia con respecto al programa Apolo es que ahora el sector privado también está apoyando fuertemente, no? Hay un trabajo en equipo con el sector privado.

-Exactamente. Es algo sutil porque aún en el proyecto Apolo la NASA trabajaba con la industria privada. Se hacían licitaciones pero el diseño era de la NASA. Es decir, la licitación era para construir la arquitectura elegida por la NASA. Si costaba más el gobierno le daba más plata a las compañías. Ahora la modalidad es distinta. Eso funcionó: se fueron a la Luna, todo perfecto. Incluso es la misma modalidad que están implementando ahora para construir este cohete, que es tipo Saturno 5, el SLS o Space Long System. Orion, que es una cápsula, también está construida de la vieja manera. Eso simplemente te pone astronautas en órbita de la Luna. Para transportarnos a la Luna y traerlos de vuelta a la órbita, la NASA hizo una licitación para un servicio. Así que la NASA no dice que quiere que construyan una nave espacial sino que dice “yo quiero pagar tanto por un viaje a la luna y vuelta”. Pagan el servicio y la compañía privada es dueña del Hardware.

-Un taxi…

-Ellos diseñan el taxi, lo operan y ponen plata de ellos también, lo cual es importante porque tienen participación y si les va mal, ellos también digamos pierden plata. La NASA les dice que busquen también a otros clientes porque les conviene que ellos vendan esos servicios, por ejemplo, a otros países.

-O para turismo espacial.

-El turismo espacial, por ejemplo. Porque eso hace que las compañías privadas sean más saludables y puedan bajar los costos para la NASA. Así que es una forma nueva de operar con el sector privado, que se empezó con reaprovisionamiento de la estación espacial. Eso lo hace SpaceX.

-¿Se viene una nueva era de viajes al espacio?

-Yo creo que sí, porque los costos están bajando y porque hay nuevas compañías como SpaceX y ahora está Blue Origins, que es de Bezos, que están desarrollando nuevas tecnologías. Por ejemplo, SpaceX utiliza cohetes reusables, y ha bajado los costos en forma dramática. A medida que bajen los costos habrá más oportunidades. Hay otras innovaciones. La NASA o el Departamento de Defensa necesita poner un satélite grande en el espacio con un cohete caro pero el cohete tiene capacidad para más, para “llevar en el baúl” un poco más. Entonces la gente pone ahí “cubesats”, que hoy en día hay chicos en colegio secundarios diseñando “cubesats”. Antes era algo de agencias espaciales gubernamentales. Hoy en día eso abrió la puerta a muchos para poder participar.

-En este programa, que se basa en décadas de esfuerzo, ¿cómo ves la posible participación de países como Argentina, de empresas y profesionales de Argentina?

-En primer lugar, CONAE e INVAP ya son parte de ese mundo. En el caso de CONAE e INVAP, que son los casos que yo conozco, con las misiones científicas en las que la NASA participa. Espero que haya más de eso porque realmente demuestra la capacidad de la Argentina para hacer esos proyectos. Y después está también la parte del “newspace”, como se le llama, con compañías como Satellogic, que forman parte de esta nueva forma de encarar el problema totalmente distinta, con costos mucho más bajos y con gran éxito. Hoy en día estas compañías pueden salir de muchos lugares; no es sólo Estados Unidos Europa, Europa, Rusia o China. Para la gente joven estamos viendo una época excelente de oportunidades. Si fuera joven ahora tendría otras oportunidades. No tendría que dejar el país como tuve que hacerlo en aquella época.

-Para ir terminando, porque tenés que ir a dar una charla. Algunas preguntas breves: ¿Cuál es tu rover favorito?

-No sé si tengo uno, porque todos han tenido su importancia. Tal vez Curiosity, porque fue un salto tecnológico tan grande, con el nuevo sistema.. Fue el primer aterrizaje “suave”, porque los anteriores fueron aterrizajes más mecánicos, tenían bolsas de aire, rebotaban.

-¿Vos desarrollaste el nuevo sistema, no?

-Fui uno. Se llama Skycrane, hay un helicóptero en Estados Unidos llamado así, que fue desarrollado por el Departamento de Defensa. Es un helicóptero enorme que lo utilizan para carga y por eso le ponen ese nombre.

-¿Fue un trabajo en equipo entonces?

-Fue un trabajo en equipo. La idea original provino de los ingenieros mecánicos. Ellos estaban tratando de resolver el problema de cómo hacer una vez que el vehículo aterriza… Si uno lo hace con la forma convencional, donde tenés una nave de descenso, una plataforma con patas que aterrizan como el Viking, y tenés todo el sistema de propulsión abajo tuyo, entonces ocurre que el rover te queda muy alto. ¿Cómo lo bajas? Necesitás poner rampas. Si es chiquito, poner rampas no es ningún problema. Pero estamos hablando de un rover que es del tamaño de un auto pequeño. No era fácil la cuestión. La idea fue ver qué pasaba si el sistema de producción estaba arriba. Cuando me preguntaron a mí como ingeniero de guiado y control, me dijeron. “Miguel, ¿vos pensás que se puede controlar este sistema? Yo digo: “Sí, no hay ningún… Sistema de control…”. Les pedí que pusieran el confluence point cerca del centro de masa… Hay un par de trucos que no son 100% esenciales pero que hizo que fuera más fácil de hacer. Hubo retoques que fueron de mi contribución pero hubo contribución de muchos.

-Quienes quieran saber más sobre este sistema, hay mucho material en internet.

-¡Sí!

-Estuviste en The Big Bang Theory. Qué divertido debe haber sido.

-Sí, nos invitaron, estuvo muy divertido. Presenciamos una filmación, que es muy interesante porque es todo muy técnico. Está muy bien pensado.

-Viste que al pobre ingeniero lo “bardean” bastante los tres físicos…

-Sí, pero esa serie hizo que los nerds sean cool. Hubo una época en la que no era así. Hoy en día ser nerd es cool. Y esa serie tuvo mucho que ver con eso. Y es bueno porque antes el “tragalibros”, al que le gustaba estudiar, no estaba bien considerado en la sociedad, no era alguien que se celebraba tanto en la sociedad lamentablemente.

-Es lindo además porque Penny, que es el personaje que “no sabe” de ciencia, va interactuando y en realidad se van compartiendo un montón de cosas de los dos mundos…

-Claro, exactamente. Se necesitan ambos.

-Ahora sí, últimas preguntas así podés ir a dar la charla: ¿Viajarías a la luna?

-Mmmm… En el Starship de SpaceX que se está construyendo, sí, porque va a ser muy cómodo. Pero en las cápsulas de Apolo creo que no podría honestamente.

-Irías como turista espacial más bien…

-Más como turista espacial.

-¿Y a Marte?

-A Marte mucho menos. A mí me apasiona diseñar las máquinas que utilizarían ellos para ir a Marte. Eso es lo que me apasiona. El viaje en sí mismo no es lo que me llamaba la atención. Lo que me llamaba la atención era diseñar un aparato que pudiera hacer esas cosas, que automáticamente se pudiera guiar en el espacio. Yo tenía lanchas a control remoto y siempre me parecía una cosa rara que uno pudiera guiar algo a distancia…

-Y utilizando las estrellas.

-Y utilizando las estrellas. Eso es lo que a mí me interesa, más que sentarme adentro adentro de una de una estación espacial o de una nave espacial manejándola.

-¿Querés comentar algo sobre tus próximos pasos y lo que estás trabajando ahora?

-El trabajo corriente mío es… El vehículo Perseverancia está ahora en Marte tomando muestras y encapsulándolas para traerlas a la Tierra. Estamos trabajando en la misión que las va a traer a la Tierra, y se llama Mars Sample Return. Son varias misiones en una, porque tiene varios componentes

-Es histórico porque es la primera vez que se van a traer muestras de Marte…

-Si esa es la última misión ya me puedo sentir contento y colgar los botines y listo…

-Muchas gracias.

-Muchas gracias a vos.

Por Laura García Oviedo para Prensa Migración de Ideas – Fundación Balseiro (link a la entrevista publicada en migraciondeideas.org: ver aquí).

Crédito foto: Marion Prieto / Instituto Balseiro

 

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El rol de Argentina en el futuro de la exploración espacial fue el eje del primer encuentro organizado por Fundación Balseiro dentro del programa “Migración de Ideas”. Allí estuvo presente el director del Instituto Balseiro, Mariano Cantero. Se hará un encuentro anual, dedicado a una temática distinta cada vez.

Fecha de publicación: 10/11/2022

“Para el Instituto Balseiro, dependiente de una institución de educación superior como la Universidad Nacional de Cuyo y de una institución de ciencia y tecnología como la Comisión Nacional de Energía Atómica, eventos como estos que comienza a organizar la Fundación Balseiro son de gran relevancia e importancia”, dijo Mariano Cantero en referencia a la primera edición del evento “Migración de ideas”.

Realizado por Fundación Balseiro, el evento reunió el pasado 29 de octubre a referentes de la industria aeroespacial, y allí se habló del pasado, del presente y sobre todo del futuro de este campo.

“Más allá de formar recursos humanos y generar conocimiento, que son la misión del Instituto Balseiro, nuestro objetivo final es aportar al desarrollo del país y al bienestar de la sociedad. Estos eventos nos ayudan a discutir ideas y rumbos en ambientes más diversos, ampliando la participación del sector productivo y de la sociedad”, destacó Cantero ante la consulta, sobre esta actividad, por parte del Área de Comunicación y Prensa del Balseiro.

“Quiero destacar también que es una enorme alegría ver a la gran cantidad de egresados y egresadas del instituto que han participado en la organización de este evento”, concluyó el director del Balseiro.

La agenda de actividades de “Migración de ideas” incluyó la presentación de un documental, seguido de un panel de expertos. Por último, en este evento realizado en el Hotel Edelweiss de Bariloche, se brindó una charla protagonizada por el ingeniero argentino Miguel San Martín, referente argentino en las misiones de la NASA a Marte. Todo el evento se puede ver en el sitio web: migraciondeideas.org

Un panel espacial y un invitado especial

El panel con referentes de la industria espacial contó con la participación de Josefina Peres, gerenta de proyectos satelitales de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), David Vilaseca vicepresidente de investigación y desarrollo en Satellogic, y Gabriel Absi, gerente del área espacial de la empresa INVAP. El diálogo, sobre el presente y el futuro del rol de Argentina, fue moderado por la periodista científica Nora Bär. Todo el intercambio de ideas se puede ver en video (bit.ly/youtubemigraciondeideas).

“Sigan sus sueños con pasión y tomen los riesgos que tengan que tomar pero diviértanse en el camino”, fue uno de los múltiples mensajes que quedaron plasmados durante este encuentro, según informó una noticia de prensa de Fundación Balseiro.

Miguel San Martín viajó especialmente a Bariloche, invitado por Fundación Balseiro para participar en este evento. El ingeniero argentino trabaja en el JPL (siglas en inglés de “Laboratorio de Propusión a Chorro”) de la agencia espacial estadounidense NASA. Allí es Jefe de Ingeniería de Guiado, Navegación y Control, y es referente de los “amartizajes” de robots como Curiosity, Spirit, Opportunity y Perseverance.

Asimismo, San Martín también visitó el Instituto Balseiro, un día antes del evento, el viernes 28 de octubre, donde dio una charla a estudiantes en el salón de la ex biblioteca. Y brindó una entrevista que se puede ver en el canal principal de YouTube del mismo instituto (bit.ly/youtubebalseiro).

Según informó la comisión organizadora del evento, la actividad “Migración de ideas” tiene como objetivo principal “fortalecer el diálogo, y la migración de ideas, entre los distintos ámbitos propios de las ciencias, la cultura, la educación y el mundo empresarial.” Tendrá una periodicidad anual y en cada encuentro se cambiará la temática.

Carlos Balseiro, presidente del Consejo Directivo de Fundación Balseiro, explicó que forma parte de un proyecto mayor llamado “Las Golondrinas”. La iniciativa surgió a partir de la donación a esta Fundación, por parte de la familia Loew, de una propiedad llamada con el mismo nombre y que está ubicada a pocos kilómetros del centro de Bariloche. Y contó que se aproximan muchas actividades más, por ejemplo con estudiantes de escuelas primarias y secundarias. Además ya se está planificando el segundo evento de “Migración de ideas” para 2023.

Fuente: Prensa Migración de Ideas /Fundación Balseiro. Link a la noticia de prensa en la que se basó esta noticia: ver aquí.

 

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Con la participación de las autoridades máximas de la CNEA y la UNCUYO, en el Instituto Balseiro se realizó el acto de asunción de los cargos de dirección, vicedirección del Área Ingeniería y vicedirección del Área Ciencias de esta institución pública.

Fecha de publicación: 09/11/2022

En una tarde patagónica soleada, en el Instituto Balseiro, que ya tiene 67 años de existencia, se renovó nuevamente a sus autoridades. En el cargo de dirección, asumió su segundo mandato el ingeniero nuclear Mariano Cantero. En los cargos de vicedirección, la ingeniera nuclear Graciela Bertolino asumió también su segundo mandato a cargo del Área Ingeniería; y el físico Marcelo Kuperman ahora es el vicedirector del Área Ciencias.

En el acto de asunción de autoridades, participaron la presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Adriana Serquis, y la rectora de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), Esther Sánchez. También estuvieron presentes el intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso, autoridades de distintas secretarías y gerencias de CNEA y UNCUYO, y de otras universidades e instituciones de ciencia y tecnología, además de integrantes de la comunidad académica, familiares y amistades. Un video del evento se puede ver en el canal principal de YouTube de la institución (link directo: bit.ly/eventobalseiro31).

Palabras de las autoridades

“Hoy en un día tremendamente importante para mí. La comunidad del Instituto Balseiro y las autoridades de la CNEA y la UNCUYO renuevan su confianza para que sigamos tres años más guiando esta prestigiosa institución que es el Instituto Balseiro. Tarea que continuaré con la mayor responsabilidad, compromiso y alegría”, dijo el director del Instituto Balseiro, Mariano Cantero.

Cantero recordó su regreso a la Argentina hace 13 años dentro de un programa de repatriación de personal científico, luego de una década de residencia y formación en los Estados Unidos, con el objetivo de ayudar al desarrollo del país. El director también mencionó lo aprendido durante su primer mandato en el contexto de la pandemia de COVID-19 y agradeció a todo su equipo de gestión, incluyendo a los y las titulares de Secretarías, además de estudiantes, docentes, personal de apoyo académico, y a su familia: su esposa, su hijo y su hija, y a sus padres, hermanos y cuñados y cuñadas. En especial, agradeció a Graciela Bertolino, que renovó su mandato, a Daniel Domínguez, vicedirector saliente luego de dos mandatos, y le dio la bienvenida al flamante vicedirector, Marcelo Kuperman.

“El Instituto Balseiro ha graduado en su historia aproximadamente 2600 profesionales, de los cuales unos 1400 son graduados de grado y unos 1200 de posgrado. Todo esto ha sido posible por el acceso a una infraestructura de punta y única que brindan la CNEA y la UNCUYO”, dijo el director del Instituto Balseiro. E hizo una breve reseña histórica sobre la institución.

“En un mundo de gran dinamismo en la generación de conocimientos y desarrollo de tecnología, y en el que aparecen barreras migratorias y guerras comerciales, y con una globalización en dudas, tenemos el gran desafío de poner la Ciencia, la Tecnología, la Innovación y la Educación al servicio del desarrollo del País”, dijo Cantero en su discurso. E invitó a todo el personal a “trabajar duro y en un marco de armonía, diálogo y consenso”.

La rectora de la UNCUYO, Esther Sánchez, dio a continuación un discurso. Remarcó la importancia de formar a estudiantes con una calidad de excelencia, garantizando la salud física y mental. Asimismo, destacó la importancia de acompañar a la sociedad para resolver problemas concretos. “Es un compromiso ineludible como institución pública”, dijo. Y agregó: “Estoy segura que el Instituto Balseiro seguirá siendo ese faro que miramos desde las distintas instituciones”, dijo. Invitó además al público a leer el libro “Ensayos en campera” y citó una frase del mismo, en relación con el capital más valioso: el humano.

Sánchez también destacó la importancia del trabajo colaborativo entre la CNEA y la UNCUYO. Y destacó que las nuevas autoridades del Instituto Balseiro tienen el gran desafío de hacer honor a la historia de la institución, y de proyectar al Instituto aún más hacia grandes logros. “Cuenten con todo lo que tenemos para que esta gestión sea un éxito”, concluyó.

La presidenta de la CNEA, Adriana Serquis, en su discurso, también señaló la importancia del trabajo en equipo interinstitucional. Destacó el compromiso de poder identificar problemas de la sociedad y de buscar soluciones para mejorar la calidad de vida. Además, agradeció a las autoridades del Instituto Balseiro por todo los esfuerzos realizados.

“Tenemos un rol importante en la transición energética. No sólo en ese campo podemos aportar desde UNCUYO y CNEA”, agregó Serquis. Y señaló otras áreas como la de salud y grandes proyectos como el CAREM el RA-10. Además reflexionó sobre la importancia de “soñar en grande” y de que no se pierdan los esfuerzos de formar profesionales para colaborar en el desarrollo y el crecimiento de Argentina. También mencionó que es crucial aportar a las soluciones del cambio climático. “Somos parte de la solución y tenemos que contarlo a la sociedad”, dijo Serquis, quien entregó unos presentes a cada integrante de la mesa que presidió el acto, entre aplausos del público y felicitaciones a las nuevas autoridades.

Sobre el director del Balseiro

Si bien el acto de asunción se realizó el miércoles 9 de noviembre, el ingeniero nuclear Mariano Cantero comenzó el lunes 3 de octubre su segundo mandato al frente de la oficina de Dirección del Instituto Balseiro. En las elecciones realizadas, Cantero obtuvo el 56% de los votos en la primera ronda, realizada el 12 de agosto: y el 93% de los votos en la segunda ronda, realizada el 5 de septiembre. En las mismas, votaron los diversos claustros de docentes y estudiantes del Balseiro. La CNEA presentó la propuesta realizada por el Consejo Académico ante el Consejo Superior de la UNCUYO, que el pasado 21 de septiembre acordó y designó nuevamente a Cantero en su puesto.

Mariano Cantero, de 47 años de edad, es Ingeniero Nuclear del Instituto Balseiro (2000); y Especialista en Ciencias de la Computación e Ingeniería (2007), Magíster en Ingeniería Civil (2002) y Doctor en Ingeniería Civil (2007) por la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, de los Estados Unidos. Es docente del Instituto Balseiro desde 2010, cuando regresó de vivir casi una década en los Estados Unidos, a través del programa de repatriación de científicos argentinos de CNEA-CONICET. De 2016 a 2019 se desempeñó como vicedirector por el Área de Ingeniería de este instituto.

Nacido en Bahía Blanca, vivió su infancia y adolescencia en Río Cuarto, provincia de Córdoba. En la actualidad, es Profesor Asociado Efectivo de la Universidad Nacional de Cuyo, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica e Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

Su campo de investigación y desarrollo es el modelado y simulación computacional de fluidodinámica. Su lugar de trabajo en el campo de I+D es es el Departamento de Mecánica Computacional, Gerencia de Investigación Aplicada, Gerencia de Área de Aplicaciones de la Tecnología Nuclear, Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

El director del Instituto Balseiro ha sido galardonado con diversos premios nacionales y extranjeros, además de haber realizado estadías de investigación y docencia en Francia y Estados Unidos. Es además miembro de la Asociación Argentina de Mecánica Computacional (AMCA) y de la Asociación Internacional de Mecánica Computacional (IACM, por sus siglas en inglés).

Sobre la vicedirectora de Ingeniería

El Instituto Balseiro finalizó las elecciones de vicedirectores a principios de octubre, y los nuevos mandatos de estos cargos comenzaron el 1 de noviembre. La vicedirectora de Ingeniería, Graciela Bertolino, mantiene la responsabilidad de coordinar las tres carreras de grado que se dictan en el Instituto Balseiro en ese área: Ingeniería (Ing.) Nuclear, Ing. Mecánica e Ing. en Telecomunicaciones. Asimismo, coordina las carreras de posgrado del campo: la carrera de Especialización en Aplicaciones de la Tecnología Nuclear (CEATEN), la Maestría en Ingeniería, el Doctorado en Ing. Nuclear y el Doctorado en Ciencias de la Ingeniería.

Graciela Bertolino fue la primera mujer en ocupar el cargo de vicedirectora de Ingeniería del Balseiro desde fines de 2019. Fue electa por segunda vez en esta función con el 91,3% de los votos de profesores, auxiliares y estudiantes. La vicedirectora se graduó como Ingeniera Nuclear en 1996 en el IB y se doctoró en Ingeniería Nuclear en 2001, en la misma institución, con una tesis sobre el deterioro de las propiedades mecánicas de aleaciones base circonio por interacción con hidrógeno.

En 2002-2003, realizó un posdoctorado en el Laboratoire de Mécanique de Solides, École Polytechnique y CEA Saclay, Francia. Fue directora de la carrera de Ingeniería Mecánica del Instituto Balseiro, donde inició su actividad docente como auxiliar en 1998. Desde 2013, es miembro de la comisión de ingresos del Instituto Balseiro y desde 2009, integra la comisión de maestría de Ciencias de la Ingeniería.

Asimismo, es Investigadora de CONICET y de CNEA, con lugar de trabajo en la División Física de Metales del Centro Atómico Bariloche. Entre 2003 y 2007 fue investigadora en el Laboratorio de Mecánica de Sólidos en el CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique), en Francia.

A lo largo de su carrera obtuvo numerosas becas. La primera fue otorgada por la Comisión Nacional de Energía Atómica, CNEA, para la realización de la carrera de Ingeniería Nuclear (1992-1996). En 1999 obtuvo una beca de perfeccionamiento en el Georgia Institute of Technology, Atlanta, Estados Unidos. También fue becada por la Comunidad Económica Europea para la Universidad de París VI, y por el CNRS.

Sobre el vicedirector de Ciencias

Por su parte, el vicedirector de Ciencias, Marcelo Kuperman, toma la coordinación de la carrera de grado de Licenciatura en Física y las tres carreras de posgrado del Área Ciencias: la Maestría en Ciencias Físicas, la Maestría en Física Médica y el Doctorado en Física. Asimismo, siguen bajo su órbita las áreas de Matemática y de Idiomas. Reemplaza al saliente vicedirector, el físico Daniel Domínguez, quien cumplió dos mandatos, de 2016-2019 y de 2019-2022.

Marcelo Kuperman es licenciado y doctor en Física por el Balseiro, y docente del Instituto desde hace 20 años, con cargo de Adjunto a partir de 2006. Fue Coordinador de la Maestría en Ciencias Físicas y Consejero por el claustro de auxiliares en dos períodos.

La elección de Kuperman como nuevo vicedirector de Ciencias se consagró con el 64,2% de los votos de profesores, auxiliares y estudiantes del área. Su amplia propuesta de gestión se basa en una mirada intrainstitucional, interinstitucional y de afianzamiento de los vínculos con la comunidad.

Realizó estadías posdoctorales en el Centro de Investigación Paul Pascal (CRPP) en Burdeos, Francia; y en la Escuela Internacional Cien Aguas (CAIS) de la Universidad de Nuevo México, en Albuquerque, Estados Unidos. Es investigador del CONICET y de la CNEA. Fue asesor de la Organización Panamericana de la Salud y del Instituto Sabin en temas de epidemiología matemática, entre 2010 y 2014.

En el acto estuvieron presentes autoridades de UNCO Bariloche, UNRN, Fundación Balseiro, Instituto Dan Beninson, Instituto Sabato, diversas Gerencias de la CNEA, Fundación INTECNUS, Fundación Balseiro y Escuela Militar de Montaña, entre otras instituciones.

El Instituto Balseiro fue creado por la CNEA y la UNCUYO en 1955. Desde sus inicios, ofrece becas completas de estudio a sus estudiantes, que ingresan luego de aprobar un proceso de admisión. En la actualidad, se dictan 11 carreras de áreas de física e ingenierías nuclear, mecánica y telecomunicaciones. Además, se realizan actividades de extensión, cultura científica, innovación, vinculación y comunicación pública de la ciencia. Más información: www.ib.edu.ar

Por Área de Comunicación Institucional y Prensa del Instituto Balseiro

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La ingeniera nuclear Graciela Bertolini renovó su mandato de vicedirectora del Área Ingeniería y el físico Marcelo Kuperman asumió en el Área Ciencias, para el período 2022-2025. Ambos son egresados y docentes del Instituto Balseiro, con una destacada trayectoria en sus áreas de especialidad.

Fecha de publicación: 01/11/2022

El Instituto Balseiro concretó las elecciones de vicedirectores a principios de octubre y los nuevos mandatos acaban de comenzar (el 1 de noviembre). Tras una votación en la que participaron profesores, auxiliares y estudiantes, el físico Marcelo Kuperman asumió a cargo del área Ciencias y la ingeniera nuclear Graciela Bertolini fue reelecta para el área de Ingeniería.

El vicedirector de Ciencias, Marcelo Kuperman, tomará la coordinación de la carrera de grado de Licenciatura en Física y las tres carreras de posgrado del Área Ciencias: la Maestría en Ciencias Físicas, la Maestría en Física Médica y el Doctorado en Física. Asimismo, seguirán bajo su órbita las áreas de Matemática y de Idiomas. Reemplazará al saliente vicedirector, el físico Daniel Domínguez, quien cumplió dos mandatos, de 2016-2019 y de 2019-2022.

La vicedirectora de Ingeniería, Graciela Bertolino, mantendrá la responsabilidad de coordinar las tres carreras de grado que se dictan en el Instituto Balseiro en ese área: Ingeniería (Ing.) Nuclear, Ing. Mecánica e Ing. en Telecomunicaciones. Asimismo, coordinará, como es tradición, las carreras de posgrado del campo: la carrera de Especialización en Aplicaciones de la Tecnología Nuclear (CEATEN), la Maestría en Ingeniería, el Doctorado en Ing. Nuclear y el Doctorado en Ciencias de la Ingeniería.

Sobre el nuevo vicedirector de Ciencias

Marcelo Kuperman es licenciado y doctor en Física por el Balseiro, y docente del Instituto desde hace 20 años, con cargo de Adjunto a partir de 2006. Fue Coordinador de la Maestría en Ciencias Físicas y Consejero por el claustro de auxiliares en dos períodos.

Realizó estadías posdoctorales en el Centro de Investigación Paul Pascal (CRPP) en Burdeos, Francia; y en la Escuela Internacional Cien Aguas (CAIS) de la Universidad de Nuevo México, en Albuquerque, Estados Unidos.

Es investigador independiente del Conicet desde 2003 y de la CNEA desde 2020. Fue asesor de la Organización Panamericana de la Salud y del Instituto Sabin en temas de epidemiología matemática, entre 2010 y 2014.

Conferencista internacional y autor de más de 80 trabajos científicos en sistemas complejos y física interdisciplinaria, es también director de Tesis, evaluador de revistas científicas y jurado de diversos concursos docentes, tesis y proyectos en el país y el exterior.

La elección de Kuperman como nuevo vicedirector de Ciencias se consagró con el 64,2% de los votos de profesores, auxiliares y estudiantes del área. Su amplia propuesta de gestión se basa en una mirada intrainstitucional, interinstitucional y de afianzamiento de los vínculos con la comunidad.

Sobre la vicedirectora de Ingeniería

Graciela Bertolino fue la primera mujer en ocupar el cargo de Vicedirectora de Ingeniería del Balseiro desde fines de 2019. Fue electa por segunda vez en esta función con el 91,3% de los votos de profesores, auxiliares y estudiantes. Bertolino se graduó como Ingeniera Nuclear en 1996 en el IB y se doctoró en Ingeniería Nuclear en 2001, en la misma institución, con una tesis sobre el deterioro de las propiedades mecánicas de aleaciones base circonio por interacción con Hidrógeno.

En 2002-2003, realizó un posdoctorado en el Laboratoire de Mécanique de Solides, École Polytechnique y CEA Saclay, Francia. Fue directora de la Carrera de Ingeniería Mecánica del Instituto Balseiro, donde inició su actividad docente como auxiliar en 1998. Desde 2013, es miembro de la comisión de ingresos del Instituto Balseiro y desde 2009, integra la comisión de maestría de Ciencias de la Ingeniería.

Asimismo, desde 2010 es Investigadora de CONICET y es investigadora de CNEA, con lugar de trabajo en la División Física de Metales del Centro Atómico Bariloche. Entre 2003 y 2007 fue investigadora en el Laboratorio de Mecánica de Sólidos en el CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique), en Francia.

En el ámbito de la formación de recursos humanos, fue directora de una veintena de proyectos, tesis y proyectos integradores, y dirigió diez proyectos de investigación en las áreas de nuevos materiales y fuentes de hidrógeno. Además se desempeñó como jurado en tesis de doctorado y maestrías.

A lo largo de su carrera obtuvo numerosas becas. La primera fue otorgada por la Comisión Nacional de Energía Atómica, CNEA, para la realización de la carrera de Ingeniería Nuclear (1992-1996). En 1999 obtuvo una beca de perfeccionamiento en el Georgia Institute of Technology, Atlanta, Estados Unidos. También fue becada por la Comunidad Económica Europea para la Universidad de París VI, y por el CNRS. Ha participado de numerosos congresos nacionales e internacionales sobre su especialidad, y lleva publicados más de 30 artículos en revistas científicas internacionales.

Funciones de las autoridades

Los vicedirectores del IB, institución dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), tienen como funciones principales la colaboración con la Dirección en lo referente a la administración del Instituto, y el rol de Secretarios Académicos. Sus mandatos duran 3 años, con posibilidad de prórroga.

Ambos vicedirectores además coordinarán el ingreso de los ingresantes al Balseiro, que reciben becas completas de la CNEA para estudiar en esta institución. En el caso de las carreras de grado, los alumnos deben rendir un examen de admisión y gracias a las becas pueden dedicarse al estudio de forma exclusiva y recibirse en los tiempos previstos.

Los egresados de ambas áreas tienen un alto impacto en el desarrollo de la ciencia y la tecnología a nivel nacional e internacional. Su formación se basa en una sólida preparación teórica junto con intensivas prácticas experimentales en laboratorios del Instituto Balseiro y del Centro Atómico Bariloche, con acceso a equipos y centros de referencia en física e ingeniería. Más información sobre cómo es estudiar en el Balseiro, en este link. 

Por: Área de Comunicación Institucional y Prensa del Instituto Balseiro

 

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Instituto Balseiro, San Carlos de Bariloche, 01/11/2022

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El director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, visitó el Instituto Balseiro e instalaciones del Centro Atómico Bariloche, INVAP e INTECNUS en Bariloche. Brindó asimismo una charla a la comunidad académica del Balseiro y una conferencia de prensa a medios locales.

Fecha de publicación: 20/10/2022

En un contexto mundial complejo, la energía nuclear y sus aplicaciones son temas cotidianos cuando se habla de producción de energía vinculada con el cambio climático, tratamientos médicos y formación de recursos humanos especializados. Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA por sus siglas en español, o en sus siglas en inglés: IAEA), lo sabe muy bien. Durante una visita realizada el 19 de octubre al Instituto Balseiro, brindó una conferencia sobre estos temas, entre muchos otros, a la comunidad académica del Balseiro y del Centro Atómico Bariloche (CAB). Se puede ver en el canal de YouTube del instituto, en bit.ly/youtubebalseiro o en este link directo.

Grossi, junto al canciller Santiago Cafiero, participó además de un acto realizado en la sala de reuniones del Consejo Académico del Instituto Balseiro, que es una institución pública dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO). Allí, la presidenta de la CNEA, Adriana Serquis, junto al director del Instituto Balseiro, Mariano Cantero, y los vicedirectores del Balseiro, Graciela Bertolino y Daniel Domínguez, descubrieron una placa del OIEA. La misma renueva, por tercera vez, la declaración que establece que este Instituto es un “Centro de colaboración de la IAEA por el desarrollo de recursos humanos en el área de ciencia y tecnología nuclear y sus aplicaciones”.

Periodistas de medios locales y corresponsales de medios nacionales participaron además de una conferencia de prensa en la misma sala del Consejo Académico del Instituto Balseiro. Allí le consultaron al director general del OIEA sobre la situación en Ucrania debido a la guerra con Rusia, la importancia de INTECNUS en Argentina y América Latina y la legislación que prohíbe la instalación de centrales nucleares en la provincia de Río Negro, entre muchos otros temas que se pueden leer o escuchar en los medios (se puede ver un relevamiento en “El IB en los medios”, en este link).

“La verdad es que es un honor recibir la visita del director general del OIEA, Rafael Grossi, el canciller, Santiago Cafiero, y la presidenta de CNEA, Adriana Serquis”, dijo Mariano Cantero, director del Instituto Balseiro. “El Instituto es un centro colaborativo del OIEA desde 2012 y con sus 67 años de historia ha sido un pilar fundamental de la CNEA y de toda la actividad nuclear en el país en la formación, la capacitación y en generar capacidades para ayudar a sostener la actividad nuclear, tanto en energía, salud, ciencia, investigación e innovación”, dijo en la antesala de la disertación de Grossi. Además, Cantero destacó la importancia de que la CNEA sea una política de Estado desde su creación, hace 72 años, algo que ha permitido “una actividad nuclear consolidada, exportar tecnología y ser referente en formación de recursos humanos”.

La presidenta de la CNEA, Adriana Serquis, agradeció a todo el público presente, que llenó el salón de actos. Mencionó que junto a Grossi y Cafiero realizaron un recorrido por todas las instalaciones relevantes del sector nuclear de Argentina y que la agenda de actividades continuará hasta el viernes inclusive. “Es un gran esfuerzo para poder poner en relevancia toda esta política de Estado que significó el sector nuclear para la Argentina y la región también”, dijo Serquis.

“Es sumamente emotivo para mí y algunos viejos amigos de la CNEA lo saben. Estoy viniendo aquí desde los años 80”, contó Rafael Grossi en el inicio de su presentación. Mencionó que primero visitó el Balseiro y el CAB como “un bisoño diplomático” y que nunca se imaginó que volvería como el primer director latinoamericano del OIEA. Y agregó: “Pero así son los laberintos borgeanos de la vida y acá estamos”.

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En su disertación, enfatizó que las cosas “no suceden por casualidad”. Y se dirigió a los y las estudiantes presentes para valorar la dedicación al estudio, y el rigor, la disciplina y el esfuerzo que implica el mismo. Mencionó la placa que renueva el carácter del Instituto como centro colaborativo del OIEA y dijo: “El Balseiro tiene un lugar muy bien ganado no sólo en Argentina sino en el mundo” por la formación de profesionales de física e ingeniería.

Grossi también destacó que luego de décadas de críticas, el sector nuclear en el mundo está en un muy buen momento. También señaló que muchos países han reactivado políticas nucleares, en busca de la autonomía y la soberanía energéticas y en vinculación también con el objetivo de “descarbonización” de la economía. “El IPCC mostró en sus análisis que alcanzar las metas del Acuerdo de París sin energía nuclear es imposible”, comentó en referencia al Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) y las negociaciones de la Convención Marco de Naciones Unidas de Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés).

El director del OIEA hizo un especial énfasis en su visita al proyecto del reactor modular CAREM de la CNEA. Asimismo, mencionó las situaciones de la guerra en Europa y el estado actual de la industria nuclear en Japón. Finalmente, dijo que “los saberes que se imparten con tanta excelencia en el Balseiro son virtuosos y absolutamente necesarios”.

“Tenemos que saber que así cuando los vientos de frente hacían el trabajo en lo nuclear un compromiso y una vocación abrazada más allá de la dificultad, hoy tenemos que saber navegar esa ola y hacerlo con mucha sabiduría”, agregó Grossi. Y destacó que la Argentina y la CNEA, que en esa analogía de navegación es la nave madre, tienen un papel muy importante. “Los felicito y con la camiseta argentina estoy muy feliz”, concluyó.

El público, compuesto por estudiantes y docentes de las distintas carreras de ingeniería y física del Balseiro, además de investigadores de la CNEA, INVAP y CONICET, realizó varias preguntas. El intercambio quedó registrado en un video del canal principal del Instituto en YouTube (link: bit.ly/youtubebalseiro).

Asimismo, unos minutos antes de la disertación, el director general del OIEA, Rafael Grossi, respondió unas preguntas del Área de Comunicación y Prensa del Instituto Balseiro:

-¿Qué piensa sobre el Balseiro y la importancia de formar profesionales de física e ingeniería?

-El Instituto Balseiro es uno de los institutos más emblemáticos que existen no sólo en Argentina sino en el mundo en la formación de profesionales y de físicos en particular en el área nuclear. Es un socio natural del Organismo Internacional de Energía Atómica y yo me propongo fortalecer aún más esa cooperación. Y el hecho de que hayamos renovado el carácter de centro cooperativo para el Balseiro es una clara manifestación de esto.

-¿Qué les diría a quienes están estudiando ingeniería nuclear o están pensando en estudiar en este campo?

-Creo que para los jóvenes el momento que estamos viviendo es un momento único, quizás no vivido hace muchas décadas. Muchos profesionales del sector nuclear saben de qué estoy hablando. Se viene de décadas en las cuales el sector nuclear ha sido cuestionado o ha sido criticado o se consideraba como una vía no suficientemente atractiva o interesante para carreras a futuro. Hoy todo eso ha cambiado. La energía nuclear, las aplicaciones nucleares, tienen un interés evidente en todo el mundo. Puedo dar testimonio de ello desde el OIEA. Sea por los desafíos del cambio climático, o por la crisis energética, la crisis alimentaria, las pandemias. En todas y cada uno de esos desafíos o problemas hay una solución nuclear. Por lo tanto yo los insto a que abracen con entusiasmo una carrera en el sector nuclear.

-Ya mencionó el vínculo entre energía nuclear y el cambio climático. ¿Cómo puede la energía nuclear ayudar a enfrentar el cambio climático?

-La energía nuclear ya está ayudando y mucho a la mitigación del daño producido por los combustibles fósiles y las emisiones de dióxido de carbono. Hoy, en la actualidad, en los Estados Unidos, o en Europa, más del 50 por ciento de las energías limpias que se producen son de origen nuclear. Esto se ha reconocido en el mundo. Y de hecho, yo mismo, como director del Organismo Internacional de Energía Atómica, soy un interlocutor en las conferencias de cambio climático, algo que hace algunos años hubiese sido utópico. De modo tal que la contribución está ahí. El desafío es aumentar esa participación de la energía nuclear porque el consenso científico internacional nos indica que sin una sólida, robusta participación del sector nuclear en el sector energético global, alcanzar la descarbonización en los planos internacionalmente acordados sería prácticamente imposible.

Por Área de Comunicación Institucional y Prensa del Instituto Balseiro

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Por Área de Comunicación Institucional y Prensa 

Crédito foto: Gentileza Prensa CNEA

Instituto Balseiro, San Carlos de Bariloche, 20/10/2022

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